Una confesión muy personal

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A Andrés Garrido con admiración y afecto.

Voy hacer una confesión. Quiero escribir un poema que tenga palabras imposibles de pronunciar. Por ejemplo, que diga marketing y paralelepípedo varias veces; un poema blindado contra la memoria de los declamadores y los bohemios de cantina; un poema para que ningún niño ni joven se atreva a elegirlo para decirlo en un concurso escolar. Un poema que ni mi mejor amigo el día de mi entierro se atreva recitar. Un poema para que incluso quien lo quiera leer en voz alta se le retuerza la lengua, se le atragante la saliva y quede condenado de inmediato a la mudez. Un poema horrible, cursi, sin sentido. Un poema liberado de las cadenas de las palabras bellas. Un poema que solo sea un homenaje al silencio, al silencio del que lo lea; al silencio total que llegará al final del mundo.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Un Comentario en “ Una confesión muy personal”

  1. Julio Figueroa dice:

    –Lo demás es silencio…
    Tito Monterroso.
    La Presidentes, Qro. Qro., 30-III-2017.

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