TRAS LA VERDAD “DEMOCRACIA CADUCA E IMPERFECTA”.

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Una vez más, fuimos testigos de las múltiples fallas de la democracia mexicana, derivado de los procesos electorales de ayer domingo. Partidos políticos que obtienen triunfos legales, pero no legítimos, gobernarán con porcentajes de votos risibles, ofensivos y tramposos, algunos apenas alcanzan el 10% de la votación de su elección, con ello suficiente para acceder al poder y “poder hacer lo que les venga en gana”. Otros pierden y gracias a las coaliciones electorales, la suma de los votos de otros partidos, les dan el triunfo.

Al caos democrático, trastocado por el sistema jurídico usufructuado por los políticos, a través de los Institutos creados para ello y para ellos: los Partidos; como en el juego de la pirinola, todos ganan. A esta vergüenza se suma la apatía del electorado con el tremendo fortalecimiento del abstencionismo, que varía en cada lugar, sin embargo, hubo lugares que rebasó el 80% de las listas nominales de electores, según resultados preliminares proporcionados por el INE. Un ejemplo de ello, el Distrito electoral II, de Quintana Roo, el partido que obtuvo el triunfo en ese lugar lo hizo con el 11.6314% de los votos; o el Distrito III, que con el 17.3685% de los sufragios alguien será diputado en esa Legislatura local, estará cobrando un salario jugoso por 3 años consecutivos, más prestaciones. En las pasadas elecciones participó el 22.1523% de la Lista Nominal de Electores en ese Estado. La coalición electoral Verde, PT y Morena se quedará con 11 de los distritos uninominales, PRI alcanzó una diputación y la alianza PAN, PRD, Encuentro Social, tendrá 3 diputados. Con una abstención electoral de poco más de 70%; los partidos políticos ganan, nadie pierde.

Los resultados electorales fueron desastrosos para el sistema político electoral mexicano. Cada simpatizante o militante festeja según les fue a sus partidos, pasando por alto el verdadero trasfondo del asunto, mejor dicho, ignorándolo por completo. Gerónimo Barbosa Huerta, gana perdiendo, es un ejemplo de ello. Obtuvo 682 mil, 245 votos, muchos menos de aquellos logrados en la contienda de 2018, que alcanzó poco más del millón de votos ¿En verdad ganó la coalición electoral de Morena? Democrática y popularmente perdió esa coalición, también Gerónimo Barbosa, quien por segunda vez fue candidato. Erika Alonso Hidalgo, la gobernadora fallecida misteriosamente, ganó aquella elección con 1 millón, 152 mil, 226 votos; superó a Barbosa con 124 mil 897 sufragios. Morena y sus aliados, en esta elección extraordinaria, perdieron casi medio millón de votos. Y, si comparamos su triunfo con el universo de los 4 millones, 588 mil 753 de electores poblanos, su famélico triunfo alcanza el 14.8677647282% del total de los votos. Casi el 85% de los electores poblanos no lo apoyaron. Según las actas, los votos de Morena son inferiores a los obtenidos por el PAN; pero, gracias a los votos de la coalición PT y Verde Ecologista, es que logra darle la vuelta al marcador, los partidos satélites le llevaron cerca 200 mil votos ¿Cuál fuerza electoral? ¿Cuál triunfo? La democracia político electoral en crisis. Los que “triunfan” trastocan la realidad. Nada qué festejar, salvo aquellos que administrarán un presupuesto multimillonario cada año y podrán hacer lo mismo que Andrés Manuel López Obrador, una vez aprobado el presupuesto, ellos lo manejan a su antojo, lo guardan, lo recortan, transfieren recursos, difieren la entrega de las participaciones para manipular libremente los miles de millones de pesos: eso es corrupción. Claro que sí.

