Y nos dieron la una… las dos… y la próxima

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Por. Jovita Zaragoza Cisneros.

Hace años, aproximadamente en 2006, apareció en la televisión un programa agradable, conducido por un publicista. El conductor de edad madura, usaba y usa lenguaje coloquial, sencillo, ágil . Me arrancó una sonrisa de simpatía ver aquel rostro bonachón de voz, inocultablemente, “pirrurris” y marcadamente afable, cálido. Su actitud directa, jovial invitaba a buscar acomodo en el sillón, piyama puesta y un cafecito o té. Parecía no haber grandes pretensiones, la decoración del set era, o es (ignoro si aún existe el programa) sencilla, con música (jazz) de fondo e interpretada en vivo por un grupo musical.

Sin prejuicio alguno de mi parte me dispuse a disfrutar, si la ocasión me lo permitía, algunas de sus entrevistas que se trasmitían domingo por la noche. Claro, dependiendo quien fuera el entrevistado. Por su plataforma vi desfilar a personajes interesantes, y otros no tanto, de diversos ámbitos. Con aire inocente, un lenguaje y actitud de púber que rayaba en lo infantil, desparpajado y cautivadoramente irreverente subía los pies en el sofá. El conductor lo mismo preguntaba de política y daba fórmulas de solución.

La forma como trataba algunos temas me parecía, algunas veces, fuera de proporción y sin conocimiento de las realidades que habitan a este México. Vi en muchos de sus comentarios un absoluto desfase del tema que trataba. Pero ¡qué caray!, no era cosa de tomarse en serio, el formato del programa era así. Además, prometía frescura a cambio de acartonamiento.

Algunas veces tocó con preocupación el tema de la violencia y la corrupción. Un día decidí escribirle una carta a su correo electrónico, exponiéndole mi punto de vista con relación al tema de la corrupción y la penetración en todos los ámbitos de nuestra vida nacional: “La limpieza de las instituciones debe de hacerse de manera paulatina, pero con acciones inmediatas y debe atacarse desde todos los puntos. Las estructuras institucionales están ya muuuy contaminadas y acostumbradas a caminar bajo esas condiciones; de manera que intentar quitarlas de un manazo sería delicado porque se tambalea todo. Pero debe hacerse”. Entre otras cosas, hablé de la responsabilidad del PRI en la formación de todo de un sistema cuya corrosión es ya insostenible, pero también de nuestra responsabilidad ciudadana.

Hablé de la participación y coyuntura de Estado – Iglesia- Medios de comunicación (televisa) y las instituciones educativas que ayudaron a conformar generaciones de ciudadanos sumisos y poco críticos y en cuya mirada se fue normalizando la corrupción. Hablé de la responsabilidad principal que ha tenido el sistema priista en el direccionamiento de nuestra sociedad. Lo hice como un compromiso ciudadano y sin esperar respuesta de su parte.

Continué viendo sus entrevistas. Y, Ante mi, se fue develando su marcada e inocultable simpatía hacia el sistema priista. Detrás de esa actitud de desparpajo vi su intencionalidad. Con esa voz aparentemente cándida hizo un comentario sobre el Partido Acción Nacional, aludiendo a las campañas que había llevado en el PRI y que en el PAN, no habían querido que el manejara. Lo suyo no era y no es critica de un ciudadano común. Es un personaje que tiene bien estudiado el uso del lenguaje y sabe cómo aplicarlo para manipular al auditorio. El conoce el manejo del cuerpo, qué y cómo decir las cosas y mimetizarse en el papel de “ periodista”, como el mismo se autodenomina.

Su mundo se divide en buenos y malos. Cada semana publica una carta en uno de los periódicos. La dirige a diversos personajes del mundo empresarial y de la política. En ellas usa encendidos adjetivos que alaban o denuestan, buscando con ello dar fuerza a su escrito. Este personaje lanza consignas contra el objeto de su atención, da consejos, señala con el dedo enhiesto, alaba a sus “consen” ¡claro! EPN y al mismo Moreira.

Por su pluma censora y su consigna han pasado cartas encendidas y descalificadoras a Carmen Aristegui y muchas más a AMLO. Sobre este último de crítica y mucha ironía.

