SEMANA DE HOSPITAL.

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Lunes 24 febrero

La burocracia al cuadrado ha pasado al cubo en la atención popular del Hospital General Q, con más trámites, copias, papeleo, colas.
La Póliza de Afiliación al Seguro Popular ya chupó faros. Y ahora cada consulta y cada análisis clínico requieren llenar un formato, una copia de la credencial del INE y hacer una fila en la Caja para el Recibo Único que acredita la exención del pago y el servicio gratuito. Gracias.
Todo el hospital es un examen de democracia, paciencia, vueltas y revueltas, disgusto, enojo, impotencia, humanismo, humildad… para todos: pacientes, trabajadoras y médicos.
No todos pasamos dicho examen humanista democrático administrativo.
Trámites sobre trámites del cuadrado al cubo, y las colas, las copias, las horas, la mortificación, los días, la angustia, las semanas, los meses…
Si le va a uno más o menos bien, sale uno bendito del hospital,
Si hay algo oscuro, sale uno pesado y tenebroso.
Y es apenas el principio, falta lo que falta.
Llegué antes de las siete de la mañana y salí sobre las once del día.
–Electrocardiograma y radiografía del tórax.
–“La camilla eléctrica” y “el pecho rayo equis”. Cinco minutos cada uno.
–Lo que tarda es la administración, la cantidad de gente, la burocracia, la indolencia y otras vainas.
Mañana tengo que llegar antes de la seis.

La chica tomándose fotos (selfies) a la mitad del puente sobre la 5 de Febrero; el puente que a otros nos da miedo. Es para una tarea, me dijo. ¿Me sacas una? Fueron tres. Gratis, ja.

Caminé todo Zaragoza para ver y saborear la vida.
Pasé al mercado Escobedo a comprar frutas y verduras.
Tomé mi camión en la esquina de la ferretería La Fragua.
Llegué a la Presidentes y fui por los periódicos con don Ramón y Juanita.
Me encerré en casa y ya no salí.
Garabateo estos renglones.
Escucho música clásica suave, melancólica, triste.
Con los ojos abiertos de Yourcenar:
–Es el silencioso deslizamiento hacia el abismo.

Martes 25 febrero

Cinco consultas y análisis en una semana, cinco previas filas para sacar la cita, cinco filas el día de la misma, y antes cinco filas en la Caja para obtener el recibo de gratuidad del servicio, consultas, exámenes médicos. No exagero. De la burocracia y el papeleo al cuadrado se pasó a más de lo mismo al cubo. Paciencia. Estoicismo. Humildad. Todo es gratis, salvo el tiempo invertido. Peor sería estar tirado en el desierto de cemento.
Llegué a las 6 de la mañana y fui el quinto.
Falta de información y caos en la fila, no hay ni dónde sentarse.
Desde luego falta personal en número y en capacitación.
Pero igual hay que decir que cada uno de los trabajadores, desde los simples vigilantes, recepcionistas, trabajadoras sociales y las enfermeras, sobre todo éstas, realizan dos tres funciones distintas al mismo tiempo. En este sentido, mis respetos.
Cosa rara, el servicio empezó poco antes de las 7 y a los diez minutos ya estaba siendo atendido en mis exámenes de laboratorio de sangre.
Excelente atención del joven enfermero o pasante de medicina y la trabajadora de recepción. Felicité y les di las gracias a los dos.
¡A las 7:15 horas ya estaba fuera del hospital!

Tras el ayuno y los litros de agua del día anterior, llevaba un bizcocho (un cuerno) con una rebanada gruesa de queso manchego, una rodaja de jitomate y un poco de chile chipotle, que con un café americano y viendo a la gente pasar, sentado en algún rincón de la selva, me supo a gloria.
Tomé mi camión, la letra L, y regresé a casa. De la ferretería La Fragua hacia el Cimatario ya me siento en zona amiga por conocida.
Esta vez me hice acompañar por el Sidi, el guerrero de Pérez-Reverte:
–Lo peor no era el combate, sino la espera.
–No había comido nada aquella mañana, lo que era buena costumbre. Ningún veterano lo hacía antes de entrar en combate.
–Ayunar y vaciar el cuerpo y la vejiga antes de entrar en faena eran precauciones saludables, pues atenuaban la posibilidad de infección si en la refriega lo destripaban a uno.

