TRAS LA VERDAD ¿EN RETROCESO LA EDUCACIÓN BÁSICA OBLIGATORIA?

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Avanza la reforma constitucional, relativa al derecho a la educación básica gratuita. Trastocan, una vez más, el artículo 3°, precepto que pretende garantizar ese derecho; en el mismo artículo se incorporó en el sexenio pasado el Sistema de Evaluación de Educación Educativa, mecanismo que incomodó desde un inicio a los maestros disidentes de la SNTE. Los maestros de la coordinadora han sido reacios a someterse a la evaluación educativa para determinar su aptitud docente, ellos acostumbrados a no prepararse, mucho menos evaluarse.

También luchan por su intransigente inconformidad para que eliminen los exámenes, puesto que, si no aprueban hasta por dos ocasiones los exámenes son retirados de la cátedra, y reubicados en otra actividad distinta a la docencia, sin perder ningún derecho laboral ni contractual, simplemente no son aptos para transmitir los conocimientos y no deben estar frente a ningún grupo. De ahí su impertinente demanda de eliminar los exámenes de evaluación.

Lo interesante del proceso legislativo en trámite, es que, si bien fue aprobado el dictamen por parte de las comisiones unidas en la Cámara de Diputados, no hubo unanimidad entre los legisladores de Morena; varios fueron disidentes al dictamen, los beligerantes maestros esperaban que la reforma les obsequiara un sinfín de derechos en la reforma constitucional, más allá de lo técnicamente permitido, por no tratarse de ley secundaria. De ahí la violencia e intransigencia de los maestros de la CNTE, quienes tomaron las instalaciones de la Legislatura, bloqueando puertas para que no aprobaran nada; fuera de las instalaciones legislativas hubo toda clase de problemas, vejaciones a trabajadores y legisladores. Lamentablemente no hubo un solo elemento de seguridad pública que resguardara las instalaciones y la seguridad de todos aquellos que laboran en la Cámara de Diputados, quedó al garete. La fuerza pública fue retirada intencionalmente. El estado fallido se hizo patente cuando el mismo Presidente de la República, López Obrador, advirtió que no enviaría a la fuerza pública, al reiterar por enésima ocasión que su gobierno no reprimiría al pueblo. Doña Claudia Sheimaum hizo exactamente lo mismo, no hubo presencia de elementos de seguridad pública del gobierno capitalino. Una total inseguridad para legislar. Aún más absurda fue la declaración presidencial, lo inconcebible, invitó a los legisladores federales para que “no legislaran” mientras estuvieran los maestros en ese lugar. Parálisis legislativa a sugerencia del titular del Poder Ejecutivo, del Presidente de la República; intromisión inadmisible que rompe el equilibro de los poderes. Andrés Manuel López llamó a la cordura a los disidentes. Por supuesto no le hicieron caso y continuaron con el “plantón”. Luego fue una comisión de maestros a las oficinas del Secretario de Educación, Esteban Moctezuma (aquel que no tiene licenciatura) y llegaron a un acuerdo, levantando aquellos los bloqueos ¿Qué acordaron o en qué cedieron? Más tarde que pronto, al paso de unos días, al enterarse los maestros que no se cumplirían sus caprichos en la reforma constitucional, volvieron violentamente a bloquear las puertas de la Legislatura Federal, tarde fue, ya habían aprobado el dictamen las comisiones unidas. Ello provocó de nueva cuenta violentos jaloneos entre maestros y personal de la Cámara de Diputados; una vez más, sin presencia de elementos de seguridad pública.

¿Qué les molesta a los maestros, qué exigen? Entre otras cosas les incomoda que ya no pueden manejar el presupuesto de la educación; que no sean ellos los que realicen las promociones de plazas; que tampoco les permitan contratar al personal docente; que sean sancionados cuando faltan a su trabajo por más tiempo del permitido por la ley, cuando realizan paros y marchas ilegales; que realicen exámenes de evaluación, etcétera. En síntesis, los maestros de la CNTE están molestos porque ya no son dueños de la educación, tampoco de la administración, ni de los programas, sobre todo que no tienen el manejo multimillonario de los recursos públicos. Una vez aprobado el dictamen, varios de los legisladores externaron su opinión; muy molestos algunos profesores morenistas por no haber logrado las demandas de la CNTE; priistas contentos dado que, según ellos habían respetado en un 80 por ciento la reforma peñista, además porque se hicieron modificaciones a la iniciativa de López Obrador.

