TRAS LA VERDAD “ASÍ ES AMLO ¿DE QUÉ SE EXTRAÑAN?

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En los últimos días el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha reconfirmado su carácter intransigente y autoritario. Acostumbrado a hacer, pero que no le hagan, mucho se ha molestado con aquellos que osaron interrumpir su descanso nocturno, les exigió respeto, cuando él nunca lo tuvo con nadie. Ahora pide tiempo para descansar, que lo dejen dormir ¿Acaso eso mismo pensó cuando tomó la Avenida Reforma en la CDMX, irrumpiendo el sueño de cientos de mexicanos? ¡Claro que no! ¿Por qué ahora sí pide respeto Andrés Manuel? López Obrador lo que siempre probó, demostró hasta el cansancio, fue su falta de respeto no solo a las instituciones y autoridades, el mismo (falta de respeto) que no mostró a todo el pueblo de México, a muchos les causó daños patrimoniales irreversibles. El Presidente sufre de amnesia. Reclamó a los manifestantes que acudieron a su hotel en el Estado de San Luis Potosí, para que atendiera y resolviera uno más de los problemas que sufren miles de mexicanos. Dijo el Presidente que él no merecía eso de la irrupción. Con su característica forma de responder, dijo que era una provocación y habían sido enviados ¿Provocación, enviados por quién?

Los manifestantes no tienen el derecho de expresarse libremente, tuvieron que ser descalificados por el mismo Presidente de la República y se quejaban de Carlos Salinas de Gortari, cuando, siendo Presidente, dijo después de rendir un informe presidencial (refiriéndose a la oposición) ni los veo ni los oigo. López sin embargo, descalifica a los manifestantes que van a pedir su intervención para la solución de un problema. También les dijo: “la única cosa que quiero es que se retiren”. Los problemas agobian al Presidente y apenas son casi 8 meses de 72 meses que durará su mandato ¿Qué pueden esperar los mexicanos a los 20 o más meses de gobierno? ¡La total intransigencia presidencial!

Como este suceso que aconteció el viernes pasado, se presentó otro más de tantos que engrosan la lista, cuando despidió, sin más, al titular de Coneval, Gonzalo Hernández Licona, todo por quejarse de las absurdas reglas de austeridad. Con un bagaje amplio de experiencia en la materia, después de 14 años de servicio continuo, es cesado sin notificación alguna ¿Acaso eso se llama respeto? Sin embargo López Obrador, pide respeto para que lo dejen descansar tranquilamente. El Presidente de la República no tiene respeto alguno por nadie ni por nada; él se contrató por 6 años, así que no tiene por qué quejarse. Viola la Constitución sin remordimiento. Cancela contratos del gobierno federal suscritos con particulares sin pena alguna y no pide disculpas. Ordena construcciones sin permisos y tampoco pide disculpas. Ofende a Ministros y jueces cuando no cumplen sus caprichos, les falta al respeto y tampoco pide disculpas. A los empresarios les dice corruptos y no hay disculpa alguna. Acusa sin pruebas, ofende y vitupera. Si acaso el Presidente solo atina a decir, “con todo respeto” y va la ofensa ¿Por qué entonces sí pide respeto para él? ¡Quien da respeto, recibe respeto! Así de simple es la regla social. Quien ofende, corre el riesgo de ser ofendido; sin embargo, el pueblo de México ha sido noble con él, no lo ha ofendido, esos que solicitan atención, era lo único que le pedían: “Atención”. No ofendieron al Presidente.

A los millones de manifestantes que expresan su inconformidad por sus aberrantes políticas gubernamentales, los califica de “Fifís”. A la Prensa y reporteros que no hablan bien de él, la descalifica y tilda de corruptos. A la Revista Proceso y al Periódico Reforma, los fustigó por no hablar bien de él ¿Eso es respeto? Por supuesto que no. Ahora resulta que la prensa debe tomar partido, dijo el mismo Presidente y para mostrar su cultura recordó a los hermanos Aquiles Serdán y a Francisco Zarco, cuando increpaba en su conferencia mañanera al reportero de Proceso; o al periódico Reforma por evidenciar a López Obrador, por irse a vivir a Palacio Nacional, deshonra para los mexicanos; por eso dejó los Pinos Andrés Manuel, para irse a vivir a Palacio Nacional, solo faltaba que se fuera a vivir al Castillo de Chapultepec. La verdad le molestó al Presidente, se incomodó y criticó a esos medios de comunicación. También se inconforma López Obrador y ofende a quienes hacen un periodismo libre; según el criterio del Presidente, deben tomar partido los medios de comunicación, estar a favor de la 4T, de lo contrario esos medios de comunicación son traidores, conservadores; deben emular a los hermanos Aquiles Serdán, dijo López; quienes en tiempos violentos se definieron como liberales ¿En qué tiempo vive el Presidente? Si no estás con él, están en contra de él, esa es la tesis de Andrés Manuel López. Quiere, pretende y lucha por una prensa sumisa, lacaya de sus caprichos, que aplauda todos sus abusos y aberraciones.

Así es el verdadero Andrés Manuel López Obrador, nada de que sorprenderse. El problema, ese sí es un problema, que hoy es el Presidente de la República y puede explotar utilizando toda la fuerza del Estado para aplacar su ira y pretender hacer obedecer y satisfacer sus traumas. Hasta ahora, solo son quejas y ofensas que no debieran ser. El Presidente de la República, es el primero que debe mostrar respeto y ganarse el respeto del pueblo; hasta ahora, se está ganando a pulso el rechazo, repudio social, ya lo ha probado en varias partes de la República Mexicana, cuando anda en sus visitas políticas de campaña, ya no recibe el aplauso acostumbrado, salvo cuando se trata de sus cautivos seguidores en espera de una “beca en dinero”, esos sí le aplauden. El Presidente debería cuidar sus modales, aunque no lo hará, así es él, irrespetuoso por naturaleza. Habrá que seguir aguantando sus desplantes y ofensas hasta que el pueblo se canse y le responda de distinta manera ¡El pueblo también se cansa!

Héctor Parra Rodríguez










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