TRAS LA VERDAD “AMLO EMPUJA PARA SUSPENDER GARANTÍAS INDIVIDUALES”

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Mientras que los gobiernos de la mayoría de los países toman medidas preventivas para evitar que la pandemia del coronavirus provoque muertes innecesarias en su población, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, hace exactamente lo contrario. Incluso gobiernos de varios países han prohibido el ingreso de extranjeros para cuidar a su pueblo, en cambio el primer mandatario mexicano abre las puertas para que aterricen aviones provenientes de países en los que se ha declarado la existencia de la terrible enfermedad, por lo que aquellos se han visto en la necesidad de tomar medidas extremas para cuidar la salud de su población. Andrés Manuel López, irresponsablemente promueve y no prohíbe concentraciones populares, espacios proclives para la transmisión masiva de la enfermedad, hecho declarado por los especialistas en epidemiología. El Presidente conscientemente induce a la población para que adquiera la enfermedad que, hasta hoy no tiene cura, la cual lleva al enfermo a una muerte casi segura ¿Por qué actúa de forma irresponsable el Presidente de la República? ¿Qué pretende?

Este fin de semana López Obrador se lució en uno de sus mítines en los que convoca a sus seguidores, da abrazos, besos y provoca tumultos de sus seguidores que buscan el favor del Presidente. Actúa en contrario a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su conducta es demencial. Actitud que podría considerarse delincuencial ya que induce a miles de mexicanos para que adquieran la mortal enfermedad. Sabemos que nada le pasa, tiene el control del Congreso de la Unión, incluso del Poder Judicial, ya no digamos de la supuesta Fiscalía que goza de “autonomía” constitucional, por eso abusa de sus funciones y actúa fuera de la ley. De ahí la displicencia e irresponsabilidad, sin importar que cometa delitos en su accionar, se sabe protegido por el “fuero” y el mismo Poder Público, que tiene bajo su absoluto control.

Si el Presidente de la República logra que la pandemia provoque enormes daños a la población mexicana, abre las puertas para que declare la suspensión de las garantías individuales, acorde con el artículo 29 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ¿Sabrá eso el Presidente? Seguramente que sí, por eso actúa de manera irresponsable sin importar que, por su negligente actitud puedan morir miles de mexicanos, ya lo viene haciendo y no se responsabiliza de ello. Abriría aún más las puertas de la intolerancia y el abuso que ha venido cometiendo durante su mandato. Parece incluso coincidente que en estos momentos cientos de patrullas de la Guardia Nacional se estén distribuyendo por toda la República Mexicana. Si el Presidente promueve la suspensión de las garantías individuales, requiere la autorización del Congreso de la Unión y sabe que lo tiene en el puño de su mano; luego vendría la revisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, también la tiene bajo su control. De ahí que no sea descabellada la idea de la promoción de la suspensión de garantías individuales, bajo el pretexto del grave problema de salud pública generado por él mismo, sí por el Presidente de la República. Seguramente sus seguidores aplaudirían la medida, la ignorancia supera cualquier conocimiento, eso los distingue y aquellos que logran entender medianamente la medida le son fieles sabuesos a su disposición dispuestos a todo. La conjunción de acciones perversas del Presidente, abren la puerta para que promueva la suspensión de las garantías individuales en perjuicio de la totalidad de los mexicanos, aún de sus adoradores.

La suspensión de garantías conlleva la posibilidad de evitar concentraciones masivas, coartar la libertad de expresarse, de tránsito, de imprenta; vamos, se trata de prohibir el ejercicio de los elementales derechos humanos, todo por orden del Presidente de la República. Se constituye de inmediato en el Estado represor que caracteriza a los gobiernos de izquierda, el ejemplo más claro de un Estado de tales características es Cuba, país al que adoran los morenistas.

De tal suerte que, todos los problemas que ha generado el Presidente hasta esta fecha y que de todo culpa a los fantasmas neoliberales o conservadores, trataría de ocultarlos, remachar y culpar a la pandemia como causante de ellos ¿Cuáles problemas ha causado? Son muchos hasta hoy. La quiebra de la economía nacional, la falta de inversión pública y privada, la falta de empleos, el incremento de la inseguridad, el aumento desproporcionado del índice delictivo, el aumento en los homicidios y feminicidios que supera a sus antecesores por mucho, el abuso del uso los recursos del Fondo de Estabilización, se ha gastado 150 mil millones de pesos, más de la mitad; baste de ejemplos. El Presidente lleva al traste al país entero. Por eso la oportunidad que se le presenta y está aprovechando con su irresponsabilidad le abre la posibilidad de suspender el goce de las garantías individuales, de tal suerte que López ya tendría el pretexto perfecto para culpar a otros de sus abusos y torpezas. Para nadie es desconocido que está usando y abusando del presupuesto público, miles de millones de pesos, para afianzar su campaña político electoral del año venidero; de ahí sus masivos mítines, va y ofrece dinero que disimula en “becas” o ayudas sociales a los más pobres; manipula a los más necesitados; por eso insistió la semana pasada a los legisladores para que aprobaran su propuesta de revocación de mandato y adelanten la fecha de la realización de la consulta popular, lo que le permitiría prolongar su estancia en la Presidencia, aunque lo firme y lo niegue.

López Obrador nunca se ha distinguido ni se caracteriza por cumplir su palabra, él se justifica con el argumento de obedecer al “sabio pueblo” y si ese pueblo le pide que se quede, no le quedará más remedio que obedecer al pueblo. Andrés Manuel sí se distingue por perverso y mentiroso, eso está demostrado. Por eso no es descabellada la idea de la suspensión de las garantías individuales, las condiciones le son propicias, son adecuadas para que López se aproveche de ellas, tiene todo a su favor. La perversidad por conservar el poder no tiene límites, eso está demostrado cuando no hay respeto al Estado de Derecho y Andrés Manuel López Obrador, se ha caracterizado por no respetar el Derecho, más bien por “mandar al diablo a las instituciones”.

Los mexicanos deben estar al acecho y evitar que la perversidad del Presidente continúe creciendo, después no habrá tiempo de arrepentimientos y pasarán muchos años para que las cosas vuelvan a cambiar, mientras tanto controla al pobre pueblo con dádivas de “dinero en mano”, bajo el amparo de programas sociales en favor de los más pobres. Las revoluciones siempre se han aprovechado de los más pobres y eso viene haciendo Andrés Manuel López Obrador.

Héctor Parra Rodríguez










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