Soberanía y democracia

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Democracia ineficiente,
Que se empeora día tras día,
Ya nadie tiene en la mente,
Luchar por Soberanía,
Pero hay gente inteligente,
Que tiene mucha valía.

Nuestra incipiente democracia está en una crisis profunda. No hay democracia sin partidos, pero ellos son los que nos han llevado hasta esta crisis. La democracia se mueve sin rumbo, los partidos actúan como si no les importara el futuro del país, ya que sólo los mueve el interés por llegar al poder o para conservarlo, pero no para usarlo con un propósito pre establecido y acordado con los electores, sino para utilizarlo para beneficio de un pequeño grupo de privilegiados, entregando nuestros recursos a empresas voraces cómplices y despreciando el estado de derecho que sólo se aplica para castigar a los que protestan por tanta injusticia, pero nunca para los que se apropian con cinismo de los recursos nacionales.

El gran reto que encara nuestra democracia está dentro del sistema político y no fuera de él. La democracia requiere partidos políticos, marco normativo, instituciones para conducir los procesos dentro de la legalidad y ciudadanos. Los partidos tienen una crisis de identidad, ya no saben si son de “derecha”, de “izquierda”, del “centro”, no definen con claridad sus objetivos, todos señalan que su propósito es alcanzar el “bienestar de la gente” ¿Cuál bienestar?, ¿Cuál gente?; los diputados pertenecientes a esos partidos y que fueron electos gracias al voto de los ciudadanos, a los que menos representan es a esos ciudadanos; los políticos modifican el marco normativo después del desastre de cada elección pero con muy pocas ganas de apegarse a él, cada vez lo hacen más complicado y menos auditable; las instituciones, supuestamente autónomas, carecen de credibilidad al permitir violaciones sistemáticas a las normas, al no aplicar medidas preventivas que eviten esas violaciones o las sancionen con oportunidad y no propicien con su negligencia que surjan tantas impugnaciones y que los resultados definitivos los tengan que dar los tribunales, por aplicar criterios no homogéneos de un estado a otro, que hacen pensar en favoritismos hacia unos y castigos hacia otros de acuerdo a consignas o a negociaciones y finalmente, ciudadanos con poca o nula cultura política que en su mayor parte no van ni a votar el día de la elección y de la que va, la mayoría no conoce a los candidatos, no tiene claras las opciones y muchos aceptan vender su voto a cambio de dinero o de cualquier otra cosa.

Durante la transición del 2000 se desperdició una oportunidad de oro para transformar y fortalecer el sistema político en su conjunto y no se llevó a cabo la “Reforma del poder y del Estado” y las consecuencias hoy las estamos padeciendo.

En lugar de pugnar por el aseguramiento de los recursos estratégicos de que disponemos para avanzar hacia la soberanía del país, energía, agua, alimentación, educación y balanza de pagos con el exterior, a lo largo de los últimos 35 años los sucesivos regímenes priistas y panistas han actuado al revés, con la orientación de enajenar precisamente tres de estos recursos estratégico: la energía, el agua y la educación y volvernos cada día más dependientes, ya que por ejemplo, en gasolinas y en alimentos básicos, tenemos hoy en día que importar del orden del 60% de lo que necesitamos para nuestro consumo, lo que aparte de los propios riesgos que nos genera cuando se presenta escases mundial de estos productos, presiona nuestra balanza de pagos ya que se requieren divisas extranjeras para pagar estas importaciones y si no se generan con importaciones se tiene que recurrir al endeudamiento externo que es otra forma de dependencia que pone en peligro nuestra soberanía.

¿Qué podemos esperar de las negociaciones del TLC? Las intenciones del gobierno de Estados Unidos son ampliamente conocidas y preocupantes y para colmo los intereses de México están siendo representados por funcionarios de la actual administración, que carece de la confianza de la mayor parte de la población por el poco compromiso mostrado por ellos con la nación. Más convendría exigir que se difieran tales negociaciones para que sea un nuevo gobierno el responsable de realizarlas, con la esperanza de que ese gobierno cuente con más respaldo popular y tenga una visión más nacionalista.

Pero volviendo a nuestra democracia, en cada uno de los partidos registrados conviven varios, lo que nos ofrece una mezcla indescifrable en la que coexisten intereses y planteamientos corporativos de todo tipo. La incorporación de Morena al escenario como formación grande y dinámica obligará a ver la pluralidad política presente de otra forma, lo que ya se está reflejando en diversas propuestas para la creación de lo que llaman un “frente amplio” que no pretende resolver los problemas del país sino tratar de detener el avance de ese partido y sobre todo evitar su posible triunfo. No faltarán las apuestas independientes queriendo aparentar que son anti sistema, algunas de ellas serán vistas como partidos en ciernes, pero con poco o nada que ofrecer a la ciudadanía.

Los gobernantes y las élites del dinero se obstinan en mantener un rumbo ficticio de estabilidad a cualquier costo que no nos lleva a ningún lado y mientras tanto perderemos un valioso tiempo y recursos que deberíamos utilizar para construir un nuevo curso de desarrollo. El distanciamiento de la política y los políticos respecto de las bases ciudadanas se materializa y se vislumbra un panorama de trincheras que buscará mantener el estado de cosas. Los invito a no dejarse llevar por esa inercia. Habrá grupos de ciudadanos con propuestas interesantes para cambiar las cosas, debemos estar atentos y participar. ¿Usted qué opina?

memo_casa@hoo.com

 










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