¿Por qué mencionar a este personaje? Porque ilustra de manera más cercana a los diferentes brazos que el sistema tiene para intentar conservar el poder. Porque pertenece a un grupo de individuos que goza de relaciones a alto nivel y que usan el periodismo, no para construir desde su pluma, no como foro de expresión de una sociedad que merece ser informada desde la critica lo más objetiva y veraz que se pueda, sino para ejercer una disfrazada forma de golpeteo personal y profesional.

Porque usa espacios para denostar a quienes se atreven a tocar los intereses que el cuida celosamente. La suya es la forma más cínica de frivolizar lo importante y la manera irresponsable e irrespetuosa de usar las herramientas que el sistema le ha dado y cuya incondicionalidad es cuestionable. En su mundo de “buenos y malos” , todo lo que salga del sistema priista de su devoción, es bueno. ¡Y cómo no! , su firma publicitaria se encargó de manejar las campañas políticas de personajes de viejo y no tan viejo cuño.

TODOS CONTRA AMLO.

No soy Amlista. No tengo ni partido ni candidato alguno.

Y sobre AMLO son muchas mis reservas. Pero, imposible negar que es un hombre que desata emociones extremas. Por un lado están sus seguidores y adoradores, que se niegan a ver en él cualquier defecto y, antes bien, lo transforman en cualidad. Y, por otro lado, están sus denostadores que transforman sus cualidades en defectos indefendibles.

No creo que necesite mi modesta pluma para defenderse. Ni es mi intención, ni interés hacerlo. Lo mío es el prurito que me causa ver injurias e injusticias que se comete al querer acusarle de dividir a la sociedad.

Nadie necesita dividirnos. Ya lo estamos. Somos ciudadanos de primera y segunda, clasificados así por un sistema viciado de origen y que usa la palabra “democracia” a su antojo y conveniencia. Ejemplos hay varios. ¿Quiere uno que poco se menciona?: Vaya usted a un banco. Verá las filas de “clientes preferentes” y las otras. Si usted tiene cuenta en el banco en cuestión ya la hizo en tiempo de atención y trato . Si no… a esperar y recibir cara larga de empleado/a . ¿No cree que es una forma sutil de clasificar?¿No cree usted que eso divide? ¿Otro ejemplo?: Vea el estado del transporte que se mueve en zonas populares: desaseados, destartalados y con choferes que no les importa lanzar al aire lo más procaz de su lenguaje.

No . No ha sido él quien nos ha dividido. Ya di dos ejemplos donde nada tiene que ver AMLO. Y no me alcanza el espacio para citar tantos casos más.

La sociedad inmadura que somos requiere de chivos expiatorios que nos eximan de la responsabilidad de asumir nuestras carencias y responsabilidad en ellas. La ira sorda y ciega nos habita y descalificamos sin más a los que no estén del lado donde estamos. La ira nos hace perder el foco de atención en las causas verdaderas.

No. No es AMLO quien nos ha dividido.

Lo que es inobjetable y no debemos perder de vista es que AMLO ha replicado el mismo sistema corporativista que ha utilizado el partido donde militó y del que salió. Se le puede acusar de marrullero, de vivito o hábil, pero ¿acaso para que la cuña apriete no tiene que ser del mismo palo?

Ignoro si las razones por las que se separó del partido que lo formó sean por un rechazo o hartazgo de su parte hacia el sistema corrupto. O si lo suyo sea una simple o compleja ambición u “obsesión” personal por el poder, como muchos sugieren.

Trato de seguir sus declaraciones, leer el lenguaje de su cuerpo, el tono de su voz, lo que dice y no dice. Y sigo igual: sin tener claro si lo suyo sea un genuino interés por desmantelar esas estructuras corrompidas, o es la pasión henchida del ego, o el ego henchido de pasión que le lleva a defender lo que él ya determinó es bueno para el país y su diseño personal de “salvación”.

