Los primeros grupos de Rock and Roll en Querétaro

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“LA MUSICA ES EL VERBO DEL PORVENIR”.- Víctor Hugo.-

Los primeros grupos de Rock and Roll en Queretarín.-

Corrían los fines de los años cuarenta, y en la música negra de los Estados Unidos, en constante evolución, se originó una nueva corriente llamada: “Ritmo y blues”, derivada del folk negro, con elementos del Jazz de Dixieland, el boogie-woogie y el blues, utilizada y preferida por sus jóvenes para bailar con sonidos percutivos, estridentes y fuertemente rítmicos,

acompañándose , preferentemente, por guitarras , piano y órgano electrónico, destacando Louis Jordan y sus Tympany Five, el grandísimo y eterno Chuck Berry, Little Richard y B.B. King. A principios de los cincuentas, algunos músicos blanquitos le empezaron a tomar gusto al “beat” del “ritmo y blues”, determinando la aparición de un movimiento no solo musical, sino inclusive social, que marcó y sigue marcando toda una época: el ROCK AND ROLL.

A pesar de las airadas protestas de los adultos, que veían con desorbitados ojos, los “escándalos” que esta nueva música suscitaba, y el nacimiento de una generación desenfrenada, el Rock and roll arribó a México para quedarse, sin importarle que fuesen los grandes tiempos de triunfo de los bellos boleros de Alvaro Carrillo, el bolero ranchero de José Alfredo Jiménez, cantados por la esplendente voz de Javier Solís, o los primeros éxitos de la Sonora Santanera. Pacientemente aceptaron tal movimiento, esperando que solo se tratase de una moda pasajera, cual sería su sorpresa cuando empezaron a notar que tal “locura” no decrecía, y sí en cambio, los discos de tal ritmo se oían cada vez más en casas, tiendas, teatros y las cajitas del radio parecían bailar alegremente con los más variados “covers”.

Aparecieron los primeros conjuntos y cantantes mexicanos, “Los Locos del Ritmo” (1958), Los black Jeans (1959), llamados después “Los camisas negras”, “Los reyes del rock”, llamados después “Los rebeldes del Rock” (1959), y los “Teen Tops” (1959), formados por estudiantes, casi todos adolescentes, que encontraron divertido dedicarse a ella, los solistas no tardaron en aparecer, imitando a Elvis Presley, Paul Anka o Bobby Darin, surgiendo Alberto Vázquez, Angélica María, Maria Eugenia Rubio, Manolo Muñoz, Mayté Gaos, Cesar Costa, ex integrante de los Camisas Negras, Enrique Guzmán, ex miembro de los Teen Tops.

Queretarín no fue ajeno a este movimiento, y a fines de 1958 varios amigos, juntándose en la “Mariposa”, empezaron a disfrutar de esta música y al tratar de moverse como algunos de sus más admirados artistas, cayeron en la cuenta de que tal vez podrían interpretar “esa” maravillosa onda juvenil, así Juan Perea berreaba algunas de sus letras, “El Lobito” David Andrade, tocaba regularmente la guitarra, Jorge Ixtlahuac era muy bueno con los ritmos, Guillermo “Memo” Pérez trataba de imitar el manejo de los palillos al más puro estilo de Gene Kruppa, rompiendo infinidad de parches tamboriles, completándole “El Teclas”, Jorge Rodríguez Estrada, popular pianista lírico, de gran oído musical; ensayaban en la casa de la bondadosa Tía Jovita, allá por las escondidas calles del callejón de Matamoros, la que pronto se vio invadida por decenas de jovencitos y jovencitas, atraídos por los incipientes ensayos de dar vida a algunos de los más conocidos Rocks; para 1959 ya medianamente acoplados, ”LOS DESESPERADOS DEL ROCK” empezaron a ser invitados a pequeñas fiestas familiares, subiendo su nivel a los magros espacios sociales queretanos, como el antiguamente famoso” Casino de Querétaro”, en las calles de Madero, así como en la” Casa de la Marquesa” y el salón de fiestas del “Hotel del Marqués”.

Otros juveniles “artistas” se lanzaron al ruedo, como”El Gueyo”, Aureliano Terán, cantante, decía él, los guitarristas David Silva y el hermano del “Lobito”; Sergio Arroyo, segunda guitarra, y como cantante epiléptico, el buen amigo Raúl Ríos Villa, hasta un buen baterista celayense se les unió, por poco tiempo, ya que emigró a San Francisco, donde se unió a otros grupos rocanroleros gringos; sus únicos rivales en la preferencia de los y las queretanas, lo fue el también juvenil grupo llamado los “Death Boys”…encabezado por el entusiasta Agustín Rivera…ambos conjuntos fueron invitados a los mejores bailes de Celaya, Irapuato, Tequisquiapan y otras ciudades y pueblos del Bajio.

Poco tiempo duraron en la fuerte y gitana vida de los artistas, volviendo poco a poco a sus estudios y antiguos trabajos, solazándose, ahora pertenecientes a la cuarta edad, con sus recuerdos y la ola de entusiasmo que levantaron en “Aquellos tiempos”…Mario RE les saluda y les recuerda con afecto…










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