TRAS LA VERDAD “MANIFIESTA INTOLERANCIA DEL GOBIERNO, NI VE NI OYE A LA SOCIEDAD “.

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La sociedad civil se manifestó este domingo por miles en todas partes de la República Mexicana, en rechazo a las políticas del gobierno federal que llevan directo y sin escalas al precipicio a toda la nación. Funcionarios que gobiernan por capricho, sin conocimiento, sin experiencia, ignorantes y con un odio acendrado a lo que, para ellos son oposición; o sea, todo aquel que los critique y no aplauda sus equívocos.

Hoy la oposición del gobierno no está representada por los partidos políticos; no, la oposición es toda la sociedad que no sea sumisa a las políticas de Andrés Manuel López Obrador, quien diariamente ofende desde la tribuna mediática de las conferencias de prensa, a “tirios y troyanos”. Si se trata de periodistas, de medios de comunicación, de instituciones no gubernamentales, de instituciones gubernamentales, organismos internacionales; nadie tiene escapatoria a la intolerancia presidencial, algo nunca visto; ni en los peores momentos en que existía la censura gubernamental.

La marcha de hoy, movimiento social no partidista, fue descalificado por funcionarios de primer nivel como Javier Jiménez Espriú, Secretario de Comunicaciones y Transportes, quien en la red social de Twitter, despotricó en contra de los asistentes a la marcha pacífica que pide la renuncia de Andrés Manuel López Obrador. Nula prudencia del inepto Secretario, ignorante y servil. Pretendiendo emular a su superior, confronta a la sociedad y minimiza las marchas ciudadanas, que no políticas. Es algo que parece no entender. La Secretaria de Gobernación, encargada de la política interna en el País, ignora el movimiento ¿Será porque es social y no político? ¿O por ignorancia o menosprecio? Si esos miles de mexicanos (muchos más que no pudieron asistir), preocupados por lo que sucede en México, firmaran pidiendo la renuncia de López Obrador a la Presidencia de la República, siguiendo la misma lógica de la mecánica de Andrés Manuel para la toma de decisiones, debería de renunciar: “el sabio pueblo” lo pide. Pero no lo hará y dada su empecinada personalidad de la tozudez, es probable que más se encapriche con sus políticas de destrucción, aumente su retahíla de mentiras y falacias de proyectos inviables. Sus acciones destructivas las refuerza con la institucionalización de la mentira presidencial como parte de sus políticas gubernamentales; más de la mitad de lo dicho en sus conferencias mañaneras, el Presidente de la República las sustenta en mentiras. Por eso la sociedad se manifiesta de tal manera (pacífica) a solo 5 meses del gobierno de la Cuarta Transformación.

Para nadie es un secreto, a pesar de la resistencia presidencial y de su grupo de lanceros, que ellos han generado múltiples políticas que provocan problemas serios. Aquí algunos de ellos: “la delincuencia ha aumentado de manera escandalosa, todos los delitos han ido al alza (muchos periodistas asesinados); el gobierno no está invirtiendo como parte de sus políticas de austeridad, lo que constriñe el crecimiento económico y la iniciativa privada guarda sus reservas; se están perdiendo empleos y se cierran empresas, los casos del norte del país son prueba plena de ello; se dilapida el dinero público por simple capricho, como fue el cese de la construcción de lo que sería el nuevo aeropuerto de Texcoco, para iniciar otra obra inviable para el crecimiento de un país con más de 120 millones de habitantes, todo por quitarle los contratos suscritos por la anterior administración, para quedarse con ellos el gobierno lopista, ahora ellos son los que deciden a quien sí y a quien no se contrata; a capricho presidencial, construirán una nueva vía de ferrocarril en el sur del país, que provocará enorme deforestación en la zona conocida como parte de la reserva de la biósfera, generará la muerte de cientos de especies de la zona por el cambio de hábitat; otro más, pretender construir una nueva refinería sin dinero, lo dijo su propio Sub Secretario de Hacienda; la mayoría de los contratos millonarios de obra pública dejaron de licitarse, lo que constituye un delito, ahora se asignan a los amigos del gobierno de la 4ª Transformación; funcionarios ajenos a Pemex, sin licitación, compran pipas en los EUA, que no sirven; se han agotado algunas medicinas para las instituciones hospitalarias públicas, por no comprar a laboratorios, lo más peligroso, pretenden controlar todas las compras (consolidadas) con la administración de los servicios de salud por el gobierno federal, quitándoles a los estados esa facultad; se despiden por políticas de austeridad a cientos de médicos que prestan sus servicios en hospitales públicos, agudizando el problema de salud de los pacientes; despidos injustificados de miles de burócratas supuestamente para ahorrar dinero; eliminan programas sociales como las Estancias Infantiles y dan dinero a los padres de familia para que ellos lo gasten como quieran; indemnizan a delincuentes como en el caso de los huachicoleros calcinados o lesionados de Tlahuelilpan; legislan para ceder la educación a grupos delincuenciales como la CNTE, por simples compromisos políticos del Presidente; realiza “consultas populares” sin respeto a la ley, para decidir la realización de obras o dejar de hacerlas, como la hidroeléctrica en Morelos; a mano alzada en una reunión de no más de 300 personas, el Presidente decide que la obra del tren Maya sí va, dada la autorización del pueblo; por medio de memorándum ordena a 3 Secretarios incumplir la Constitución y leyes secundarias; acorde al leal saber y entender del Presidente, López Obrador aplica la justicia y desprecia el Derecho”.

En síntesis, el Presidente de la República, dilapida y repudia el Estado de Derecho a su antojo. Gobierno populista y autoritario que no respeta el Estado de Derecho. Estas y muchas otras razones son las que preocupan a la sociedad civil en su conjunto, de ahí la marcha ciudadana pacífica de miles de mexicanos que desprecian a funcionarios del gobierno por incapaces y falaces. Esas actitudes mezquinas significan despotismo puro, intransigencia, dictadura, intolerancia, tiranía y absolutismo: El estado soy yo. Así piensa y actúa Andrés Manuel López Obrador, en su calidad de Presidente de la República. Esa negativa actitud presidencial fue la que convocó a miles y miles de mexicanos en manifiesto rechazo a las políticas populistas del gobierno de la 4ª Transformación, que lleva a la Nación directa al desfiladero. La sociedad, considerada como el “sabio pueblo”, se ha expresado, ha hablado y López Obrador debe actuar en consecuencia: obedecer al pueblo. Dejar de cometer más abusos y corregir sus pifias o errores. México ya cambió, no estamos en el siglo pasado, mucho menos en el antepasado, para querer gobernar con políticas añejas que han demostrado ser una nulidad y solo generan más pobreza y problemas. México no está dispuesto a correr la misma suerte que Venezuela, cuyo pueblo hoy clama la salida de Nicolás Maduro, por sus políticas populistas de corte socialistoide (esas que ya aplica López en México) los ha llevado irremediablemente a la pobreza y a la pérdida de libertades humanas.

Héctor Parra Rodríguez










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