Coincido con quienes aseguran que para cambiar al sistema hay que hacerlo desde dentro de la maquinaria política. Que las estructuras de cada institución están ya contaminadas hasta la raíz y que para limpiarlas se necesita gente que conozca cómo hacerlo. Y a menudo pregunto si esas sean las razones de que AMLO tenga en sus primeros cuadros personajes tan de dudosa honorabilidad. Y me pregunto también si, de llegar al poder, AMLO podrá deshacerse o hacer limpia de personajes de poca monta que siguen arribando a su barco, dando por sentado ya que él ganará la presidencia en el 2018.

¿Cómo le va a hacer para controlar las luchas de egos que se viven al interior y que –seguramente- se acrecentarán? ¿Y qué decir de las luchas de poder que se han dado y por las que muchos de sus seguidores han terminado por abandonarle? ¿Cómo le va a hacer para frenar sus vaivenes emocionales y para tomar distancia de su papel absolutista para asumir el de verdadero estadista que vele por los intereses de una sociedad ansiosa de resultados y harta de tanta corrupción?

No ignoro que a AMLO se han acercado también personas de nivel intelectual. Gente joven, inquieta (¿verdad joven AG? ) , honrada y emprendedora que cree en su proyecto y en él, pero ¿les escucha o escuchará de verdad? Conozco y tengo simpatía por algunos de ellos, pero ¿será suficiente para hacer el contrapeso a los colmilludos que van por lo suyo, nada más que lo suyo?

Nadar en esas aguas tan podridas requiere de saber mimetizarse en ellas y salir luego lo más airoso posible ¿se podrá? Porque de otra manera quienes cuidan de mantenerlas revueltas, buscan hundir a quien intenta limpiarlas.

ÉTICA PERIODÍSTICA.

Desde mi modesta trinchera apartidista y como ciudadana me sigo pronunciando por una sociedad que ceda el paso a la madurez para ejercer un papel critico y propositivo y de mayor participación y exigencia a los actores políticos de cumplir su tarea con respeto y dignidad . Hoy, como nunca, en estos tiempos violentos y de ánimos alterados, se requiere más responsabilidad ciudadana para dejar de esperar del actor político el papel de salvador o héroe que vendrá a rescatar a base de palabrería y “buena voluntad” un México que cada vez se envilece más con sus enconos.

Desde mi modesta pluma de periodista me sigo pronunciando por revisar el periodismo y su ética y por denunciar aquellas plumas que ponen su periodismo al servicio de intereses ajenos al bien común, al bien de la sociedad.

El ejercicio periodístico ( de radio, televisión y escrito ) se llenó de ambiciosos que han dado juego y son voceros de un sistema de control que se niega a dejar sus prácticas amañadas y continúa corrompiendo lo que toca. Periodistas que hoy, al ver tambalear ese sistema, empiezan a coquetear con una presumible “redención” y aterrados por perder los privilegios que durante años les proveyó o se allegaron con el viejo sistema amañado, coquetean ahora con un acercamiento hacía el que ven ya ganador.

El ejercicio periodístico se ha llenado hoy de medios electrónicos que están produciendo información errónea y manipulada. De periodistas que, sin empacho y sin conciencia de la responsabilidad que tenemos como comunicadores, difunden sin más esa información en las redes sociales, sin verificar la procedencia de lo que comparten.

La guerra sucia que hay en las redes sociales, está creciendo. Y aumentará a medida que se acerquen las elecciones. Hoy, como nunca, se requiere de esa ética, esa claridad, ese compromiso para no prestarse al juego mezquino de los actores políticos y empresarios con intereses en los medios.

Si. Si Niniane, no me eches esos ojotes de mabolo tierno. No se me olvida mencionar a Mireles…Mireles… ¡resiste Mireles!

—No. Me quedé pensando eso de que nadar en esas aguas tan densas requiere de saber mimetizarse en ellas, porque de otra manera quienes cuidan de mantenerlas revueltas para beneficiarse de ello, buscan hundir a quien intenta limpiarlas. Y pensé en una persona joven y que se ha ganado a pulso el respeto ¡Cuídate Kumamoto!… no te dejes contaminar.

Tienes razón Niniane, ¡Así sea! ¡Cuidado Kumamoto!

zaragozacisneros.jovita@gmail.com

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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