Y nos dieron la una… las dos… y la próxima

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 Quintana-Roo_MORENA_lopez
Por. Jovita Zaragoza Cisneros.

NOS LLEVA LA… CARGADA.
La “Cargada” se le llamaba y se le llama aún, a la forma oportunista de grupos que buscan ponerse de manera incondicional a las órdenes de un candidato ya definido y que se perfila ganador de una contienda.

En los tiempos de supremacía priista, los líderes de los sindicatos, empresarios y políticos del mismo partido estaban atentos a las señales que enviara el presidente sobre el candidato que sería su sucesor en la silla presidencial. Una vez que se sabía, “la cargada” se ponía a la orden del futuro presidente. Había que asegurarse la cercanía con el favorito, “estar en la foto”. Era parte de la simulación de la que fuimos parte todos, una de las formas de hacer política y que ha marcado nuestra vida en México. Forma que AMLO conoce muy bien y lo está usando a su favor.

En el ánimo general se empieza a aceptar como inminente el triunfo de AMLO para la presidencia. Es algo que “el peje” está promoviendo y capitalizando para mover a los diversos sectores y romper las reservas que algunos tienen sobre él. Con la habilidad camaleónica que le caracteriza, vende la imagen “conciliatoria e incluyente”. El paraíso de Morena los espera a todos. Se agarrarán d e la mano y cantarán “El himno a la alegría”, porque, ya ve usted : hasta perdón habrá para todos.

Esta forma de hacer política la resume muy bien otro hijo del sistema. Alguien que creció y se formó en las entrañas del mismo. Se trata de Federico Reyes Heroles quien en un magnífico articulo, denominado “Quesadillas Style”, publicado el pasado 1ro. De agosto hizo una interesante reseña o crónica de un encuentro, al parecer verdadero, de AMLO con un grupo de empresarios y en el que se refleja la añeja costumbre conocida también como “ besamanos” .

Transcribo aquí tres de los párrafos de esa crónica de Reyes Heroles, ponga la imaginación y diga usted si no es fiel retrato de la forma de hacer política de ayer. Al más puro estilo priista, pero con baños de “les digo lo que ustedes quieren oir”.

“El tres veces candidato a la Presidencia se muestra afable, todo un defensor de la sencillez, la honestidad y la sinceridad. Ustedes, como yo, también están hartos de la corrupción —pregunta el tabasqueño—, ¿verdad? Por supuesto —contestan los otros. Pues ése es el motivo de mi lucha. Ya ven, ustedes y yo estamos del mismo lado…. La placidez lo acompaña, nada de agresión en contra de los capitales, puras preguntas de sentido común. ¿Qué tal lo del socavón, verdad que es inadmisible? Claro —responden los otros. Qué les queda, pues eso es lo que está acabando con México —remata el anfitrión. Cuando llegue a la Presidencia, porque voy a ganar —va advertencia—, eso lo vamos a cambiar, todo lo demás va seguir igual. Los empresarios, según lo platican, no tienen cómo objetar tal sensatez… Pasan a la mesa, convencidos o fingiendo que todos están en el mismo barco. El tabasqueño desaparece unos minutos para supervisar lo que ocurre en la cocina. Regresa, no tengan miedo, para ustedes todo va a ir bien —lanza, sin más—, pero el pueblo demanda, exige un cambio y la opción que ha tomado se llama Morena. Yo he servido para canalizar el enojo —casi insinúa que le agradezcan sus buenos oficios. …El anuncio –amenaza de su victoria llega justo antes que aparezcan las quesadillas elaboradas personalmente por el político…. Así transcurre la conversación, entre mutuas amabilidades, nada de fricciones, todo es y será atención de él a sus problemas, no como EPN, que se tarda meses en recibirlos…Son los mismos empresarios que están aterrados de la llegada de AMLO al poder, los mismos que están dispuestos a sacar sus capitales por temor a sus medidas radicales, los mismos convencidos del caos predecible. Pero y ustedes, ¿qué le preguntan?, les pregunto yo. Él habla, dice que la gente está muy cansada, que el cambio será bueno para el país, que él gobernó el DF y que nada grave ocurrió, que su gestión fue ejemplar. Pero, ¿le creen?, inquiero, de verdad alguien que amenaza con suspender la construcción del nuevo aeropuerto de la capital de la República, que ha mandado y manda, un día sí y otro también, al diablo las instituciones, el mismo que bloqueó el Paseo de la Reforma por meses causando a México un daño terrible, ¿a él le creen?… Se miran entre ellos, quieren creerle por miedo. Acuden a las amables invitaciones para comprar un seguro de vida, acobardados, no asumen una posición política, no le respingan, no le reclaman, se comen las quesadillas con el ánimo de fumarse una pipa de la paz. Y qué de los Bejaranos y de Ayotzinapa y de Tláhuac, de los ocultamientos en la construcción del segundo piso, todo relacionado con personas cercanas a él, qué hay de la Reforma Energética que está siendo un éxito y que él considera un acto de traición a la patria que debe ser revertido. Se comen las quesadillas y guardan un sepulcral silencio….”

