¿Vocación de servicio o ambición económica?

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La anécdota se la escuché a Manuel Bartlett. En un pequeño municipio que se dedicaba a la fabricación de zapatos un amigo suyo buscaba a alguien que le hiciera unas botas rancheras. Se paró en la plaza del pueblo y a todo al que pasaba le hacía la petición, uno a uno se fueron negando: “Discúlpame yo hago botas vaqueras”; “Lo siento pero me dedico a hacer zapatos”; “No puedo, pero yo lo que vendo son mocasines”. En esos días el PRI lo nombró delegado para auscultar quién podría ser candidato a la presidencia municipal. Se presentaron de inmediato en la plaza los talabarteros, los comerciantes, los maestros de escuela, los profesionistas liberales, los campesinos. Todos se ofrecieron a ser candidatos. Para hacer botas nadie se sentía apto, para la política todos aseguraban ser capaces. Ahora se han presentado más de setenta candidatos presidenciales independientes. ¿Cuántos tendrán vocación de servicio? ¿Cuántos van por el dinero?










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