No hay más que decir por hoy, salvo seguir con las sumas y las restas de las palabras propias y de los otros.
Arde mi cabeza con la convocatoria #UnDíaSinMujeres.

Miércoles 26 febrero

Voy al Hospital General a recoger los resultados del examen de sangre. Cruzo el puente del miedo sobre la 5 de Febrero, hace viento, pasa un chavo corriendo y el puente se mueve, como si estuviera temblando, ay nanita. Camino detrás de una “muñequita sintética”. Sobre el arroyo de autos veo una moto tirada, un hombre en el suelo con sangre en la cabeza y el rostro, y una mujer sentada a la orilla. Ya están siendo atendidos por los policías y los paramédicos. Alboroto en torno, expectación de la gente. Entro al hospital.
Cuando viene uno seguido al mismo sitio, empieza uno a ver caras y gente conocidas. Hoy me crucé con un viejo amigo uruguayo-mexicano que conocí en el Gómez Morín. Nos saludamos y abrazamos, y platicamos brevemente. Bromeamos, vamos en el mismo tren de la salud, y más vale no bajarse y seguir hasta la última estación, jajajaja. Ayer vi otros rostros conocidos.
Llego a la ventanilla del Laboratorio y recojo los resultados. ¡Ya nos conocemos los jóvenes y la mujer madura que ahí atienden! Por la atención de ayer y, antes, un pequeño incidente con un paciente poco educado y poco democrático, mutuamente nos damos las gracias. Cerramos filas. Gracias, amigos.
Veo los resultados y no entiendo nada. Seguro algo anda mal, pero hoy me siento muy bien, lleno de energía y palabras. Estoy conectado, bien conectado fuera de mí y conmigo. Cada acción tiene una consecuencia, buena o mala, conocida o desconocida, clara, ambigua y oscura, inmediata o posterior, visible e invisible. A veces es mejor no saber.
Regreso a casa hecho la mocha.
Tengo que escribir sobre la convocatoria y protesta #UnDíaSinNosotras / #IgualdadCivil-LibertadCrítica. Estoy cargado de palabras, ideas, emociones y sentimientos.
–¿Qué sería un día sin mujeres en los hospitales, en las escuelas, en las casas? ¿Una semana, un mes?
–¡La muerte chiquita!
Mañana por cuarta vez tengo que volver al hospital.

Jueves 27 febrero

–¿Cómo expresar nuestra solidaridad femenina-masculina-ciudadana?
–¿Cómo expresar nuestra solidaridad ciudadana con la lucha y protesta femenina #UnDíaSinNosotras #IgualdadCivilLibertadCrítica #ContraLaViolenciaDeGénero? #Túyoélnosotros…
–¿Cómo participar y no quedarnos de simples espectadores?
–¿Cómo ganarse la empatía y la voluntad de los otros distintos?
–Gracias por su atención y sus críticas. Sus silencios.
–Sumar coincidencias y no restar diferencias.
–¿Podremos encontrarnos cara a cara con los otros contrarios?

Voy pensando en el camión, rumbo al hospital por cuarto día consecutivo. Consulta para valoración pre-quirúrgica, dice la cita médica.
Filas, filas, filas, papeles, papeles, papeles, trámites, y esperar y esperar, paciencia, impaciencia, viendo todo y piense y piense.
–Pensamientos en guerra quieren destruir mi frente.
La puerta blanca cerrada que no se abre, mi vista va y viene sobre esa puerta. Se abre, otro paciente, se cierra. Se abre, se cierra. Se abre, otra persona, se cierra. Somos muchos. Y eso que soy de los primeros.
Al fin es mi turno y me atiende muy bien el joven médico y su joven asistente. 10-15 minutos. Todo bien. Gracias.
La operación es de bajo riesgo pero es necesaria.
Mañana es la cita con el anestesiólogo.
Eso es todo. Más de tres horas en el hospital. Regreso a casa.
Con el ánimo bajo. Confusión.
Temor. No quiero que me rajen el cuerpo. Peor será cuando te quemen, palabrero, me dice una vocecita.
Tengo que escribir y contestar algunos correos.
Encontrar el ánimo necesario. ¿Habrá internet?

