Voy a votar por AMLO

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Quintana-Roo_MORENA_lopez

Son cinco los candidatos,
Quieren ser el Presidente,
Habrá muchos alegatos,
El debate está presente,
Pero ya no se hagan patos,
Ganará quién va hasta el frente.

En 1929 Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), mismo que después fue refundado por Cárdenas como Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y luego vuelto a refundar por Ávila Camacho como Partido Revolucionario Institucional (PRI), mismo que se ha mantenido desde entonces en el poder, a excepción de doce años (de 2000 a 2012) en que gobernó el Partido Acción Nacional, partido que fue fundado en 1939 como partido conservador para oponerse a las políticas revolucionarias de Cárdenas.

La simbiosis es una asociación íntima de organismos de especies diferentes para beneficiarse mutuamente en su desarrollo vital y en términos más generalizados el concepto se amplía a la relación de ayuda o apoyo mutuo que se establece entre dos personas o grupos, especialmente cuando trabajan o realizan algo en común, en la que ambos obtienes una ventaja. En las últimas décadas, entre el PRI y el PAN se ha establecido una simbiosis, aparentan ser partidos opositores, pero en realidad realizan un trabajo común, impulsan una agenda muy parecida, si uno tiene dificultades para ganar una elección está el otro como opción “B” con tal de que entre ambos mantengan el poder sin permitir que llegue otro que pretenda cambiar el rumbo. El vulgo se refiere a esa asociación como el PRIAN.

Ahora, a 70 días de las elecciones y salvo ajustes de última hora, tenemos 5 candidatos para Presidente de la República, pero las opciones de gobierno se reducen a dos. Cuatro candidatos abanderan, con algunas diferencias de matices, el mismo modelo económico-social que nos tiene como nos tiene, proponen más de lo mismo, quieren la continuidad de gobiernos neoliberales, caracterizados por sus niveles de corrupción, de desprecio al pueblo y al país que gobiernan, de explotación de recursos en beneficio de unos cuantos y de entrega a intereses extranjeros de varios de los recursos que conforman nuestro patrimonio. Por otra parte, sólo uno de los candidatos propone un cambio drástico a ese modelo económico, tomando algunos de los principios (no todos) en los que se basó el “desarrollo estabilizador” (1952-1970) que permitió que el país tuviera un crecimiento económico alto con estabilidad macroeconómica, crecimiento muy superior al mediocre promedio del 2% logrado con el modelo vigente, incluyendo el TLCAN, que tanto defienden algunos como si hubiera sido exitoso, ¿Para quién? Para las mayorías no.

El próximo domingo se llevará a cabo el primer debate entre estos cinco contendientes y llegan claramente posicionados: un puntero (AMLO) que, de acuerdo a la encuesta de Reforma de esta semana, está 22 puntos arriba de su más cercano competidor (Anaya), ya que al parecer está vacunado contra la guerra sucia en su contra, la que en lugar de quitarle puntos le da y lo separa cada vez más de los demás y un Anaya que ha perdido brillantez a partir del ataque que le hizo el PRI y el gobierno respecto a una nave industrial con la que aparentemente tuvo ganancias extraordinarias. El abanderado del PRI no levanta, se mantiene en tercer lugar y aparentemente no le han servido sus credenciales de haber sido cinco veces secretario de estado y de no militar en el PRI, seguramente porque la gente lo ve como parte integrante del equipo que ha llevado al país a una situación de descontento generalizado, de modo que más que una ventaja se ha vuelto en su contra y los dos independientes (Margarita y el Bronco) muy lejos, con casi nulas esperanzas de triunfo, pensando que el debate les puede ayudar, siendo que no deberían estar participando por haber sido cómplices de las irregularidades y delitos detectados para alcanzar su registro. Estoy convencido de que el debate puede producir ligeros ajustes pero no cambiará las posiciones. Los cuatro irán, como es natural, contra el puntero, pero tendrán poco efecto ya que usarán argumentos que ya demostraron ser inoperantes.

Ese candidato en discordia, tú ya sabes quién, divide las opiniones, unos lo siguen con fe ciega y lo defienden de todo y otros, lo odian, no lo toleran y les gusta creer todo lo malo que la prensa, los medios electrónicos y los comentaristas a su servicio difunden, la mayoría de las veces con mala fe, como si siguieran un script, perfectamente diseñado para afectarlo y para bajarlo de dónde está, haiga sido como haiga sido. Este candidato está plagado de defectos, es autoritario, voluntarioso, terco, se deja llevar por la emoción, suelta ocurrencias, no tiene facilidad de palabra para expresar sus puntos de vista, acepta gente muy cuestionada dentro de su equipo, se burla de las instituciones; sin embargo, se trata del único candidato que es verdaderamente un líder social; que arrastra y lo siguen las masas, que ha sobrevivido a los infundios; su honestidad es su principal fortaleza; sabe cómo conectarse con la gente del pueblo, mucha gente se siente identificada con él, ha recorrido tantas veces el país que conoce la problemática real de cada región y de cada grupo poblacional y sabe poner en la mesa de las discusiones los problemas reales que nos aquejan y sobre todo los que aquejan a los más necesitados; llena las plazas sin necesidad de acarreados, cosa que no pueden hacer sus adversarios, los que no se atreven a enfrentarse con el pueblo y prefieren realizar eventos en lugares cerrados y con públicos escogidos o previamente seleccionados y sus discursos, parece que los dirigen a los grandes empresarios y a los organismos internacionales.

Voy a votar por él porque creo que está convencido de que la repartición de la riquezas debe ser mucho más justa; porque es el que mejor conoce nuestra historia y el legado de nuestros próceres liberales; porque no se dejará someter al poder; porque para él la política es una pasión que pone al servicio de los demás y no una profesión para lucrar con ella; porque está convencido de que la educación de calidad y los servicios de salud digna deben ser accesibles a todos, independientemente de la capacidad económica de cada quién; porque utilizará la construcción de infraestructura como el gran motor del desarrollo y fortalecerá la rectoría del Estado; mantendrá el libre mercado pero fortaleciendo el mercado interno y eliminando el sistema de privilegios actual que beneficia a unos cuantos; porque transformara la opulencia con la que ahora se maneja la clase política para establecer un régimen de austeridad y honestidad y no actuara con impunidad ante la corrupción; porque revisará otras alternativas más efectivas para combatir al narcotráfico y al crimen organizado, para llevar poco a poco más seguridad y tranquilidad a las familias. No me apena, al contrario, confesar que votaré por él, sin importarme el cúmulo de críticas que recibiré por tan osada confesión. ¿Usted qué opina?

memo_casa@yahoo.com

 










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