En el Estado de Durango la participación ciudadana alcanzó el 45.3452% de la Lista Nominal de Electores. Luego entonces, una evasión del 55% aproximadamente; los duranguenses despreciaron a los partidos políticos. Los municipios se repartieron entre el PRI y el PAN en coalición; el PRI, al que muchos consideran muerto, obtuvo el triunfo en 16 municipios, el PAN solo 2; pero, PAN, con aliados se lleva 16 ayuntamientos; mientras que Morena alcanzó 2. De una Lista Nominal de Electores de un millón, 298 mil, 582 electores; acudieron a las urnas 578 mil, 482 ciudadanas y ciudadanos con derecho al voto. Una vez más, el desprecio ciudadano hacia los partidos políticos o, mejor dicho, hacia los políticos ¿Quién ganó en las elecciones de Durango?

Baja California, otrora bastión panista, quedará en manos de la coalición Morena y las sanguijuelas que le acompañan. Otro desaire ciudadano. la participación fue del 27.7 al 29.8%, por aquello de las inconsistencias; la cifra no alanzó el 30% de votantes. Una vez más, casi el 70% de los electores prefirieron hacer otra cosa y no acudir a votar, ese es asunto de los políticos, sus militantes y fanáticos; no de la ciudadanía, esa está mucho más ocupada y preocupada en otras actividades que en ir a votar por los políticos que gozarán de un salario asegurado por un periodo de 3 años; como el “Mijis” diputado local en San Luis Potosí, a quien detuvieron ayer en la jornada electoral en Aguascalientes, haciendo “proselitismo” electoral, armado, según trascendió en los medios. De poco menos del 70% de los votantes, Morena y sus aliados alcanzaron el 50% de los sufragios, no de la Lista Nominal; luego entonces gobernará legalmente, más no legítimamente; no llega al 15% de los votos de la Lista Nominal ¿Cuál Legitimidad para gobernar? El PAN, promete impugnar la elección, sin embargo, el fondo del análisis de este asunto no son los votos, no quién ganó o perdió la elección, sino los raquíticos triunfos electorales de todos los partidos que los obtuvieron.

En el Estado de Tamaulipas, “arrasó” el PAN sin sus rémoras. Se “embolsó 21 distritos uninominales. PRI, PRD, Verde y demás zánganos, no obtuvieron triunfo en ningún distrito electoral; en tanto que Morena alcanzó a llevarse un distrito. Una vez más, ganó el abstencionismo; la participación de votantes alcanzó el 33.1528% de la Lista Nominal; de 2 millones, 665 mil, 001 inscritos, solo votaron 868 mil, 646 ciudadanas y ciudadanos. El Control de la Legislatura local, seguirá en manos del gobernador panista. El PAN, alcanzó el 48.1711% de los votos, menos del 50% del raquítico porcentaje de participación ciudadana y mucho menos que ese porcentaje de la Lista Nominal.

La última vergüenza democrática se dio en el Estado de Aguascalientes. Aunque, habrá que reconocer que en este Estado hubo el mayor porcentaje de participación de votantes, con un 38.9825%. El PAN se quedó con la mayoría de los municipios, 5 para ser exactos. Las cifras no siempre son objetivas, suelen ser engañosas; por ejemplo, con pocos votos el Verde se quedó con 2 municipios, en tanto que el PRI y Morena, con un mayor número de sufragios solo alcanzaron un ayuntamiento para cada uno. De la Lista Nominal de 966 mil, 755 inscritos, votaron 361 mil 999 electores. Otro fracaso de la democracia que practican los partidos políticos en México, n o los mexicanos. Solo ellos ganan, los políticos que suelen vivir de la política.

Sin embargo, son cifras que deben observarse, leerse con detenimiento. La ciudadanía organizada, sin partidos, puede darle la vuelta a cualquier elección y arrebatar de las manos de los partidos y los políticos, los cargos de elección popular; ese es el camino de la democracia. Los partidos políticos, pareciera que van a su extinción, es una ilusión; dado el benévolo sistema electoral mexicano, les permite seguir viviendo del erario y continuar manipulando los presupuestos públicos por medio de los cargos de elección popular; solo necesitan el 3% de los votos totales de una lección para continuar viviendo del presupuesto, a eso le apuestan muchos de ellos ¡A la sobrevivencia! La solución está en manos de la sociedad organizada. Ese es el meollo del asunto.

Héctor Parra Rodríguez










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