Texto leído por Mariana Chávez Castañeda durante la manifestación de periodistas

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*Gracias por atender la invitación que fue abierta a todos, no solo a periodistas, sino a activistas, estudiantes y ciudadanos en general, porque lo que está sucediendo en el país, el asesinar a periodistas nos afecta a todos, y también porque hay que decirlo, el expresar lo que sucede en los medios de comunicación genera miedo, no siempre nos atrevemos a hablar.

Esto NO es un mitin partidista. Solo queremos ser escuchados sobre lo que nos duele, y lacera en una actividad que agoniza.

Los asesinatos de Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuhuaha y Javier Valdez, también corresponsal de La Jornada en Sinaloa, así como cientos de periodistas más en diferentes puntos del país, nos ha demostrado que en México se atenta una y otra vez contra la libertad de expresión y no pasa nada. La vida no tiene ya valor, te matan o te desaparecen sin mayor complicación.

Las expresiones que los asesinatos son ajustes de cuentas o rencillas entre la delincuencia organizada y periodistas son una bajeza. Un insulto a nuestra profesión y la inteligencia. Es un pensamiento vil, que busca justificar y aceptar las muertes. Que agachemos la cabeza. Y eso no lo debemos permitir.

Por eso esta manifestación es por la vida, la libertad de expresión y la dignidad. Ya no solo es decir BASTA, sino exigir que no queden en el olvido esas muertes. Hay que exigir un alto a la impunidad. El 97 por ciento de los casos de periodistas asesinados están sin resolver. No se sabe quién o quienes lo cometieron o quienes dieron la orden para callar esas voces.

También es para exigir que se garantice un derecho constitucional y esa es una obligación de Estado. La libertad de expresión es tan prioritaria para exponer idas que permitan el consenso pero también el disenso.

Hoy lo que está en riesgo no es solo perder vidas, sino también está en riesgo la función y el papel del periodismo, no solo por las balas, sino por la falta de credibilidad; por el miedo a decir lo que pasa; por las múltiples formas de presión desde la esfera gubernamental, pasando por las empresas y por las audiencias molestas porque se les ha fallado.

En Querétaro no hay vidas que lamentar y esperamos que sí continúe, aquí no te matan a balazos, pero si se muere en vida por múltiples presiones desde los gobiernos hasta las empresas para no publicar lo que no les conviene.

Aquí se cambia al periodista incómodo o molesto para el funcionario en turno; aquí sufrimos bajos salarios que nos hacen trabajar en uno, dos o hasta cuatro medios a la vez y se traduce en baja calidad de contenidos; falta de prestaciones, contrataciones irregulares o de plano, sin contrataciones y sí, lo sabemos, pero ¿quién se atreve a denunciarlo?

Si denuncias, quedarás boletinado. Si te quejas la denuncia corre el riesgo de no prosperar. El panorama es cada vez más incierto. Si las empresas de por sí no brindan salarios y prestaciones justas, mucho menos hay capacitación continua, aprendemos a “chingadazos”, como decía Javier y entonces ¿quién se atreve a realizar coberturas relacionadas con la delincuencia organizada? La respuesta es obvia

Por eso el llamado a las empresas, a la sociedad, a las universidades porque su silencio, también las hace cómplices. El generar mecanismos de protección no es una obligación absoluta del Estado, es también de las compañías periodísticas. Que no permitan que se callen voces de ninguna de sus formas, por las balas o por las presiones. Que las empresas dejen de ser cómplices y de una vez paren la práctica de sacrificarnos cuando lo necesitan.

Por eso la convocatoria en estas instalaciones de la Universidad Autónoma de Querétaro de donde muchos de nosotros somos egresados, porque a ese complejo panorama, se suman los estudiantes, los que aspiran a ser periodistas ¿Qué futuro les espera? ¿Cómo enseñar y motivarlos a alcanzar sus metas, cuando se está desmotivado y muchos de nosotros estamos buscando otras opciones laborales?

Por eso la insistencia al rescate del periodismo, al reivindicar esta actividad al estar más cerca de las audiencias y ofrecer esa información que demanda, pero que paradójicamente es complejo, porque aprendimos de la lección de esa célebre frase: no te pago para que me pegues y la convertimos en te pego para que me pagues y para eso, estamos convertidos en herramientas desechables. Cuando ya tienen el convenio publicitario ya no servimos.

El llamado es a regular la publicidad gubernamental, a reformar la ley federal del trabajo para eliminar de la lista de oficios la de periodista, que se realicen las investigaciones y se observen acciones contundentes para sancionar a autores intelectuales y materiales de los periodistas asesinados.

En Querétaro, desde 2015 se presentaron algunas propuestas en materia legislativa para generar un mecanismo de protección, no prosperó, en el camino nos percatamos que con todo y ley y mecanismo de protección federal igual te matan.

También nosotros tenemos que asumir el compromiso y la responsabilidad de saldar errores, y buscar la calidad de contenidos.

Por eso se pide su apoyo, para no permitir que se callen voces, para que a ustedes les llegue información confiable, no publicidad disfrazada de noticia.

Lo que está en juego es un derecho humano fundamental, si los ciudadanos no tienen conocimiento de lo que sucede en su entorno, es caminar a ciegas, sin poder de decisión y de esa forma, #nosestanmatando no es solo a las y los periodistas, #nosestanmatandoatodos.

*Texto leído por Mariana Chávez Castañeda durante la manifestación de periodistas realizada en la explanada de rectoría de la UAQ, el viernes 20 de mayo de 2017.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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