TRAS LA VERDAD “LOS CAPRICHOS DE LÓPEZ OBRADOR”

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Andrés Manuel López Obrador se resiste y persiste su carácter caprichoso, no le gusta cumplir con las leyes y amenaza a todo aquel que no se sujete a su excéntrica voluntad. El Presidente de la República se preparó, se capacitó y profesionalizó como agitador, movilizador de masas y generador de problemas; López Obrador nunca se preparó para gobernar a un país de 120 millones de habitantes.

Toda su carrera política está plagada de actos de resistencia al “statu quo”, así como algunas de sus frases que quedaron para la historia: “al diablo con las instituciones”. De tal suerte que, ahora que ejerce el cargo de Presidente de la República, no puede ceñirse a la Constitución y a múltiples normas que de ella emanan. Él decide qué y cómo se hacen los actos de gobierno, pasa por alto licitaciones, dictámenes, reglamentos, leyes; no le agrada respetar el sistema jurídico mexicano. Uno de los casos emblemáticos que será recordado por la historia, como un acto eminentemente autoritario, propio de una tiranía, fue el haber instruido a varios de sus Secretarios de Estado, por medio de un simple memorándum, a incumplir con la Constitución, en materia de educación y no aplicar el presupuesto público. El colmo de los abusos y tropelías de un Presidente, deriva responsabilidad de su actitud beligerante a las normas; sin embargo, la misma Constitución Política lo cobija con el manto protector del “fuero”. No se le puede tocar, salvo por “traición a la patria o delitos graves”; para colmo, a los legisladores no les interesa regular eso de los delitos graves o traición a la patria, para que pudiera ser sujeto de responsabilidad y en su caso destituirlo, inhabilitarlo u procesarlo penalmente. Sabe bien el mismo Andrés Manuel, que es intocable, por eso con todo cinismo manda al “diablo a las instituciones”. Él promovía las manifestaciones de los anarquistas, en tiempos de los gobiernos neoliberales, manifestaciones que han cesado con su llegada al poder.

Ahora que, si nos remontamos aún más en el tiempo, el mismo López Obrador, promovió la toma de pozos petroleros, el no pago por el consumo de la energía eléctrica, acto que presumen muchos tabasqueños, tienen más de 25 años sin pagar la energía, gracias al Presidente de la República. Lo mismo dijo otro de sus seguidores, cuando espetó: “López Obrador, fue mi maestro, él me enseño a tomar carreteras”. O cómo no recordar la violación a las sentencias de amparo cuando cobraba como Jefe de Gobierno del DF; no le importó lo que resolvió la autoridad judicial, por su propia voluntad construyó unas vialidades en propiedad privada, a pesar de la prohibición que se emitió en la sentencia que causó estado. No respetó a la autoridad jurisdiccional el hoy Presidente de la República.

Este martes, en Baja California, la senadora de ese Estado, “Lady Champagne”, Alejandra León Gastelum, festejaba la toma de casetas para el no pago de cuotas, agregando en el video que subió a las redes sociales, que la Policía Federal (ya no existe) les estaba ayudando, así como el Ejército Mexicano. Se alegraba por el libre tránsito, sin tener que pagar cuotas ¿Con qué van a dar mantenimiento a esas carreteras? Esa es la escuela de Andrés Manuel López, la desobediencia civil, la resistencia a cumplir lo que manda la autoridad. El Presidente de la República solapa y alienta el caos; ordenes como la de haber suspendido la obra multimillonaria de lo que sería el aeropuerto de Texcoco, es de criminales. Por eso la iniciativa privada no tiene certeza jurídica en invertir, de ahí la inseguridad en el Plan Nacional de Desarrollo, así lo expresaron dirigentes empresariales en las reuniones que han sostenido en la Cámara de Diputados. Por ello las calificadoras cada vez bajan más las expectativas de crecimiento económico, pero López Obrador tiene otros datos.

Otro caso patético de uso y abuso del poder sin control (que no será el último), por parte del Presidente de la República, lo llevó a cabo el pasado domingo en un mitin en el Estado de Durango. En un abrir y cerrar de ojos, canceló una obra pública que se estaba ejecutando de beneficio de la movilidad de casi 2 millones de habitantes de la zona que conforman los municipios de Lerdo, Gómez Palacio y Torreón, conocido como la “comarca lagunera”; en unos segundo abandona la obra del metrobús ¿Y lo invertido hasta ahora? Será pagado con recursos estatales, los cuales no tienen contemplado los gobiernos de Durango ni de Coahuila. El Presidente, en un mitin convocado por su delegado especial, reunió a poco más de 500 personas y a mano alzada decidió no dar más recursos públicos para continuar con la obra pública; al mismo auditorio preguntó qué querían, si agua u hospital y así decide el Presidente, a capricho, previo acuerdo de lo que va a hacer; nada es improvisado, lo entreteje, lo maquina de forma maquiavélica y echa andar su plan. López Obrador, hizo confrontar al gobernador de Durango José Rosas Aispuro, con el auditorio; el gobernador se quejó de haber sido objeto de una “celada” promovida por el delegado especial del gobierno federal; con esa masa social amorfa que va a recibir las dádivas de los programas sociales, realiza sus votaciones para que den la impresión de ajustarse a la “democracia participativa”, no es otra cosa que una burla; el Presidente de la República no respeta lo estipulado por la Constitución, en ella se establece el procedimiento para las consultas populares. Así, sin más, Andrés Manuel López Obrador, gobierna a capricho y si no logra lo que se propone, amenaza con mandarlos al “patíbulo” de sus conferencias mañaneras, exhibirlos y acusarlos de corruptos, como fue en el caso de las obras en construcción de su aeropuerto del capricho, el de Santa Lucía, en donde por orden judicial, suspendieron temporalmente las obras que ejecutan sin permiso alguno, sin licencia, sin proyectos ejecutivos. Solo impera el capricho presidencial.

Héctor Parra Rodríguez










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