Viernes 28 febrero

#UnDíaSinNosotras / # Un Día Sin Mujeres
–¿Dejar hacer, dejar pasar, sólo ver?
–Cierto, la conciencia de los hechos significativos, personales e históricos, llega con retraso, como decía el Viejo Moro de Tréveris.

–¿Un día sin mujeres?
–Bueno, yo llevo años sin mujer, y a veces duele.

–¿Qué harás el lunes 9 de marzo?
–Expresar mi profunda solidaridad con las mujeres y reprobar la tremenda insensibilidad del señor presidente López Obrador y de su esposa.

MARCADOR en mi pequeño círculo personal: 9-4 en favor de NO hacer nada los hombres el 9 de marzo 2020.
–Respetar y “dejar hacer, dejar pasar, sólo ver de lejos”, dijo alguno.

Yo respeto y hago lo poco que puedo hacer.

Cinco días cruzando de ida y vuelta el puente del temor sobre la 5 de Febrero rumbo al Hospital General Q.

Ah, la vejez, más cruel que la muerte, la triste vejez de todos, especialmente de los pobres, rotos y enfermos. Como una rama torcida y rota que todavía cuelga pero cae poco a poco.

Un merequetengue el nuevo triste recibo de caja con la gratuidad del servicio, sea consulta, análisis o cirugía. Lo que antes se hacía una sola vez ahora se repite cada entrada al hospital a un servicio. ¡Pelas la Póliza de Afiliación del Seguro Popular! Ya no sirve.

¿Avanzamos o retrocedemos en las ideas, las acciones, los hechos y la tramitología del nuevo gobierno?

Me tocó organizar la cola de la entrada de consulta a las 10. El primer despapaye. ¿Quién llegó primero y quién al último? Las primera diez gentes se reconocen, pero después… Cincuenta personas en la fila. No fue fácil pero todo salió bien democráticamente. Incluso ceder el lugar a dos viejos de más de 80 años en condiciones difíciles. (Luego, más tarde, que dos desconocidos te den las gracias, caray).

Y siguieron más filas, más trámites, la larga espera e impaciencia. El señor que lleva y trae los archivos, va y viene, ya lo conozco, platico con él, me cae bien. ¡200 mil expedientes! ¿Y la Póliza del Seguro Popular? ¡Chupó faros!… Y así se fueron los largos e impacientes minutos, viendo y pensando, pensando y viendo, platicando con el vecino, horas muertas.

Al fin mi consulta con el anestesiólogo, ficha 10, diez minutos de consulta, preguntas y respuestas, abra la boca, enséñeme la lengua, los dientes. Todo bien, salvo que tiene la presión un tanto alta y hay que bajarla para que se pueda realizar la cirugía. Tiene que sacar cita con el cirujano para que lo revise y a ver qué le dice y lo programe. Eso es todo. Gracias, doctor. Cinco horas en el puto bendito hospital.

–¿Cómo bajar la presión personal en un país de alta presión política?
–¿Dejar hacer, dejar pasar, sólo ver de lejos, no sentir, no intervenir?

Sin duda exagero. Perdón.

Marguerite Yourcenar y Friedrich Nietzsche en la página editorial de Plaza de Armas Q de jueves y viernes:
–Nuestro gran error es intentar obtener de cada uno en particular las virtudes que no tiene, y desdeñar el cultivo de las que posee. (27-II-2020).
–Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos. (28-II-2020).
Rosario:
–Nunca, como a tu lado, fui de piedra. / Y yo que me soñaba nube, agua, aire, piedra…
Penélope:
–Digámoslo: Penélope no se queda en la casa. También sale de viaje… (EGR).










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