Los morenistas siempre se han quejado de las leyes vigentes en materia de educación, así como el Secretario de Educación y el mismo López Obrador. Todos argumentan, sin razón alguna, que la ley violenta derechos de los docentes y los sanciona por medio de los exámenes de evaluación; que la ley hace perder empleos a los docentes por ser represora. Argumentos falaces, uno solo de ellos no ha señalado el articulado que sustente sus mentiras. La hasta hoy ley vigente en materia de educación y evaluación, más bien corrigió los vicios que por muchos años se daban con el consentimiento de los gobiernos y personal docente de la CNTE. Los exámenes de evaluación, aun reprobando hasta en dos ocasiones, no es causas de despido justificado, sería violatorio de la Ley Federal del Trabajo, ello no está en la ley. Simplemente, si no son aptos para la docencia se les reubica y conservan todos sus derechos. Los maestros deben estar en constante superación, para eso sirven las evaluaciones como aliciente cuando tienen buenas calificaciones en las evaluaciones, suben de categoría y ganan más. Ahora, en lo relativo a los despidos, lo único que hace la normatividad, es remitir todos los supuestos legales a la Ley Federal del Trabajo, los docentes no podían seguir bajo el régimen de excepción. Si faltan se les descuenta y si la acumulación de inasistencias injustificadas suma más de 3 días, da pauta al despido justificado; esa norma se aplica para todos los trabajadores, pero a los docentes les incomoda que los sancionen cuando abandonan las aulas para asistir a marchas o paros locos, dejando por semanas enteras a los educandos sin clases. Lo que hizo la norma legal vigente, fue poner orden. Esas son algunas de las razones del molesta de la CNTE, quien presiona para regresar al estado de ingobernabilidad al que estuvieron acostumbrados por muchos años.

Falta buen trámite legislativo por recorrer, dado que se trata de reforma constitucional. Sin embargo, todo indica que el coordinador de la bancada morenista, Mario Delgado, no cumplirá su palabra cuando aseguró que no quedaría ni una “coma” de la legislación peñista. Las posturas de demagogia políticas no siempre concuerdan con la necesidad de lograr una legislación adecuada en cualquier materia, en el caso relativo a la educación, no deben ceder a caprichos de ingobernabilidad. López Obrador tampoco podrá cumplirles a los maestros de la CNTE, quienes en su totalidad votaron por él, dada la promesa de “echar abajo” toda la reforma neoliberal. De ahí las presiones que han hecho los de la coordinadora, desde la toma de vías de ferrocarril, calles y la misma Cámara de Diputados, por eso la molestia; todo indica que se quedarán con las ganas. Veremos hasta donde están dispuestas a ceder las partes, o bien si las tensiones se incrementan con más actos de violencia por parte de la CNTE. Total, los docentes anarquistas bien saben que el gobierno de López Obrador, no es capaz de ponerlos en orden, so pretexto de no reprimirlos. Ello podría dar pauta para que las normas vigentes continúen aplicándose por un lapso mayor (a medias, pero aplicándose). Claro que también lo consideran irrelevante los maestros, dado que no les aplican exámenes de evaluación desde el inicio de este gobierno, tampoco hay despidos por abandonar las aulas y continúan cobrando; de hecho, vienen haciendo lo que les viene en gana, Esteban Moctezuma no tiene capacidad para hace nada. Mientras tanto la educación sigue siendo rehén, moneda de cambio. Veremos cuál de las partes cede. Podría adelantar que el inepto gobierno de López Obrador, será quien termine cediendo a los caprichos de la coordinadora, ese fue uno de los compromisos de campaña del hoy Presidente de la República. La educación obligatoria entrará en un franco retroceso, en perjuicio de millones de educandos, todo por conservar la alianza con la CNTE.

Héctor Parra Rodríguez










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