TRAS LA VERDAD AMLO SE LA JUGÓ CON DONALD TRUMP Y PERDIÓ

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Este lunes se reunió el Colegio Electoral de los EUA, ratificando cada estado (donde ganó, por supuesto) el triunfo electoral de Joe Biden, a quien no quiso reconocer el Presidente Andrés López Obrador, fallando (como en todo) en el ámbito de la diplomacia internacional ¿Por qué la resistencia de Amlo? Sencillo, electoral y políticamente se la jugó con el perdedor de Donald Trump, creyendo que ganaría la elección, quien a pesar del fallo electoral, se resiste a “reconocer” la derrota de Trump y el triunfo de Biden.

López no le ha querido dar importancia al tema y cómo hacerlo si desconoce el manejo de las relaciones diplomáticas con el vecino del norte, único país al que se atrevió a visitar para ir en plena campaña electoral. Por supuesto, pretendiendo inducir el voto de los mexicanos que radican en aquel país, aunque no lo reconozca, a eso fue. La imprudencia de López en todo su esplendor. Simplista como suele ser, ha advertido que felicitará a “quien sea declarado presidente de los EUA”, no antes ¿cuál es la prisa? Simple pretexto para no ganarse la animadversión de Donald, quien durante estos dos años se la pasó amenazando constantemente a López, con imponer sanciones a México por todo; aquel logró someterlo a sus caprichos, lo doblegó; incluso con ajustes al T-MEC, que elaboró el gobierno de Peña con Trump. Por la lluvia de amenazas, Andrés Manuel tuvo que “blindar”, con militares (de la Guardia Nacional), las fronteras norte y sur para evitar el peregrinar de los indocumentados centroamericanos y de paso, de los connacionales; entre otras imposiciones que aceptó el Presidente López.

Donald Trump, antes de dejar el poder, podría castigar a su “aliado”, de ahí que López Obrador, hasta hoy, sistemáticamente se haya negado, por “cortesía diplomática”, reconocer lo obvio: el triunfo democrático electoral del demócrata, del “izquierdista de Joe Biden. No es casualidad que, aparejada viene la renuncia de la embajadora, Martha Bárcenas, en los EUA. El pasado mes de noviembre la embajadora intentó enlazar telefónicamente al ganador Biden, con Amlo, éste siempre se negó a tomar la llamada. Mientras Marcelo Ebrard Causaubon, Secretario de Relaciones Exteriores, quien se entromete en todos los temas, en este asunto que es de su total competencia, prefirió guardar “prudente” silencio, ante la resistencia diplomática de su jefe. Bueno, bueno, a López Obrador, lo que le falta, entre muchas otras cosas, es practicar la diplomacia, es más de carácter pendenciero. Así que, la embajadora ha preferido renunciar anticipadamente después de sus 47 años de servicios diplomáticos ¿coincidencia? No quiere saber nada de lo que sucederá después del 20 de enero, una vez que el presidente electo jure, proteste y tome las riendas de los destinos de los norteamericanos, del poderoso país vecino del cual dependemos enormemente en muchos asuntos bilaterales. Toda una incógnita con López.

Seguramente Biden no tomará represiones en contra de México, por la torpe tozudez de Andrés López, en materia diplomática. Sin embargo, existen temas que no podrán ser soslayados como el T-MEC, los indocumentados, narcotráfico, tráfico de armas, violación de contratos con empresas norteamericanas, los “soñadores”, etcétera. A ninguno de los dos gobernantes conviene crispar las relaciones entre países. El trato, sin embargo, entre los mandatarios será diferente. Ello es incuestionable. La seriedad y responsabilidad de Biden, contrasta con la indolencia de Donald Trump, a la que se acostumbró López Obrador, quien aceptó toda clase de vejaciones y malos tratos con tal de no generar la locuaz ira de Donald, quien por medio de twitazos amenazaba a López: el sumiso.

La suerte está echada para López y el nuevo trato con el demócrata, supuesto socialista, con debiera haber más coincidencias que diferencias, que con el conservador de Trump, dada la política socialistoide de Andrés Manuel, quien no comulga con la libe empresa, con los dueños del capital, a los cuales pretende destruir para que gobierne el “pueblo” y no la burguesía. Así de contradictorios estos mandatarios; en lo que sí comulgan y bien que se entienden Andrés y Donald, es en la manera de gobernar: lo hacen por medio de mentiras y extremo populismo. En eso son campeones. Por eso se llevan bien, ambos mienten y mienten, a grado tal que Trump, a pesar de haber perdido la elección, insiste en el fraude electoral, idéntico a su homólogo: López Obrador.

Despejada la incógnita electoral del triunfo de Joe Biden, con 306 votos, contra 232 de Trump, solo queda esperar el juramento y toma de posesión para el 20 de enero próximo; antes, el 6 de enero, el senado estadounidense debe ratificar el triunfo. Hasta entonces el soez de Andrés Manuel López, felicitará al nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Antes y durante el tiempo que falta, seguirá adorando a Donald Trump. Mientras el presidente de los EUA, se resiste a la derrota. De 51 demandas, perdió 49 y podría interponer más, después de que el senado ratifique el triunfo. Los trumpistas, azuzados por Donald, han sido muy agresivos, a grado tal que los “grandes electores” de Arizona, tuvieron que sesionar en secreto, debido a la amenaza que pesaba sobre ellos. Al igual que lo ha hecho Andrés Manuel. Trump, sigue recabando apoyos económicos para su “batalla”, solo falta que haga un plantón como aquel que realizó López cuando perdió con Felipe Calderón. López recabó carretilladas de dinero.

Lo peor para los mexicanos, es el mismo Andrés Manuel. Apuesta al descarrilamiento de las elecciones del 2021. De llegar a perder el control de la Cámara de Diputados, “perderá la razón”, por eso no le importa violar las normas electorales y cometer delitos, poniendo en riesgo la viabilidad del proceso electoral ¡Eso sí es peligroso para México! López, pretendiendo destruir la democracia mexicana si pierde las elecciones. Abusará de su referéndum, pretendiendo quedarse en el poder. Lo ha dejado entrever con claridad en varias ocasiones: “lo que el pueblo decida, el pueblo manda” ¡López Obrador es un peligro para México!










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