TRAS LA VERDAD ¡LO QUE HABÍA SE ECHÓ A PERDER! AMLO CONTINÚA FUSTIGANDO A LA POLICÍA FEDERAL

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Una vez más el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, descalificó a los policías federales, a quienes no baja de corruptos. Presumió la creación de la Guardia Nacional, aunque no dijo en su conferencia mañanera, que los mismos policías federales que califica de corrupto, pretende incorporarlos a la Guardia Nacional. Resultan contradictorias las declaraciones con las acciones del gobierno de la 4T. Mientras tanto, 3 mil 500 policías se han ido al juicio de amparo para que no sean violados sus derechos adquiridos como policías, una vez que sean adscritos a la nueva corporación. Legisladores federales y gobierno lopista, perdieron el juicio de inconstitucionalidad promovido por desconocimiento de derechos de la burocracia al reducir salarios a “raja tabla”, para que nadie gane más que el Presidente de la República, aunque tenga derechos adquiridos, sean mucho más capaces y preparados. Por eso los legisladores reformaron de inmediato la ley declarada inconstitucional, la de remuneraciones.

Ese es el problema de fondo, pero el gobierno lopista “busca 3 pies al gato”. Echa culpas al movimiento parista de los policías federales, quienes ven vulnerados sus derechos adquiridos, además de estar recibiendo un trato diferenciado entre el personal militar y ellos cuando se incorporan a la Guardia Nacional. Mal se han visto culpando a Felipe Calderón Hinojosa, de estar detrás del movimiento de los inconformes; luego se fueron en contra de un litigante que fue procesado, pero liberado de culpas. Ninguno de los mencionados tiene nada que ver con el movimiento de inconformidad. Total, no encuentran a quien culpar de “la mano negra” que está detrás del movimiento, como lo calificara el mismo Andrés Manuel López Obrador, por supuesto, sin prueba alguna como ya es costumbre o bajo el dicho aquel de: “yo tengo otros datos”. Siempre desesperado cuando no le salen las cosas, “lanza la piedra” a ver a quién le pega, descalifica y califica sin base alguna, simples desplantes para desatar la ira presidencial. Lo mismo ha hecho el Secretario de Seguridad Pública, el nervioso de Alfonso Durazo, quien no “ata ni desata”. Nadie calculó el malestar que causaría el cambio de policías federales a guardias nacionales, a pesar de las evidencias en cuanto a violaciones de derechos laborales y por tanto de derechos humanos. Son tratados como mercancía que se pasa de un lugar a otro, sin pensar que son seres humanos con emociones, sentimiento y derechos que deben respetarse.

Como se ha hecho costumbre y no trae consecuencias legales a quienes realizan paros, manifestaciones bloqueos de calles, avenidas (recuerdan a la CNTE que bloqueó vías de ferrocarril causando pérdidas multimillonarias y no huno un solo detenido), liberación de casetas para el no pago de cuotas, cierre de carreteras; los policías federales utilizaron el mismo método de lucha, saben que no hay consecuencias (veremos si para ellos existe la ley y para otros no se aplica) para expresar su inconformidad, es un método de lucha “pacifista” que apoya López Obrador, para rechazar vejaciones, violaciones, así como para demandar el respeto a sus derechos laborales. El mismo Presidente es proclive a estos actos de resistencia, el los promueve y los alienta. No deberá haber reacción presidencial negativa, deberá ser tolerante, más cuando insiste en “respetar el derecho a manifestarse”. Pero, en las palabras ha fustigado a los policías, contrario a lo realizado por su gobierno de la 4T, que apoyó en todo a la disidencia magisterial: a la CNTE, hasta nueva ley les creó para protegerlos, a pesar de que, entre ellos hay verdaderos delincuentes; en palabras de López Obrador ha sido diferente, a los policías los ha calificado de corruptos, hoy los calificó como “echados a perder”; nunca calificó de “malandros” a los profesores de la CNTE. Simplemente es trato diferenciado para demandas similares. A los maestros les eliminó los exámenes para conservar la plaza, no son despedidos; a los policías les impone exámenes para conservar el trabajo.

El gobierno de la 4T se ha acostumbrado a generar problemas en donde no existen. Crea los hechos propicios e inestabilidad, luego culpa al pasado de todo. El problema, en el caso que comentamos, es de lo más importante en el “arte” de la gobernabilidad: la paz social. La inseguridad es el elemento consustancial para una adecuada convivencia y desarrollo social. López Obrador, erróneamente la llevó al terreno político. En México, hoy no se tiene esa seguridad, a pesar de ser una obligación del estado. Más López Obrador, culpa al pasado de la alta inseguridad que hoy se ha disparado ante la total falta de capacidad del actual gobierno federal para brindar a los mexicanos seguridad pública; 7 meses culpando al pasado de todo. Luego entonces ¿Cuándo empezará a gobernar? Para el Presidente, la Guardia Nacional, es la solución a ello.

Lo que no aclara a los mexicanos, que son los mismos elementos que ya trabajaban en la materia, antes de la existencia de la Guardia, simplemente los cambió de adscripción. Juega con la ilusión de millones de mexicanos, con la esperanza de que las cosas cambien. Hoy día el despliegue publicitario de distribución de los elementos de la Guardia Nacional, en lugares críticos de la República Mexicana, es impresionante, gusta jugar a la mediatización, pretende infundir confianza con la sola distribución de miles de policías ¿Se intimidarán los delincuentes ante tal despliegue? Claro que no. Seguirán causando problemas hasta en tanto no haya una verdadera estrategia de “inteligencia” policial disuasiva y represiva (lo que no quiere hacer el Presidente) que abata la delincuencia, entre ella está la de combatirlos en igualdad de circunstancias y condiciones, no solo con la ley en la mano; también a “balazos y no abrazos”; sí al respeto al derecho humano, no a los abusos de quienes no respetan los derechos humanos, esos son los delincuentes, en contra de ellos no solo la ley ¡También la fuerza del Estado! Para eso se conforma el gobierno, para eso está. Pero López Obrador parece no entender la gravedad del problema y le resulta más redituable políticamente acusar de corruptos a los policías federales, una corporación que se “echó a perder”, dijo; olvidando que muchos de ellos han perdido la vida en el cumplimiento de su deber, que sus familiares perdieron a un valioso elemento sin un reconocimiento presidencial; policías que se enfrentan a diario con la delincuencia para generar seguridad pública; si no se ha logrado y seguramente hay “prietos en el arroz” no significa que la mayoría de ellos sean malos, como los califica el propio Presidente de la República. Así no se puede garantizar que mejorará la seguridad en pro de la sociedad mexicana.

Conclusión. Mal anda en gobierno de la 4T, en materia de inseguridad. Los índices delictivos siguen al alza, mientras la policía federal “disputa el respeto y reconocimiento a sus derechos” con la superioridad, quien a duras penas los va reconociendo, no sin antes expresar su malestar. Por lo pronto, iniciaron juicios de amparo, otro recorrido jurídico y constitucional que perderá el gobierno federal. Aunque, a decir verdad, el mismo Presidente de la República, no gusta de respetar el derecho adquirido, a ello se deben muchos de los problemas que hoy vive México. López Obrador, es proclive a “impartir justicia divina”, él es el fiel de la balanza, anarquista por convicción. Deseable lleguen pronto a una solución en beneficio de la seguridad pública del país, bajo el principio de la aplicación del derecho, no de la justicia presidencial divina.

Héctor Parra Rodríguez










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