TRAS LA VERDAD “REGRESAN LOS VIDEOESCÁNDALOS”

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¿Quién está detrás del videoescándalo? Todos niegan la paternidad, mientras el Fiscal General, Alejandro Gertz Manero, acusa presuntivamente a la familia de Emilio Lozoya Austin. Sin lugar a dudas que la intención de los actores que lanzaron desde el anonimato el videoescándalo, tienen la intención de “doblegar” a los enemigos de Andrés Manuel López Obrador, quien a su vez se deslinda y adelanta que el video no tendrá ningún valor probatorio en carpeta de investigación; pero, asegura que tienen un “valor moral” y promueve su difusión para que la sociedad mexicana se entere. Pregunta obligada ¿Por qué entonces no pidió lo mismo cuando siendo Jefe de Gobierno del DF, su secretario particular también recibía millones de pesos de manera ilegal?

Habría que cuestionarse ¿A quién beneficia y a quién perjudica la mediatización del videoescándalo? Precisamente para saber de dónde proviene el origen de la difusión, a sabiendas que no tendrán valor legal alguno en ningún asunto que se judicialice. Ahí está el meollo de asunto. La respuesta es simple y sencilla. Por supuesto que el beneficiario (políticamente) es el promotor de los videos, en este caso sería el mismo Presidente de la República, quien aprovecha la ocasión y se regocija. Los panistas son los perjudicados ¿Resuelto el asunto?

Referente al video ¿Quién entregó tanto dinero en efectivo a personal que entonces trabajaba en el Senado de la República y para qué ese dinero? Quienes se mueven en ese medio político, saben que es práctica parlamentaria en ambas Cámaras. Entre ellos, por cualquier motivo, circulan millones de pesos. Sea para pagar favores, sea para distribuir entre miembros de las bancadas por su disciplina parlamentaria; “bonos” de asistencia, sea para apoyos, etcétera. Bueno, se inventan mil cosas para sangrar el presupuesto público. Los coordinadores de las bancadas son los “ganones”. A los políticos de esos niveles no les extraña esa forma de operar, lo que seguramente les molesta es ser descubiertos y que los exhiban. Como sucediera hace algunos años con el mismo Andrés Manuel López Obrador, mucho se molestó no porque le entregaran dinero “sucio”, no, su enojo vino porque descubrieron a su hombre de confianza (sigue trabajando para el Presidente) recibiendo fajos de billetes, usando entonces la misma técnica: videoescándalos. En aquellos ayeres no había manera de entrar en el anonimato, no existían las redes sociales por medio de las cuales, cualquiera puede realizar lo que hicieron con la entrega del dinero en oficinas del Senado, filmar y “subir” a la red, nadie sabe su procedencia. Otrora, solo por medio de las televisoras, así exhibieron la corrupción en el gobierno de López Obrador, en el DF.

Lo interesante del asunto, que el mismo Fiscal General de la República, suponga que pueden ser miembros de la familia de Lozoya, los que subieron el video a las redes sociales, incluso usaron el homónimo de uno de los hermanos de Emilio, quien negó la paternidad del video ¿Por qué entonces supone el Fiscal que es la familia del imputado? Sencillo, para deslindar al gobierno de cualquier insinuación y a su Fiscalía. Alejandro Gertz, utilizando el mismo método del “yo no fui”, aquel que regularmente usa su jefe inmediato, el Presidente de la República, culpar a otros, culpar a otros, siempre culpar a otros. López Obrador, el jurista (siendo un ignorante en la materia) ha negado valor probatorio pleno en juicio al video; pero, él le otorgó “valor moral” al videoescándalo. Lanza entonces la acusación de deshonestidad en contra de algunos panistas y sus huestes se multiplican en la crítica, se desgarran las vestiduras. Sin embargo, infinidad de interrogantes quedan sin respuesta. Seguramente habrá más.

Amlo, en unas horas se reunirá con los gobernadores en San Luis Potosí, entre los cuales habrá un par que involucran como parte del “compló” al que tanto aludía el ahora Presidente, siempre que alguien lo acusaba, no tratarán el tema, hay otros asuntos de gobierno mucho más importantes. Ahora el “compló” se produce desde los sótanos del poder federal, eso es inequívoco. En materia penal existe una manera de poder deducir acontecimientos para llegar a conformar una prueba, por medio de la concatenación de las pruebas existentes en el expediente. Este es un ejemplo de ello. Aquel dicho que dice, se mueve como pato, camina como pato, hace “cua, cua” ¿Qué es? ¡Un pato! Así que, López Obrador se hace “pato”. En la reunión de gobernadores con el Presidente y su gabinete, seguramente no tratarán el tema, está fuera de la agenda. La “guerra sucia” es anónima (entre ellos), aunque sepan los asistentes a la reunión que el “pato” estará presente, será quien coordine la mesa de trabajo, así es la regla no escrita. Nadie se acusa directamente, solo se mandan señales. Así es el desgaste del “compló” de Andrés Manuel, quien ahora tiene y ejerce el enorme poder político que antes le faltaba ¡Abusa del poder!

Analistas, militantes, comentaristas, columnistas, todos sobre el tema del videoescándalo. Este día se dio un encuentro de morenistas en la capital queretana, frente a Palacio de Gobierno, quienes airadamente piden la “cabeza” del gobernador, así sin más. Claro, aprovechan el espléndido momento que les ofrece el anonimato de la fuente. El gobernador hará caso omiso, hasta hoy nadie lo acusa y no hay pruebas directas en su contra, solo presunciones de quienes quieren minar a uno de los gobernadores mejor calificados. Morena quiere gobernar Querétaro, así que no es descabellada la idea de los morenistas, aunque no tengan una sola prueba en contra del gobernador; si la tuvieran, habrían hecho uso de ella. López visitará en unas horas al gobernador, nada comentarán del candente asunto. El gobernador, por su parte, separó del cargo al involucrado en el videoescándalo, para que responda.

En su caso, el PAN, hasta hoy tiene el control político en el Estado, puede presumir que lleva la delantera en las preferencias político-electorales, de ahí la necesidad de los morenistas de restar, de doblegar y manchar la figura del mandatario para que ellos puedan iniciar a escalar la pronunciada cuesta para llegar a la cima. Los panistas apenas se quejan, pero nada hacen para contraatacar. Por cierto, los morenistas en Querétaro, como en muchos otros Estados de la República, sin pies ni cabeza, aun no resuelven el problema de su dirigencia, tuvo que llegar la caballada desde la capital para apoyar a los fracturados locales. Hasta ahí las cosas, López Obrador, sigue con su intensa y destructiva campaña política, mientras el país de desmorona cual arena morena.










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