Zaid insólito, piso 86

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A FGR y a EM

La sociedad es un teatro del absurdo. Y la vida política todavía más. ¿Entramos o nos salimos? ¿Es posible? Al menos hay que saberlo. ¿Qué? No desbocarse.

¿Una obra dentro de otra obra, como las muñecas rusas? El autor se desdobla y se presenta dentro de la obra que presenta. “Crea una obra dentro de su propia obra”, pero ese autor de nombre Autor no es el autor conocido. Es otra creación.

¿Quién es Gabriel Zaid? El escritor se hace invisible y deja desnuda su propia escritura. Sin trampas naturales y culturales no se puede vivir. Zaid escribe lo que escribe y lo deja a su propio existir. No quiere representar el papel de escritor dentro de la sociedad. Es Gabriel en su casa.

¿Quién diablos es Chazy Zaid Giacomán? ¿Sólo los suyos lo saben?

Zaid rechaza la teatralidad de la vida social y de la vida política, pero la estudia. “La teatralidad inherente de las relaciones humanas”, los roles, los papeles, las máscaras, las simulaciones.

Zaid aplica la imaginación sociológica y las categorías económicas a la literatura. Es un escritor con pulso de ingeniería y un ingeniero con mirada literaria, dice FGR. Estudia con humor y mirada crítica la teatralidad y representación de las cosas. Y descubre y dice lo indecible, por común.

¿Para ver mejor el mundo de las representaciones hay que estar fuera del mundo que vemos, sentarse en la butaca de enfrente, arriba en el mirador del palco? ¿Salirse del cuadro que vemos? ¿Podemos estar fuera del cuadro que vemos?

¿Qué máscaras representan Obrador y Zaid? Obrador tal vez tiene mil y Zaid una o dos. Quién sabe.

En el mundo del espectáculo y la imagen, el cine y la televisión, los celulares y las selfies, dice Humberto Beck a FGR, ¡actuamos siempre hasta en la intimidad! ¿Cómo salirse de ese mundo del espectáculo sin dejar de verlo, estudiarlo y hacer su crítica?

–Todo es un juego, un juego en serio, es muy difícil no representar ningún papel, pero hay de papeles a papeles, de roles a roles, representaciones íntegras y chabacanas, banales, con conciencia y responsabilidad. Los desbocados y los contenidos.

¿Qué representan en nuestros días Zaid y Obrador? ¿Quién lee mejor el mundo y actúa con más consecuencia sobre él? El político y el escritor. El escritor insólito e incómodo y el político querido y odiado al mismo tiempo. El heterodoxo y el tradicionalista, de otro modo lo mismo. “El cambio de partido y de hombres en el poder no significa la desaparición del sistema”. El observador que trata de hacer lo que piensa y el que actúa contradiciendo no pocas veces lo que dice. El frío y el ardiente, el volcán activo y la lava enfriada. Quien no rechaza los contrarios y los estudia con aplicación y quien pone todo el mal en los adversarios. Los dos viven de las palabras, el escritor y el político, el incontinente verbal y el crítico de las palabras. Uno muere por la palabra y el otro en el silencio.

Si Octavio Paz fue un espíritu excepcional dentro de la cultura mexicana, Gabriel Zaid es un espíritu insólito en las letras mexicanas, quien renunció al mundo de la imagen y del espectáculo, el mundo de las representaciones sociales y políticas, el puro teatro, para dedicarse de tiempo completo a leer y escribir el mundo en que vivimos, para comprenderlo y hacerlo mejor.

Zaid está en el piso 86 del edificio de su vida.
En el tráfago del mundo, apenas se oye el espíritu de sus letras…
Flotando a toda máquina.
Lo demás es ruido y silencio, salvo excepciones.
Panorámica 2007-2020… siempre vuelvo a este poema.*
¿Gabriel, cómo es la panorámica desde el piso 86?

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* Panorámica 2007 / Desperté…
Liga: https://www.letraslibres.com/mexico-espana/desperte










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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