Samir Flores Por la tierra y el agua

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Hasta después de muertos somos útiles. Nada de nuestra obra se pierde.

Julio Antonio Mella

El pasado miércoles 20 de febrero, un grupo de hombres armados asesina al activista morelense Samir Flores en su propia casa; los responsables huyen y estalla la ira en la población de Amalcingo que ahora es noticia nacional e internacional; la Cuarta Transformación y AMLO, una vez más, están en la mirada francotiradora de sus propios votantes y opositores civiles.

El Proyecto Integral de Morelos –PIM- es la tercera carta jugable para la administración morenista –recuérdese el Aeropuerto de Ciudad de México y el Tren Maya en Chiapas- pero que también en los hechos beneficia a las compañías y empresas que privatizan la tierra y el agua en tierras morelenses.

Lo que hoy se pretende es la imposición de una compañía hidroeléctrica y un gasoducto, peligrosamente ubicada en un área volcánica, con el objetivo de abastecer de energía eléctrica a las empresas ya consolidadas en el oriente del Estado de Morelos.

AMLO lo anunció en su conferencia matutina del pasado lunes 11 de febrero, apoyado en su clásica retórica de consultas para dar luz verde a los megaproyectos propuestos. Sin embargo, es inocultable la fragilidad de su lema de gobierno para los ricos y para los pobres, dos clases históricamente irreconciliables, pero cuya realidad AMLO niega igual que las luchas feministas y los feminicidios.

Desde la llegada de Obrador a Morelos para anunciar sus consultas, la población rechazó categóricamente la imposición del PIM en la que ellos han denunciado la contaminación que otras empresas ya han perjudicado el agua necesaria para sus ejidos y la confiscación de sus tierras comunitarias. Incluso llegaron a desafíar el presidente en turno para beber el agua roja con la que los pobladores tienen que vivir.

Ya existían antecedentes de la resistencia autóctona contra los megaproyectos millonarios desde el infame gobierno de Felipe Calderón. En esta ocasión, la presencia de un gobierno de “izquierda” ha vuelto a desentrañar la causa justa de los pueblos organizados en asambleas permanente y frentes populares de Morelos, Tlaxcala, Puebla, con la presencia de activistas en la defensa de la Tierra, el Agua y el Aire, entre ellos, Samir Flores.

Flores era ambientalista y periodista, uno de los más destacados opositores del PIM. Confrontó al enviado de AMLO a Morelos, Hugo Erik Flores, sobre el peligro y el engaño de este megaproyecto hacia la población que, mucho antes de la administración obradorista, ya se había educado en la resistencia y la lucha contra las compañías hidroeléctricas, defendiendo su postura de las tierras y el agua como propiedad colectiva.

Una vez más, la dignidad y la vida de los pueblos originarios mexicanos se pone a prueba. Sus comunidades se rebelan con perspectivas de justicia social para frenar la instalación de empresas dañinas a la naturaleza, convirtiendo el uso de los recursos naturales en un reflejo más de la discriminación social que profundiza, a nivel mundial, las diferencias entre pobres y ricos.

La dignidad colectiva que entiende AMLO, aun sobre los restos mortales de Samir Flores que son velados en su comunidad morelense, revindicando su lucha por las redes sociales y medios de comunicación, se demuestra patética, casi al nivel de cualquier político bien conocido en que las ganancias multimillonarias y el pacto con empresarios extranjeros y nacionales, pisotean la rebeldía de pueblos en permanente lucha y que ya han logrado grandes alcances en la historia actual de nuestro país –las y los zapatistas del EZLN y las y los pobladores del municipio libre de Cherán, quienes expulsaron a todos los partidos políticos coludidos con el narcotráfico de aquel municipio michoacano-.

Queda para la historia de este gobierno de “izquierda” que descalifica a verdaderos militantes de izquierda, la declaración de AMLO que, a riesgo de exagerar, podría cambiar el rumbo de esta administración morenista en las próximas semanas:

“La consulta sigue porque es algo que ya se acordó. La gente ya tiene todos los elementos y no podríamos detenerla porque no sabemos también con qué intención se cometió este horrendo crimen. A lo mejor, entre las posibilidades era afectar la consulta.”

Edgar Herrera










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