Tomar partido

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 discurso politico_ la buena prensa

Vivir es tomar partido. Sí, vivir es ser ciudadano y dejarse alcanzar por el lodo saludable de las trifulcas del siglo. Abrirse al mundo, hacerlo con algo de pasión; apasionadamente, si se puede. Recibir golpes, incluso. Abierta militancia, activismo social o exposición pública del juicio personal. Eso es tomar partido. Ahí está Antonio Gramsci en su actualidad profunda. Publicó esta invectiva en La ciudad futura, el 11 de febrero de 1917, hace ya cien años. Aquí una versión libre de su planteamiento central.

Vomito a los indiferentes. Vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo y cobardía. La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad, aquello con que no se puede contar. Tuerce programas y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia.

Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación, y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente.

Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan sobre sus propios actos. Vomito a los indiferentes porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Nada de cuanto en la ciudad sucede es producto de la fatalidad, sino obra de los ciudadanos.

Pues sí, en un momento como éste, a las puertas del relevo presidencial en la República, ser ciudadano implica hacerse cargo de la pequeña porción de poder que está en sus manos. Ahí Gramsci. Más palabras salen sobrando.

Ciudad de Querétaro, marzo 8, 2018

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Un Comentario en “ Tomar partido”

  1. Julio Figueroa dice:

    SER CIUDADANOS DE NUESTRO TIEMPO
    El sociólogo de la UAQ Efraín Mendoza repasa a sus (nuestros) clásicos de la teoría y revisita y nos da su Antonio Gramsci (1891-1937) en su actualidad profunda, en su versión libre de su planteamiento central…

    Palabrero:
    –Vivir es tomar partido… Mancharse… Vomito a los indiferentes… La indiferencia es la fatalidad, abdicar de la voluntad… Permitir y consentir todo… Vivir es preguntarnos por nuestros propios actos. Qué hacemos y qué dejamos de hacer…
    –Eso es, repasar nuestros clásicos, las ideas, y poner el acento en la importancia de los ciudadanos: acelerados, lentos, indiferentes… Y cuidar el tono, el sonsonete, las rimas involuntarias. No pasarse. Pienso, cordialmente. Entrar en uno y dar lo mejor de uno. (Q, sábado 10-III-2018).

    Palabrero JF:
    –NATURALMENTE, tomar partido significa también no tomar partido, cuando ningún partido nos convence o no es el nuestro o dudamos o por lo que sea. Suspender el juicio. Proponer otra cosa. Como los zapatistas. Lástima que apenas juntaron 250 mil firmas de las 800 mil y pico que necesitaban para seguir haciendo visible la causa zapatista. Pobres activistas virtuales. ¿Ninguna autocrítica? ¿Cuántas firmas se recabaron en Querétaro de las 16 mil que se necesitaban? Me gustaría saberlo, Gracias. Q, marzo 2018.

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