TRAS LA VERDAD “AMLO EL PEOR VENDEDOR DEL MUNDO”

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Andrés Manuel López Obrador, se ha convertido, a contrario sensu del “vendedor más grande del mundo”, en el peor de los vendedores. Desde el año de 2016, ha dedicado su tiempo para desacreditar el origen del avión presidencial comprado por Felipe Calderón Hinojosa y usado por Enrique Peña Nieto. En un año 2 meses de gobierno ofreció venderlo y lo único que ha hecho, es tirar dinero del presupuesto público en el mantenimiento y frustrada venta en el extranjero; ha erogado del erario más de 30 millones de pesos y el avión se deteriora por el simple paso del tiempo; no se usa ni se renta, eso sí, ha gastado millones de pesos en sus viajes comerciales como parte del populismo que lo caracteriza. En desprecio a ello, Andrés Manuel, publicitariamente “ha bombardeado” la pésima compra, dice; y, los lujos que contiene el avión, los ha convertido en elementos negativos, argumenta que es un agravio para un pueblo pobre, tan pobre que el mismo López Obrador, es un vivo ejemplo de ello; en alguna ocasión mostró su cartera sin dinero, vacía. Y cómo iba a portar dinero en la cartera si no trabajaba, no producía absolutamente nada, solo consumía; viviendo de las donaciones de sus amigos, del dinero público, de sus movimientos de resistencia; pero, trabajar, trabajar, no, solo los delincuentes pueden darse ese “lujo”. Lo más intrigante de Andrés Manuel, que nunca ha revelado el cómo le hacía para mantener “su finca heredada”, cuyo costo es millonario. De algún lado obtuvo dinero para mantenerse por muchos años, solo los “limosneros” viven de la caridad y el hoy Presidente nunca ha sido “limosnero”, por el contrario viajaba por toda la República y el extranjero sin trabajar. En fin, que Andrés Manuel López Obrador, como vendedor, es un total fracaso; es un “costal de mañas”.

Sin embargo, como publicista el Presidente de la República, es muy bueno, como distractor es excelente. A los mexicanos nos entretiene con la enajenación del avión, luego se inventa la rifa de la aeronave, pero en realidad no se tratará de una rifa, sino de un fraude maquinado, muy mal elaborado; pero, dada su investidura se puede dar ese lujo, delinquir sin que le ocasione consecuencia alguna. Entre tanto los grandes problemas del país se olvidan por unos días. Los comparsas de sus aliados le facilitan las cosas, abrogan leyes, reforman normas, todo para que López Obrador, pueda cumplir sus aberrantes caprichos. Un total fracaso como vendedor, a pesar de la enorme publicidad que ha hecho al respecto, vamos, ha involucrado incluso a la Organización de las Naciones Unidas y ni así ha podido vender la nave. Muchos medios periodísticos de otros países hicieron eco de su “locura” y ni así se interesaron los “Jeques” más ricos. No ha faltado quien se burle y López Obrador tome en serio el chasco, la broma; sí, cuando le han ofrecido pagar con “bitcoins” o “criptomoneda”, que sustituye a la moneda de cualquier país, se trata de una “moneda propia”. Y el iluso de López cae en la broma. Aunque después no vuelve a comentar nada. Total, el Presidente de la República, ha empleado meses del tiempo laboral que debe destinar a gobernar, como frustrado mercader.

A 4 años de distancia, López Obrador, encontró la fraudulenta manera de cómo hacerse de más dinero público para financiar sus fracasos, engañar una vez más a los mexicanos que siguen creyendo en sus mentiras. Por fin decidió la “grandiosa idea” de rifar el avión; para lo cual los legisladores le “plancharon el camino”, adecuaron la legislación, no olvidemos que, quien realiza semejantes abusos de poder, es autoridad y debe ceñir sus acciones al marco legal, lo cual no cumple López Obrador. Primero un engaño, luego otro. La rifa, como cualquiera otra, es (era) el avión; el mismo Presidente ofrecía facilidades hasta para estacionar la enorme nave, mantenimiento y más. Era un bien a rifar; Andrés Manuel, haciéndola de Director de la Lotería Nacional, ejerciendo funciones que no le competen, además de publicista que utiliza el poder presidencial para promover, primero la venta, ahora la supuesta rifa. En unos cuantos días, Andrés Manuel, cambió radicalmente de opinión, ahora cual delincuente acostumbrado a los fraudes, maquina una rifa, que no es rifa. Sí. Los “cachitos” de la lotería llevarán impreso el avión, todo para continuar con la campaña del desprestigio. El costo del boleto será de 500 pesos ¡Ah! Pero el avión no se rifa, no, en lugar de eso se entregará dinero a los ganadores, con el engaño de una parte del costo del avión. La aeronave está bajo contrato con el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), cuyo director salió a la tribuna mañanera a dar su opinión, pretendiendo legitimar el fraude maquinado que prepara y anuncia el mismo Presidente de la República. El avión seguirá en poder del Ejecutivo Federal, ofrece Andrés Manuel que lo podrán rentar, incluso seguirá a la venta.

Fracaso tras fracaso. López quiere dinero desesperadamente. El viernes pasado volvió a la carga, nuevamente hay un posible comprador, dijo, sin mencionar nombre. Y sigue. Por si lo anterior no fuese suficiente, el Presidente de la República, ofrecerá una cena a 100 empresarios para obligarlos a comprar boletos, “40 mil cachitos” (4 millones de billetes) cada uno para la rifa y los boletos los regalen a sus empleados, los que servirán, justifica Amlo, para promoción de sus empresas ¡Presidente Gansteril! Vaya manera de presionar a los empresarios, a los que siempre califica de corruptos, ahora obligados a donar dinero, sumado al pago de sus impuestos, bajo la amenaza de acusarlos de delincuentes organizados si adquieren facturas que no concuerden con los requisitos fiscales. No adelantó si la compra de boletos estará sujeta a deducción de impuestos ¿Y el gabinete económico que recién se inventó para promover la inversión? ¡Perdido!

Advierte que la cena será austera, dará tamales de chipilín, atole de chocolate (con el dedo) a los obligados invitados. Pretende embolsarse 2 mil millones el Presidente, para la compra de insumos hospitalarios, problema generado por el mismo López Obrador, ahora con la crisis en el sector de salud. Dinero que no programó en el gasto para el 2020. Pero sí aprieta a todas las dependencias de gobierno para que gasten menos, dinero que él mismo decide el destino que le da, sin consultar a nadie por supuesto, lo lleva a sus programas político-sociales, investidos de esencia electoral. Así teje otro fraude el mismo Presidente de la República. Coersiona, presiona para obligar a empresarios y obtener dinero, también engaña al pueblo con una rifa de avión, que no rifará. Solo obtendrá dinero, parte del dinero que los empresarios obligadamente darán; la otra parte del dinero la aportará el engañado pueblo en la compra de “cachitos”, ese es su objetivo. Queda demostrado que, ni como vendedor resultó bueno Andrés Manuel López Obrador, a pesar del enorme aparato publicitario para promover el enajenamiento de un bien que no es de su propiedad. Lo que sí demuestra el Presidente, con sobradas creces, que es un delincuente consumado, que no repara en cometer delitos con tal de conseguir su perverso objetivo, continúa engañando a los ilusos que aún creen en el “rayito de la esperanza”, mientras a México lo sume y lo consume la desesperanza.

Héctor Parra Rodríguez










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