TRAS LA VERDAD. ¿REALIZARÁN ELECCIÓN EXTRAORDINARIA POR MUERTE DEL SENADOR SUPLENTE JOEL MOLINA?

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Surge la inquietud de plantear la posibilidad de una trampa electoral ante el fallecimiento del senador Joel Molina (por Covid-19), suplente del senador propietario que cobra como director del canal 11, José Antonio Cruz Álvarez. Pretenden torcer el sentido de la ley. Si bien la norma contempla la posibilidad de convocar a elecciones extraordinarias, ante la falta absoluta del propietario y el suplente, debe entenderse que la falta es permanente y en el caso de Cruz Álvarez, no ha fallecido, se encuentra bajo el amparo de una licencia al igual que 15 más de sus compañeros del Senado de la República.

Ricardo Monreal, junto con su patrón, López Obrador, tendrán que sopesar el regreso de Antonio Cruz, debiendo entonces dejar la dirección de canal 11, desde donde hace campaña en pro del gobierno de Andrés Manuel López Obrador; o quedarse sin otro senador. Recordemos que Lilly Tellez, recientemente dejó la bancada de Morena. Ante la pérdida de dos votos de Morena en el Senado, ha surgido la ilegal y truculenta idea de trastocar los artículos 63 y 77 fracción IV de la Constitución y convocar a elecciones extraordinarias para elegir a un suplente de senador, dado que el propietario no ha muerto, solo pidió licencia.

Ambos preceptos consideran la posibilidad de convocar a elecciones ante la falta absoluta del senador propietario (o diputado federal), en el caso de Antonio Cruz Álvarez. Este simplemente pidió licencia y tomó otra chamba; como lo han hecho las Secretarias de Gobernación y de Energía, así como el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (se va de candidato a su Estado natal) o el actual gobernador de Baja California, que dejó el Senado para ocupar otro cargo de elección popular; todos esos que pidieron licencia están vivos, aunque no sean nada vivos, más bien son vividores de la política. De aceptar aberrante criterio político, no jurídico, bien podrían convocar a elecciones para elegir a los senadores que han solicitado licencia para ocupar otros cargos o que pretenden una candidatura, como es el otro caso de Feliz Salgado Macedonio.

Vamos, el ridículo que pretenden hacer aquellos que ya imaginaron el escenario de convocar a elección extraordinaria por el fallecimiento de un senador suplente, alcanzaría la trastocada posibilidad de convocar a elecciones por la falta de las senadoras Lilly Tellez y Vanessa Rubio Márquez; la primera por haber dejado la bancada de Morena y la segunda si bien pidió licencia, su suplente Nancy Guadalupe Sánchez Arredondo, se unió a las huestes de Monreal, abandonando la bancada del PRI; aunque estas sean de representación proporcional, ni de la lista tomaron un tercero, Guadalupe simplemente cambio de bando y ya, igual que Tellez. Bajo ese torpe criterio, el Senado tendría la obligación de convocar a elecciones extraordinarias dado que dos bancadas partidistas se quedaron sin sus legisladoras. Entre tanto resuelven el problema, que en realidad no lo representa, Monreal ha perdido dos valiosísimos votos, lo cual impide lograr con facilidad acuerdos de mayoría calificada para cumplir los caprichos de López Obrador y seguir reformando la Constitución a su antojo; López lo ha advertido, quiere más reformas, amenazó con promover la adecuación de la fecha de su frustrada consulta popular y en lo relativo a las energías, ahora que ha creado el conflicto con los legisladores de los EUA.

Lo que debieran legislar diputados y senadores, pero los mismos políticos no lo harán (lastimaría sus propios intereses), es evitar e inhabilitar a los políticos que cambien de partido o de bancadas políticas, como cambiar de camisa; pero, lo que en el fondo encierran son fraudes electorales en agravio de los votantes. Prevalecen los aviesos intereses de los políticos sobre los derechos de la sociedad, que pisotean a su antojo. Sobre todo, cuando realizan cambios de bancadas; los electores los eligen para que los representen en alguna de las cámaras y resulta que, al cambiar de bancada política, aquellos que votaron por el traidor, dejó de representarlos y en lo sucesivo representan a quienes no votaron por ellos. Vaya contradicción. De suyo representa un escandaloso fraude electoral. Pero, pero la legislación secundaria ni la Constitución lo prohíben; por supuesto, tampoco lo permiten, pero ellos lo hacen.

La Constitución solo aprueba y así lo expresan los preceptos antes señalados, la elección ante la ausencia definitiva del legislador propietario, mas no del suplente. En el caso del aprieto en que se encuentran Monreal y López Obrador, el propietario no ha muerto, no existe falta definitiva. Luego, basta con que regrese a su escaño y López designe otro director del canal 11, así de simple ¡No destrocen la Constitución a su antojo! Pero, dado que el Presidente no es muy dado a respetar la Constitución, mucho menos ley, de los delincuentes de cuello blanco todo se puede esperar. Una raya más al tigre seguramente no les molestaría. Y, toda vez que también tienen el control de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, seguramente los Ministros les ayudarían a torcer la interpretación de la Constitución para apoyar a su nuevo jefe, el Presidente de la República. Así de cínicos se han vuelto.










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