Zaid, cuestionario al saber

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¿A qué hora escribe y cómo escribe?
¿A qué hora lee y cómo lee?
¿Cómo organiza su día, su vida, su obra?
¿Está satisfecho con lo logrado?
¿Qué le falta hacer, qué quisiera hacer, qué no ha podido hacer?
¿Piensa en la muerte?
¿Leerá estas preguntas?
–Quien pregunta, merece una respuesta.
–Al sabio hay que arrancarle su saber.
¿Qué sigue?
¿Qué hace en sus cumpleaños?
–Lo suave envuelve a lo duro.

Zaid rompe tres mitos universales.

–Con esos bueyes hay que arar.
–No, con ese buey, animal de palabras, tenemos que arar.

–Sísifo, condenado a llevar su piedra cuesta arriba, caer, y volver a empezar, una y otra vez.
–Peor condena sería estar sentado toda la vida en la piedra, en una palabra.

–Kundera y Vargas Llosa definieron nuestro tiempo como el reino de la imagen y del espectáculo.
–Gabriel Zaid no es imagen ni espectáculo.

Si el principio de la inteligencia que deviene en sabiduría consiste en reconocer los límites más que ampliar los horizontes, Zaid ha ampliado el mundo anclado en su propio mundo.

Veo en Zaid la acumulación de conocimientos resuelta en claridad y síntesis. Con la riqueza del saber decantado y la precisión y el arrojo verbal cuando es necesario. Él sí sabe esperar haciendo.

Ha pensado con rigor y humor cosas no pensadas de nuestro mundo de todos los días. Cosas esenciales como ¿tener más tiempo o más cosas? Es preferible, para él, tener menos cosas pero más tiempo, sin renunciar a las cosas básicas, y fuera de la carrera loca de la competencia atroz. Es mejor ponerse a platicar y ver pasar las nubes.

Obras esenciales como las de Zaid, Krauze, Paz, Freud, Nietzsche, Marx, Einstein, Picasso, Chaplin… finalmente no se han hecho bajo el abrigo del Estado o de la Academia, sino a la intemperie… ¿Bajo el abrigo del capital? En algunos casos, tal vez. Lo cual prueba la tesis de Marx: sin capital no hay revolución. “Nacieron de la libertad creadora. / Influyeron por la importancia de su obra, no por el peso institucional de su investidura”.

Si no hay santos entre los políticos en el poder, tampoco los hay entre los intelectuales, artistas y escritores en acto, ni hacen falta. Endemoniados podemos ser todos, sin hacer lo que otros sí hacen.

¿Quién diablos es Gabriel Zaid Giacomán? Por sus palabras claras, duras y sin humedades tal vez lo podrán conocer.

¿Se lee, estudia y discute a Zaid en las universidades públicas de México? ¿En las facultades de Ciencias Políticas y Sociales? ¿En los Tec de Monterrey?

Yo lo leo, más mal que bien y seguro a las prisas, desde Cuestionario de 1976 hasta El poder corrompe de 2019. Y siempre espero más. Gracias, Gabriel Zaid.

“Navegar,
navegar.
Ir es encontrar.
Todo ha nacido a ver.
Todo está por llegar.
Todo está por romper
a cantar.”

“Subir los remos y dejarse
llevar con los ojos cerrados.
Abrir los ojos y encontrarse
vivo: se repitió el milagro.”

“Ver es ser de par en par.”










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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