TEATRO DE LA REPÚBLICA Querétaro, 5 de Febrero 2020

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Televisión / Día pasado por agua

Veo un AMLO acorazado, dándonos su clase de historia sobre las tres Constituciones (1824, 1957, 1917), revalorando la presidencia progresista y nacionalista de Carranza (visionario, con defectos y asesinatos), y de ahí el salto a la Cuarta Transformación, a la nueva Constitución en marcha dentro de la Constitución del 17, regodeándose en sus ideas y convicciones, “se hizo a un lado a don Porfirio y se quedó doña Porfiria”, repitiendo sin profundizar ni matizar sus ideas rectoras de gobierno, hablando como un hecho de la democracia como una forma de vida y una forma de gobierno, su Estado de Bienestar en medio de la violencia nacional sin fin y los muertos y muertos por todos lados, sin palpar ni valorar los problemas reales del país, montado en su discurso del México ideal-puro sin ver el México plural, contradictorio y explosivo, indolente, contrario, lejano, sin altura política nacional que acerque y reconcilie a los ciudadanos contrarios posibles, no sólo a los fieles, su saludo de buena voluntad a Trump, y colorín colorado esta ceremonia ha concluido. 31 minutos de clase de historia y política obradorista.
En un día frío y lluvioso, la proyección de un México con sol en las manos del señor presidente Andrés Manuel López Obrador, de Morena.
Sin nudos ni grandes dudas, AMLO piensa al hablar y al hablar va pensando y armando su discurso bien añejado, con nuevos chispazos.
–Yo soy la Presidencia.
–Yo soy el Gobierno.
–Yo soy el País. / Yo soy el mundo, diría Edmundo.
–Lo demás es paisaje.
–¿No sienten el sol en mis históricas y honestas palabras?
Y la pregunta y la interrogación de 2022:
–¿Quieres que continúe el Presidente de la República o que renuncie?
–¿Quién y cómo hará la consulta?
–¿Democracia participativa patito?

Prendí la telera y me chuté los seis discursos de la ceremonia. Buen discurso del gobernador local, llamando a la unidad y la concordia, sin perder la energía social en divisiones, recordando la finitud del poder, lo efímero de las mayorías, la inevitable alternancia… pero ¿son creíbles las palabras de Francisco Domínguez, abogando por la democracia?

–“Nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes”, dijo poco después AMLO.

Escribo sin ánimo, dudando de mis palabras, sin certezas ni esperanzas en estos tiempos duros, complejos, sin hoja de ruta hacia la verdad y la vida, más allá de los buenos y malos discursos, inseguro, en la realidad nublada y embravecida. Lo siento.

¿Qué hacer entre dos o tres fidelidades contrarias?

¿Es posible manipular el alma y la conciencia de una nación?

El centro de la atención te ata por todos lados. La libertad está en otra parte. Algunos hombres sólo quieren pelear. La esperanza también puede ser peligrosa. Por suerte todo tiene una fecha de caducidad. Así son las cosas. El instante Nescafé.

El río caudaloso va que vuela al mar muerto.

¿Todavía crees en los dioses?

El presente es absoluto porque arrastra el pasado e inventa el futuro. Y cuando el presente chiquito muere, todo es pasado y futuro pero ya sin nosotros. Puras presencias de luz y sombras en otros ojos.

El tiempo no es lineal ni circular ni eterno. Sólo este instante fijo y efímero, si tienes suerte.

Perdón por estos desvaríos.

–¿Se mueve la pesada rueda del Estado, el Gobierno y la Sociedad?
–¿Hacemos bien lo que podemos y debemos hacer?
–¿De otro modo lo mismo, qué?

Día malo, gris, lluvioso, con frío, sin ánimo, sintiendo la mordedura de la nada, para colgarse. Busco algo que me levante, una palabra, una película, un libro, un amigo, un remanso vivo. Nada. Frío. Palabreo la intemperie.

¿Soy parte de los desilusionados o los creyentes? De ninguno de los tres, lo siento.

Vida sin esperanza pero con amor a la vida.

Alzar la cara y ver el mar azul y las velas.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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