VIAJE al centro del mundo

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Querétaro es todo Querétaro. México es todo México. América es toda nuestra tierra americana. Todo el país es mi país: de frontera a frontera, de costa a costa, y en medio: sus montañas, sus ríos, sus nubes, bosques, valles, selvas, caminos y carreteras, puentes, el desierto y el semidesierto, sus pueblos y sus ciudades. Toda esta gente es mi gente. Ricos y pobres. ¿Por qué hay ricos y pobres? ¿Cómo es el mar? ¿Conoces el mar? ¿Quieres conocer el mar? No el mal, el bien.

Viaje al fin del mundo. Pasando por dos pequeñas comunidades: Llanos de Santa Clara y Medias Coloradas, en el municipio de San Joaquín, en el estado de Querétaro, tierra adentro y a orillas del mundo. 13-15 familias y menos de cien gentes en cada una de ellas. Comunidades rurales pobres. Poca educación, poco trabajo, pocas esperanzas. Familias cuya dieta diaria es leche, atole o café, galletas, sopa de pasta, arroz, huevos, frijoles, salsa, tortillas; una o dos veces al mes comen carne.

Un pequeño grupo de trabajo acompañamos al sembrador GHR. ¿Qué siembra? Letras, números, imágenes, sueños, esperanza. Un programa de vida: “La escuela es nuestra”. Un salón de clases para cinco-trece niños de preescolar y primaria. Con un profesor multigrado. Los recursos necesarios para construir, echar a andar y mantener el funcionamiento de la pequeña escuela que puede abrir el camino de la vida por el mundo.

Los recursos del gobierno federal directamente en manos de la gente. Sin pasar por los filtros y los moches de los gobiernos estatal y municipal, y los concesionarios. En manos de las familias que necesitan las escuelas para sus hijos. Especialmente en manos de las mujeres, quienes tienen que administrar y cuidar el dinero, tomar decisiones y elegir lo que se va a hacer y cómo se va a usar el dinero. Nada fácil en tierra de machos. Un primer recurso de 150 mil pesos. Que curiosamente alcanza para hacer lo que los gobiernos locales hacen por 400 mil pesos.

Todo consiste en organizar bien los recursos, tomar buenas decisiones y vigilar las obras. Emprender el largo y difícil camino de hacer comunidad y el tejido social favorable a los hijos en crecimiento, niñas y niños en la edad de la escuela, los juegos, las ilusiones y los sueños. ¿Qué quieres ser de grande? ¿Qué te gustaría estudiar después de la secundaria? ¿En qué te gustaría trabajar? Muy bien. Primero tienes que hacer la primaria y dar buenos resultados. Luego, ¿habrá continuidad?

Tres elementos tienen que conjugarse en favor de los niños en su comunidad: la escuela, el trabajo y su vocación personal individual.
La escuela. La información básica de las materias esenciales: leer y escribir, hablar y exponer, hacer cuentas (matemáticas), geografía, historia, biología, medio ambiente, lenguaje… Información y formación del peque en su conciencia. Despertar el amor al saber, la curiosidad, saber preguntar, dudar, buscar, conquistar la libertad, la mirada crítica y fraterna.
Trabajo. ¿En qué voy a trabajar a los 15, 20, 25 años? ¿Cómo encender mi voluntad de ganancia para poder vivir, junto a mi voluntad de servicio a la comunidad, la sociedad, el país? ¿Cómo dar algo al mundo por lo que el mundo me ha dado? ¿En dónde voy a trabajar?
Vocación. Es un fuego interior que hay que despertar, sentir y alimentar. ¿Qué me gusta hacer y qué quiero ser? ¿Cuáles son mis talentos naturales y cultivados, al lado de mis defectos y limitaciones? ¿Cuáles son mis posibilidades en el medio en que vivo y en otros medios, otros mundos? ¿Cuál es mi camino con corazón?

Falta escuela para los niños y el buen inicio de su educación y formación escolar, y falta escuela para que los adultos y las madres terminen sus estudios elementales: primaria, secundaria, oficios.
Falta trabajo que proporcione los medios necesarios para la vida.
Falta amor al saber y el conocimiento, curiosidad por el mundo, hambre de libertad y de justicia, fraternidad y espíritu humanista y crítico.
Amor a la vida y hambre de igualdad y democracia. Carne, proteínas.
¡Faltan tantas cosas a unos muchos y sobran tantas cosas a otros pocos! ¿Cómo mejorar el mundo en que vivimos?
¿Cómo equilibrar la humana voluntad de ganancia y la humana voluntad de servicio?

–Hoy quiero tomar lo mejor del mundo, porque también es mío, me pertenece, soy hombre, mujer, ciudadano del mundo y todo el mundo es mi mundo, toda la tierra es mi tierra.
–Pero también hoy quiero dar al mundo lo mejor de mí. ¿Qué es lo mejor en mí y qué puedo dar al mundo?
–El palabrero, estas pocas palabras democráticas.
–“Y reconozco que me importa / ser pobre, y que me humilla, / y que lo disimulo por orgullo”. (Rubén Bonifaz Nuño, “Fuego de pobres”, poema 15).

Un pequeño grupo de trabajo acompañamos al sembrador GHR al fin del mundo que es el centro del mundo. En un país llamado México que desde el siglo XIX es una república federal que vive bajo un férreo centralismo. Todo gira en torno a la capital del país, la capital del estado, la cabecera municipal, el centro histórico. Pero estas palabras fraternas y agradecidas giran en torno a Medias Coloradas y Llanos de Santa Clara, en dos rincones del municipio de San Joaquín, uno de los más pobres y menos poblados del estado de Querétaro. (¿Por qué Medias Coloradas se llama Medias Coloradas?).

¿Y qué siembra el sembrador GHR? Posibilidades, metas, recursos, caminos de vida, sueños, imágenes, números, letras.

¿Y quién diablos es ese sembrador GHR? Un maestro duro y exigente. Una cabeza clara y bien organizada, sabe diseñar y ejecutar. Un animal de trabajo, no de sociales. Un académico y político que le gusta hacer trabajo comunitario de escritorio y de terracería. Una voluntad y un saber firme y flexible. ¿Ingenuo, idealista, cordero entre animales de presa?

No lo sé. El tiempo y los hechos lo dirán.

–El sembrador es un faro de luz y esperanza en el fin del mundo que es el centro para sus pobladores. Porque el centro se desplaza. Y el centro está ahí, aquí, donde estás de pie.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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