Zócalo, mirada crítica.

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¿Cómo mantener la mirada crítica sobre las posiciones críticas sin pasarnos a la posición opuesta, sin puritanismos y sin miedo a darle armas al adversario y ser tachados de reaccionarios y traidores?
¿Cómo tender puentes entre las partes que tienen parte de razón?
Todo me desborda y dudo pero debo arriesgarme.

Ocupar y llenar el Zócalo no acaba con la inseguridad social, los desaparecidos y las muertes violentas en el territorio nacional, no activa el crecimiento y el desarrollo económico y la distribución del ingreso, con menos desigualdad, no empieza la ardua, difícil y necesaria reforma fiscal (cobrar un poco más a los que más tienen y un poco menos, a los que menos), no pone fin al neoliberalismo y no inaugura la concordia universal, por lo menos entre los mexicanos.
Es el poder de la palabra y la persona de Obrador.
Es parte del combate ideológico del activista hoy en el poder.
Vence a medio México y convence a una tercera parte del país.
Las ceremonias del poder, que fascinan a unos e irritan a otros.
AMLO feliz entre los suyos y en “la comodidad de sus certezas”.
¿Y los otros y sus serias dudas, que se chinguen?
¿El país de los otros, hoy es de ellos?
¿Y los otros nosotros que no somos ellos ni los otros?
¿Refundación del Estado social benefactor o nueva edición del presidencialismo caudillista?
El Estado, el Mercado y la conciencia. Qué combates.
Enrique Krauze:
–Si el gobierno persiste en acosar a la prensa independiente, difamar a los críticos, y debilitar hasta doblegar al Instituto Nacional Electoral, nuestra democracia entrará en proceso de demolición. Habrá que resistir ese atropello histórico. Y, de ser necesario, reconstruir la democracia desde los cimientos.
–Debemos resistir el acoso a las libertades y el asalto a las instituciones autónomas. (“El deber de Casandra”, Reforma, 1-XII-2019).
–“Los espíritus estrechos acusan siempre a los clarividentes de desear las desgracias que prevén. El deber de Casandra es el más triste que puede recaer sobre los amigos de la verdad”. Ernest Renan, citado por EK.
¿La verdad o la vida, Casandra, los ideales puros o la realidad sucia?
En nombre de la libertad y la democracia se han cometido grandes infamias y atrocidades, como en nombre del socialismo, la revolución y el pueblo.
Juan Carlos Canales, profesor poblano de Filosofía, me manda un mensaje: –Después de leer Proceso de hoy (domingo 1-XII-2019) quedé impávido… herido: caminamos hacia una dictadura…
Le respondo, JF:
–Más que nunca hay que mantener el aliento con Ricardo Rapahel, Agustín Basave, Javier Sicilia, Edna Jaime… y dialogar y discutir con razón con Lorenzo Meyer, estimado Juan Carlos Canales. Un abrazo fraterno.
–La enseñanza de Eduardo Nicol en El porvenir de la filosofía: –Y si todo estuviera perdido, por razones de fuerza mayor, hay que mantener el temple, para seguir siendo lo que somos al menos en nuestra morada interior (cito de memoria).

No veo al Estado democrático ni al nuevo gobierno benefactor sino al caudillismo de Andrés Manuel López Obrador. El hipercrítico de las instituciones del Estado esculpe su nombre en el tiempo.
Simplifica la realidad hasta hacerla falsa, en un mundo en que la realidad es cada vez más compleja y difícil de asir. ¡Él tiene el País en sus manos! Nace una nueva burocracia y una administración errática.
Pero cuánta razón tiene Jesús Silva-Herzog Márquez (2-XII-2019):
–El liderazgo caudillista de Obrador tiene su base y sustento en el reconocimiento de los excluidos de la historia, simple masa o paisaje de fondo de los depredadores de la misma historia, los beneficiarios de la libertad, la desigualdad y la democracia.
–AMLO ve lo que muchos decidieron ignorar: reconoce al país negado, la masa, y señala al país privilegiado o gandalla, las élites. (“A un año”).
Octavio Paz tampoco vio a la masa en tiempos de los cambios de Carlos Salinas de Gortari. Y reparó muy tarde en el nuevo patrimonialismo del poder político-empresarial.
El sociólogo EMZ está del lado del político Obrador, poder emergente, porque está en contra del poder histórico del gran capital.
Yo no estoy con el político ni con el capital ni con la masa ni con el pueblo ni con la sociedad ni con las iglesias… apenas puedo con mi puta conciencia.
¿Es posible mover el país sin partirlo?
¿Sin la tiranía de la mayoría sobre la minoría?
¿Sin aplastarla, porque hace falta?
¿Sin reproducir lo que se condena?
¿Echando a andar otro orden menos desigual e injusto?
Q, Presidentes, México, diciembre 2019.










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Un Comentario en “ Zócalo, mirada crítica.”

  1. Enrique Guerrero Rivera dice:

    Compleja labor la que adquirió el presidente AMLO, ya que las costumbres ancestrales se han caído, ya no más Besamanos antes y después del informe, no más Palacios Presidenciales vetados a los ciudadanos comunes, infinitas situaciones de oprobio que de alguna forma nos tragábamos en silencio quienes no tuvimos la fortuna de que nos “Hiciera justicia la Revolución” por no ser de corvas endebles para ser personas con cualidades para “servir al pueblo”. Y ahora a los 365 días de estar tratando de recomponer las múltiples situaciones heredadas por los presidentes anteriores, muchos afectados por estos cambios, se colman de hepáticas reacciones de crítica, como lo hace Usted cuando afirma “Ocupar y llenar el Zócalo no acaba con la inseguridad social, los desaparecidos y las muertes violentas en el territorio nacional, no activa el crecimiento y el desarrollo económico y la distribución del ingreso, con menos desigualdad, no empieza la ardua, difícil y necesaria reforma fiscal (cobrar un poco más a los que más tienen y un poco menos, a los que menos), no pone fin al neoliberalismo y no inaugura la concordia universal, por lo menos entre los mexicanos. objetivo que nunca fue ese el propósito….

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