Concluye la crónica de Reyes Heroles:

“En ese juego de complicidades, los empresarios pierden su mejor carta: defender públicamente sus intereses y los principios de una sociedad abierta, de libre mercado, actuar sin deudas con el poder. O quizá allí es donde me equivoco: no enfrentan a AMLO porque dependen de los favores del poder, andan tras de un nuevo acomodo que les permita seguir en lo mismo, acuerdos indirectos o directos que no pueden ser públicos. Por eso se comen sus quesadillas sin respingar ante las sandeces y extorsiones veladas del aspirante perpetuo. Con ese silencio cómplice son parte de la degradación política de un México, todo en un “quesadillas style”.

No hay desperdicio en este escrito, tan certero y puntual de Federico Reyes Heroles, que el puede muy bien describir. No olvidamos que su padre, don Jesús Reyes Heroles, fue parte clave de ese sistema, que contribuyó, como todos los que formamos parte de este México de ayer y hoy , a esta paulatina degradación. Y es esto último lo que faltó agregar al autor de tan magnifico escrito.

—- ¡Bárbara… si que te cayeron bien las vacaciones ¿eh?

Calma, Niniane. Vamos empezando, no me interrumpas. Seguramente, más de tres lectores nos extrañaron. (ajá). Por allí, alguien me dijo que te propondría para premio nacional de consejera de columna.

PERIODISMO A SECAS… O MILITANTE.

Ponernos del lado del periodismo militante y partidista, significa abrazar a un líder que enarbola una causa calificada por nosotros, los periodistas, como buena, para terminar descalificando todo lo que ataque a ese líder o causa. Y eso es tan tramposo como delicado, porque no ayuda a construir ciudadanía crítica. Porque se parcializa la información y se confunde a la sociedad. En ambos casos se falta a la tarea elemental que tiene el periodismo, cuya razón de ser es informar con la mayor veracidad a la sociedad a la que nos debemos. Y eso está, o debe estarlo, por encima de nuestras filias o fobias.

La veracidad es un asunto de ética. Es compromiso profesional. Es deber de cualquier periodista llevar al escenario lo que sucede y ofrecer una crítica más allá de la ideología personal. Eso debemos tener más que presente los que trabajamos de manera libre y ajena a medios donde se dicta línea editorial. Se hace necesario ser esa voz que dé contrapeso a tantas voces y medios informativos que andan circulando con una agenda partidista y/ o que sirven a grupos de poder empresariales.

Verdades a medias no caben en esta tarea informativa. Y hay que tenerlo presente quienes hacemos periodismo. Ese es uno de los peligros de la prensa o periodismo militante. A la manipulación no le llama tal. Usa el lenguaje para resaltar y hasta atribuir bondades inexistente al objeto de su defensa, y se ocultan las fallas o no se aplica la misma tasa medidora para el antagonista de la causa que se abraza.

Eso está pasando con los periodistas que defienden a AMLO. Pasan por alto u omiten las fallas sobre el líder de Morena y su transpiración a olores a “santidad” y perdones otorgados a verdaderos pájaros de cuenta que tiene y recibe en SU ( SUYO DE ÉL) partido. ¿Qué dice al respecto la prensa que está a favor de Morena? ¿Cuestionan las verdaderas razones que hay detrás del “perdón” de AMLO y de su súbito afán incluyente? ¿Qué tanto ese disfraz de “perdonavidas” de AMLO responde a una estrategia para que, en caso de llegar a la presidencia, los perdedores no estén ventilando las corruptelas cometidas por los militantes de su partido y de las que el líder moreno no es ajeno, ni ignorante?

Pero si este deber, de no militancia partidista, aplica al periodismo; también es aplicable para todo aquel intelectual que ocupa un espacio, sea de alta, mediana o pequeña difusión. Todos los que ocupamos un lugar de opinión, tenemos una obligación en la construcción de la conciencia crítica de los ciudadanos.

Y sobre eso debería hablar don Enrique Krauze, quien en sus artículos ha venido haciendo constante alusión al peligro de que AMLO llegue a la silla presidencial. Y tiene todo el derecho de expresar su punto de vista, ¡válgame …faltaba más! Pero, mire usted, las letras de Enrique Krauze, normalmente suaves y cuidadas a la hora de hablar del gobierno y su mal hacer, poco o nunca toca temas como los fraudes electorales, la corrupción en los diversas instituciones priistas, la podredumbre y aleación del PVEM con Televisa, del tráfico de drogas y otros tantos males temas que son necesarios ventilar. Sin embargo, cuando de hablar de AMLO se trata, allí saca “garra”, pasión y hasta cierta virulencia. Es visible e inocultable su fobia hacia AMLO y eso quita lucidez a sus escritos en los que sus razones palidecen porque parecen salidas de una preocupación personal, y no un interés por el ámbito nacional.

