Urgía la salida de Humberto Moreira del PRI

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El desgaste mediático e institucional del Presidente Nacional del PRI era tremendo: urgía su salida; primero fue el duro ataque del gobierno “calderonista” por la deuda que dejó en el Estado que gobernó Moreira por más de 32 mil millones de pesos; después le siguió la convocatoria para elegir candidato a la Presidencia de la República, para continuar con la fuerte división que generó al interior del mismo PRI con el “regalo” de candidaturas al senado y diputaciones federales a los partidos políticos Panal y Verde, en aras de la coalición electoral.

Había que detener el fuerte descrédito que le acarreaba Humberto Moreira al Partido Revolucionario Institucional y a su virtual candidato Enrique Peña Nieto; conforme avanzaba el tiempo se hacía más difícil su salida, máxime que se le atribuía a su dirigencia los últimos triunfos electorales en diversos Estados de la República Mexicana como el Estado de México o Michoacán ¿Cómo hacerle para despedir y no lastimar a un buen Presidente? Al interior del mismo PRI, se exigía a “grito ahogado” su salida, pero en aras de la institucionalidad nadie quería alzar la voz, pues había que seguir fortaleciendo la unidad y no alentar, mucho menos fortalecer la división que se estaba dando no solo en las altas esferas del partido, también en se generaba en las tradicionales bases.

Voces calificadas de varios senadores como la de Francisco Labastida Ochoa, exgobernador de Sinaloa y excandidato a la Presidencia de la República, se habían manifestado en contra de las variantes de la convocatoria y los regalos de candidaturas a partidos minoritarios. Priistas de los Estados de Sinaloa, Quintana Roo, Chiapas, Jalisco y del Distrito Federal se manifestaban abiertos a la división porque, decían, Humberto Moreira había regalado a la Profesora Elba Esther Gordillo, candidaturas, lo mismo al ex niño verde, sin razones político electorales de peso. Este hecho también fue aprovechado por los tres pre-precandidatos del PAN a obtener la candidatura, para hacer mofa de los acuerdos políticos con la líder vitalicia de los maestros; además de ligar estrechamente a Humberto con la Profesora, por pertenecer ambos al mismo gremio del profesorado.

La situación era cada vez más visible, y aquello de los triunfos electorales empezaba a quedar en el olvido, como suele suceder en política; el ejemplo más palpable era el Estado de Michoacán, triunfo del PRI que ligaban a la delincuencia organizada, pero conforme pasaron los días, primero fue la hermana de Calderón Luisa María, aceptaron la derrota; y el “entripado” del perredista con su falaz denuncia en la que él mismo aparecía como benefactor de la supuesta delincuencia organizada se fueron diluyendo, máxime con la entrega de la constancia de mayoría. La lluvia de noticias que a diario caen en asuntos políticos, de seguridad nacional, de la delincuencia organizada, de la falta de empleos, de la necesidad de mejorar la educación, de resoluciones judiciales como aquello que emitió la Sala Superior del Tribunal Electora, que incita a la Cámara de Diputados a resolver, ya, la designación de tres consejeros electorales, hacía que aquellos asuntos se fueran quedando rezagados; en cambio, las inconformidades al interior el PRI se acumulaba, había que terminar de raíz con el problema que crecía en torno a Humberto Moreira y la mejor solución era separarlo, pero no temporalmente por medio de una licencia temporal, no, había que obligarlo a renunciar y así sucedió precisamente el pasado 2 de diciembre.

A nadie sorprendió la salida de Humberto Moreira al frente del PRI, era esperada no solo por el priismo, se veía como algo no solo natural sino urgente, vamos se le bautizó como una “muerte anunciada” por algunos medios de comunicación. Y es que, el tiempo seguía avanzando y los ataques en su contra y del priismo no cedían, sumado a la inconformidad que se manifestaba al interior del priismo; tenía que ser antes de que empezaran las “reparticiones” de las candidaturas al senado, las diputaciones federales, incluso los espacios de varias gubernaturas que se enlistan en los cargos de elección popular que se jugarán para el 2012. A Manuel Bartlet ya le ofreció candidatura la izquierda, las fracturas son visibles.

Y qué mejor momento para hacerlo ahora que, una vez que su hermano tomó las riendas de Coahuila y que los panistas no se ponen de acuerdo en quién será su candidato o candidata y que las reyertas internas al interior del mismo PAN están a todo lo que da por esa candidatura y la distribución del resto de los espacios de elección popular; ¡y en víspera de las fiestas navideñas! Época en que todo es amor y paz, según López Obrador, bueno pues no había mejor momento para que Humberto Moreira se fuera de la dirigencia nacional. Por supuesto, había antes que “planchar” bien quién sería el sustituto y precisamente en el acto de renuncia ya se sabía quién sería el sustituto que llegara a sanar las heridas que empezaban a sangran y a infectarse, con el riesgo de generar una gangrena que llevara al extremo de amputar algunas partes, como ya ha sucedido en algunos Estados como Puebla o Sinaloa, que llevaron al PRI a derrotas electorales; había pues que cerrar esas heridas de manera urgente y tal parece que así será, pues se estima que el jueves de la próxima semana quedará cerrado este terrible ciclo de inconformidades.

Es un hecho que será Pedro Joaquín Coldwell, el sucesor de Humberto Moreira al frente del PRI, político con una amplia carrera no solo burocrática, sino también política; se dice que es un hombre negociador, conciliador, inteligente, prudente y sobre todo que pertenece a las “altas” esferas de los políticos priistas, pues no cualquiera entra en ese “virtuoso círculo”; una de sus principales virtudes es haber sido gobernador del Estado de Quintana Roo, hoy requisito indispensable para poder acceder a esos niveles; sí, ahora son los ex gobernadores quienes en ausencia de un Presidente de la República quien anteriormente dirigía los destinos del priismo (Zedillo cambió cinco veces presidente del PRI), ahora son los ex gobernadores los que tomaron el mando del Comité Ejecutivo Nacional; sumados, por supuesto, los gobernadores en funciones. Este es el grupo de poder real o de real poder al interior del PRI y son estos lo que manejan los destinos del priismo y próximamente de la Nación entera, acorde con las tendencias electorales. Por ello cabe concluir que no solo era urgente, sino prioritario y de vital importancia para el priismo nacional hacer a un lado a Humberto Moreira a la brevedad posible y ello se cumplió al pie de la letra el pasado 2 de diciembre ¡Así es la política; Muera el Rey, Viva el Rey!










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