Tretas

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Entre la treta y la trampa no hay mucha distancia. Apenas la distancia del sinónimo. Treta es triquiñuela, ardid, artimaña. En latín, artificium. Un diccionario nos avisa que estamos hablando de medios que se emplean con astucia y habilidad para conseguir una cosa indebida. Truco, añagaza, eso es. Maña, engaño y amaño, por ahí va la conducta. Y es cierto, son inimaginables las tretas de las que se valen los timadores para engañar.

¿A qué viene esta canción? Sucede que una resolución dictada este primero de junio por el Consejo General del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca, documentó la práctica de un fraude deliberado que pinta de cuerpo entero a los partidos políticos, particularmente a dos: Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza. Con pleno cálculo de permanecer en la impunidad, esos partidos se propusieron quebrantar la ley. Por eso, en un país donde la ley suele ser letra muerta, es noticia que hayan sido agarrados con las manos en la masa y, consecuentemente, hayan sido sancionados.

Resulta que registraron como candidatos a 17 personas de sexo masculino que se hicieron pasar como mujeres transgénero, usurpando con ello esta modalidad contemplada para que la comunidad lésbico-gay esté representada en órganos de autoridad en Oaxaca. Por el dolo con que actuaron, a los candidatos les fue cancelado en forma definitiva su registro y a los dos partidos les será suprimido el dinero público ordinario por 18 meses. Los casi 3 millones de pesos que implica la sanción serán destinados al Consejo local de Ciencia y Tecnología.

Como esos dos partidos van en coalición, la sanción del instituto electoral también alcanzó a sus socios, a saber, por sus nombres populares: PRI, PAN, PRD y Verde, a quienes les fue impuesta una amonestación pública. A los infractores no les fue suficiente violar deliberadamente la ley. Han tenido el cinismo de inventar argucias surrealistas para tratar de eludir la sanción. Se cuestionó la legitimidad de las organizaciones que impugnaron, se culpó a los candidatos y algunos caballeros dijeron que se registraron como mujeres porque así se los dictó su conciencia.

En fin, en buena hora quedó exhibida la trama de la trampa.

Para dimensionar la desvergüenza del caso, dicho sea de paso, es pertinente saber que en algún proceso electoral anterior, nueve de los 17 denunciados habían tramitado registro como candidatos, ostentándose como hombres. Nunca hemos pensado que los partidos sean el reino de pureza alguna, pero esperemos que jugar de este modo reciba su castigo el próximo primero de julio. Sólo así se inhibirán tretas de esta calaña.

 










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