Bien haría Krauze en alertar a la ciudadanía sobre el porqué no podemos o debemos ya caer en el juego de los partidos políticos y los peligros de continuar siendo parte de este sistema, corroído en lo profundo. Bien haría en ser más empático en su mirada. Habla del caudillismo de AMLO, pero no dice que esas mañas políticas las mamó AMLO del priismo. Tampoco dice que, en el fondo, lo que propone el líder de Morena es un regreso al viejo priismo. Eso lo sabe Krauze, pero no lo dice. Y si lo dice, lo hace de manera suave, omitiendo los males del priismo y el papel que la siempre acomodaticia y mezquina televisa ha jugado en el retraso de México.

Y mientras Krauze se dedica a estar señalando los defectos de AMLO, la estrategia del líder de Morena ha dado resultados. La vorágine emocional ya está echada a caminar. Su victimización cae bien en una mayoría que ya abrazó su “causa” y ni quieren ver ni saber las fallas de su líder. No hay cabida ni permiten la mínima observación que afecte a su imagen.

Sus promesas vagas, su lenguaje lleno de eufemismos, evasiones y su creación de figuras abstractas que hasta hoy le han funcionado, su continua venta de salvador del país, sus “baños de pueblo bueno” que suele darse, le han funcionado. En este país se nos olvida cuando Salinas de Gortari hacía algo parecido a AMLO. En la psique de los seguidores e incondicionales quedan olvidados, o se pasan por alto, las grandes omisiones que ha tenido en su gestión como jefe de Gobierno. Sus seguidores ven en los demás integrantes de partidos a verdaderos “vividores ” del sistema, chupadores de nuestros impuestos, pero es una forma de vida que ha cobijado a AMLO desde siempre. Pero eso no lo ven así en él. No cuestionan si son ciertos los rumores que desde hace años se han hecho sobre los grupos de poder que están detrás de él y las negociaciones que ya tiene AMLO una vez que llegue a la silla presidencial. Fieles a la línea de pensamiento de aquel al que siguen, simplifican cualquier opinión que no le favorezca con “es compló”.

Manipulador como el que más, miente, se victimiza, promete, vuelve a mentir. Señala a “ los otros, los de la mafia del poder”. Y en el señalamiento va el pretendido realce de la pureza que insiste en poseer. La figura de AMLO como el “salvador del pueblo bueno”, ya está comprada. No hay cuestionamientos sobre su volubilidad, sus acusaciones ahora y sus perdones después. Sus sentencias, a capricho y antojo, son disculpadas.

El apasionamiento que su figura despierta no permite ver su mera ansia, su obsesión por el poder. Impide ver que su trabajo para con la gente “del pueblo” no ha sido para crear la consciencia de la dignidad y exigencia ciudadana; su estrategia de “apapachar” a los rezagados del sistema brutal de capitalismo salvaje que tenemos, le ha dado resultados. No quieren ver que lo suyo ha sido crear dádivas, replicar el corporativismo del PRI y crear grupos de poder que le sirvan a él y a los que le rodeen. Lo suyo ha sido dividir, aprovechando el gran desaliento y hartazgo que hay.

Para sus seguidores, todos los males que padecen los otros partidos, en el partido Morena y su líder no existen. Y si hay esas fallas, las disculpan para sus adentros y para afuera también con frases como: “ el fin justifica los medios…una vez dentro él cambiará las cosas… hará justicia”.

Y, aquí, en este espacio, queda guardado lo que hoy escribo y que espero, a la vuelta si es que llega AMLO, veremos que tanto nos equivocamos los que no creemos en su verborrea y su mesianismo.

Si me equivoco en ello, sabré reconocerlo y decirlo en voz alta. Si no es así, la gente se encargará de hablar y aceptar que se dejaron engañar por los “polvitos mágicos” que subyugaron a quienes lo llevarán al poder.

En el fondo de mí, espero equivocarme en lo primero. Por el bien de México y de todos, espero estar errada y pediré audiencia para ir a decirle: “vengo a darle la mano y a pedirle una disculpa , porque desde mi modesto espacio de letras , no creí en usted”.

—Ajá… y que despiertas. ¿A poco te recibirá? A mi no me apuntes a tamaño ridículo.

¡Niniane…! ¡Claro que me recibirá! …y si no lo hace, le hago un mitin en la plancha del Zócalo, para que sienta lo que sentimos los ciudadanos cuando el por todo y nada, hacía lo mismo.

—Sigue soñando, pues, anda – me dice Niniane, con sonrisita socarrona.

…………………….

Oigan…pst pst.. ¿me extrañaron? ¿No? ¿Si? ¿Solamente a Niniane?

Está bien, pues. No pregunto.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com

 










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