TRAS LA VERDAD “MORENA INSITE EN LAS TRAMPAS LEGISLATIVAS”

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Morena quiere concluir el periodo de la LXIV Legislatura, con el absoluto control de la Cámara de Diputados, quedándose con la presidencia de la Mesa Directiva, durante el último año del trienio. Su legislación establece controles para que ninguna fuerza política se quede con la Mesa Directiva, durante los 3 años que dura una Legislatura; legislación que incomodó a Morena dese un inicio, ha pretendido reformarla a “modo”, lo que provocó una gran molestia no solo en las bancadas de oposición, también en las filas de Morena, a grado tal que Porfirio Muñoz Ledo, llegó a ofender a sus compañeros por el intento de “golpe legislativo”, que pretendían por medio de la “sicaria” de Dolores Padierna, quien promovió en septiembre pasado iniciativa de ley para cambiar los términos de permanencia al frente de la conducción de los trabajos legislativos, ella quería presidir el segundo periodo ordinario de sesiones; no lo logró. Aunque la intención soterrada del mismo Porfirio era quedarse otro año más al frente de la Mesa, tampoco consiguió su objetivo. Después de los intentos fallidos de Morena por torcer la ley, terminaron cediendo al PAN, segunda fuerza política –numérica- en la Cámara, ha dirigido desde entonces, por medio de Laura Rojas Hernández, la Mesa Directiva. Incluso el incómodo de López Obrador, lanzó la amenaza haciéndoles saber a los morenistas que no se valía “hacer leyes a modo”.

Esa “incomodidad legislativa” en la Mesa Directiva, ha impedido que Morena legisle al vapor, incluso convocar a periodos extraordinarios por carecer de la mayoría, pretendiendo imponerse a la minoría de las bancadas de forma ilegal, a estas les garantiza mayoría en la Mesa Directiva hoy en día: en el actual periodo de receso; esa incomodidad numérica los ha “maniatado”; en el Pleno arrasan con sus aliados del PT, PSD y Verde; este grupúsculo pretendió aprobar al “vapor” “la iniciativa Padierna”, que intentaba borrar de un plumazo los fideicomisos. La Mesa Directiva debía aprobar el periodo extraordinario, ahí no tienen mayoría, se atascaron; se “castraron” en esta ocasión. Claro que a ello se sumó la enorme inconformidad de agentes políticos externos que menospreciaron los izquierdistas, quienes presionaron para que no desaparecieran algunos de los fideicomisos.

Anticipándose a los juegos de la democracia del año próximo, año en el que se renueva la LXIV Legislatura, Morena quiere amarrar el control de la Cámara de Diputados, para ello preparan el maquiavélico plan, que consiste en ceder a la bancada aliada del PT, varios diputados de Morena, para que esta alcance un número superior de legisladores que rebase a los priistas, partido al que debe corresponderle presidir la Mesa Directiva, atendiendo a que representa la tercera fuerza legislativa en la Legislatura, a los votos obtenidos en las urnas. Así las cosas, si el PT, con las trampas que acostumbra cometer –el PRI le llegó a obsequiar votos para que no perdiera el registro-, rebasa en número de diputados que tiene el PRI, en automático –según su legislación interna- ellos pasarían al tercer lugar, entonces a presidir la Mesa Directiva, falacia, trampa democrática y legislativa evidente. Por lo tanto, Morena sería quien controle ese órgano legislativo durante el tercer y último año legislativo. Los actos de los timadores y embaucadores de los delincuentes legislativos son más que evidentes, todo por no ceder el poder en el Poder Legislativo, de acuerdo al resultado de la votación.

El año anterior, la bancada del PAN hizo hasta lo imposible para no perder la presidencia de la Mesa Directiva y lo consiguió. Veremos de qué es capaz la bancada del PRI ¿Se dejará o peleará los resultados obtenidos en las urnas de la democracia? Los tramposos que hoy controlan y gobiernan la Cámara de Diputados ¿Cederán o se impondrán por medio de triquiñuelas numéricas? Aunque los actos para la elección y renovación de la Mesa Directiva serán en septiembre próximo, las acciones para apoderarse de ese órgano, ya comenzaron. Los políticos mueven sus fichas de acomodo para el proceso electoral que da comienzo este año; la alicaída izquierda querrá mantener la mayoría, aun con trampas, la oposición está obligada a que eso suceda. Si hubiese principios en los legisladores –que no los hay-, debe prevalecer el orden y respeto a las instituciones, mas esas actitudes no son hábitos que acostumbren los que hoy gobiernan, más bien practican la deshonestidad como parte de sus acciones cotidianas, desconocen lo que significa la ética. Lo sabe bien la retraída y diezmada oposición, por eso resulta importante que actúen en aras de la unidad para no ser arrasados nuevamente en las urnas, la pulverización es el método que utiliza López Obrador, dividir a la sociedad es el objetivo de quienes hoy gobiernan, saben que si la sociedad logra unirse, perderán los privilegios y abusos que hoy cometen. A pesar del desorden en el gobierno de la 4T, los une la ambición del poder, a eso le apuestan. Las posiciones son claras en el juego, la decisión final está en manos de la sociedad, de ella dependerá que Morena continúe en el poder o lo abandone, antes de que destruyan al país.

Héctor Parra Rodríguez










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