Sin vocación

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Su inclinación a la corrupción no es el peor ni el único defectito de la clase política nacional que ha devastado los logros de la Revolución, su falta de vocación de servicio es notoria. Entre los revolucionarios que ofrendaron su vida y los que después siguieron hay un abismo. La política dejó de ser una entrega y hasta un sacrificio a favor de la felicidad y el progreso del pueblo, para convertirse en el camino más rápido para enriquecerse y obtener privilegios. Sin sensibilidad social ven más por sus intereses particulares que por el beneficio de todos. Cada día es mayor la distancia entre los ingresos que recibe la clase política y lo que gana un simple ciudadano o empresario medio.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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