Salón de la Plástica Contemporánea en Querétaro

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Foto. HolaQueretaro.com

POR Gerardo Esquivel | El sitio es lamentable para exhibir obra, la museografía es funesta, la curaduría es imposible, la organización apresurada, la idea o el concepto es confuso. En nada ayuda a las artes de esta comunidad, ni hace historia, ni hace actualidad y es en general una ofensa a los creadores. Me dio una gran tristeza recorrerla y decidí escribir algo acerca de esta muestra que pomposamente se llama: “Seis décadas de plástica queretana”.

Comenzaré por agradecer la invitación que me hicieron para ser parte de esta muestra; pero la rechacé desde la primera, que me la hicieron por el mes de junio del 2013 dando argumentos sobre todo de lo anacrónico, impreciso del proyecto, me insistieron en mayo de este 2015 y de plano les dije que ni presto, ni regalo obra dado que no escuchaban mis opiniones y negativas.

Hablaré primero de la muestra, después de la sala, lugar, de los organizadores y al final de que podemos rescatar.

La obra presentada no representa lo mejor, sería lo óptimo, de los autores convocados, se nota desconfianza, prudencia al presentar obra muchas de ellas no muy representativas.

La muestra habla de seis décadas de plástica queretana, todos esos calificativos son falsos. Primero no hay arte queretano o prusiano o de Purísima del rincón; el arte es universal o no lo es para que también sea local ; ya como referencia circunstancial, geográfica menor muy menor se pudiera situar como arte hecho en Querétaro, es un eufemismo muy de los políticos de la cultura priista que los hay en todos los partidos, adjudicar a una nacionalidad así sea de una patria muy chica que puede ser un territorio o una entelequia, el esfuerzo de personas de carne y hueso con nombre y apellido, de artistas. Decir queretano aquí significa definir este arte como propiedad de un ente federativo, de una abstracción política y por tanto de un político, ideólogo o entelequia política de la cual se favorecen políticos de carne y hueso, no los artistas.

Hablar de la “Plástica” como referencia o sinónimo de artes visuales es un modismo muy de los muralistas mexicanos, para situarlo en contexto próximo, del Doctor Atl y todos ellos que como Siqueiros reflexionaron sobre los nuevos materiales y sus grandes posibilidades. Salones de la plástica mexicana abundaron en los años que las artes estaban al servicio de una ideología o de una ideocracia en un México autoritario, lleno de caudillos de todos los colores, añoranza de los neo priistas de hoy; también era la jerga de la incipiente crítica de ese entonces y del echeveirrato en los 70 en personas como Tibol, Manrique o Del Conde, todos profesores encumbrados por sus cercanías con las burocracias priistas y el mundillo académico sujeto a universidades y marcos referenciales como los marxismos o los psicoanálisis. No sirve en la actualidad para definir o describir el hecho artístico y su industria todo esa superstición que por mucho tiempo rigió las mentes más brillantes del saber reconocido y certificado.

Desde Duchamp esos conceptos de “plástica” y de “salones” son palabras huecas, que nada dicen y a nada llevan solo a emplear mas burocracia “profesional” como inculta.

Si en Querétaro esta muestra mediana representa 60 años de trabajo artístico, pues si que es una tragedia.

Una exposición e idea demasiado infladas adrede con razones lejanas a las artes y los autores; razones del mundo de los políticos. No ha existido una corriente o tradición artística que merezca mencionarse y citarse como arraigada en esta tierra. Mi generación nada tiene que ver con la de Abelardo Ávila ni la de Restituto Rodríguez, ni siquiera han sido fuente de crítica para Castillo o los jóvenes autores. No hay una continuidad en las artes visuales precisamente porque los gobiernos y los saberes certificados y reconocidos, se han encargado de abortar una y otra vez los grupos o individualidades que tratan de innovar. Hablar de una tradición pictórica o en artes visuales aquí, es un delirio con un guiño a los políticos y no a las artes.

Además se nombra como un “Salón” no solo “queretano” y de “Plástica”, también “contemporáneo”.

Hay un sinsentido en hablar de “plástica” y de lo “contemporáneo”. Si hablamos del arte contemporáneo como una propuesta estética, es que hemos hecho la tarea de dejar atrás el asunto de la “plástica” que está atado a la idea de modernidad de las artes; es que hemos hecho la crítica de lo moderno, cosa que no hemos hecho pues nuestra cultura no es siquiera moderna, es profundamente pre moderna.

También Duchamp nos ayudó a iniciar la crítica de la modernidad que es lo que se vive intensamente ahora sin saber cómo nombrarlo, aunque en las artes se ha definido en su generalidad como “arte contemporáneo”. Es precisamente el trabajo de los animadores culturales y los pensadores tratar de aclarar estos asuntos urgentes y conceptuales no dar más confusión.

Este adjetivo “contemporáneo” pertenece en nuestra tradición, como propuesta estética y artística al grupo y generación de escritores mexicanos Villaurrutia, Torres Bodet, Pellicer, Goroztiza, Ortiz de Montellano, Novo, etc., que asumieron la renovación de las letras mexicanas después de la gran generación del “Ateneo” y que reclamaron para ellos ese adjetivo que nombraba su odisea en las artes.

A que se referían al decirse “Los Contemporáneos”: la obra bien hecha, el rigor, la universalización, la obra como algo rabiosamente individual, la libertad para crear, honrar la verdad, la desconfianza de las ideologías. Su obra, su historia se puede consultar en el gran libro de Guillermo Sheridan “Los Contemporáneos”.

En este salón que se llena la boca de ser provinciano en el peor de sus términos, la pequeñez espiritual, no hay nada que lo emparente con ese espíritu de los “contemporáneos” y sus propuestas a la propuesta de este “Salón de la Plástica Queretana Contemporánea”. Muchas de los obras son refritos de ideas de otros que no resisten su universalización. Las obras de Alfredo Juárez son de la más recalcitrante y rancia tradición moderna, el trabajo de Cauduro es no la recreación de los “Plotage” aportación de Alberto Gironella a las artes universales en París en los ya muy lejanos 50 cuando Breton le hizo miembro de los surrealistas, esa obra de Cauduro está hecha con las de ideas de otro; la obra de Kikis se ha estancado y muchos enviaron lo que tenían por ahí para salir del paso y todos reunidos en esa gran tienda que podría estar en la sala de algún político, son una amalgama ininteligible por la pésima museografía y la ausente curaduría que nos guiará, y de la cual quiere uno salir corriendo. Seguramente es el gusto de la “curadora” que se guió por sus necesidades y gustos muy lejos de hacer un estudio digno sobre las artes como lo merecería hablar de seis décadas de arte queretano. No hay definiciones ni argumentaciones, solo decretos de iluminado certificado, para seleccionar y “curar”.

Es cierto las condiciones y el lugar son de secundaria y seguro les limitaron el tamaño de la obra pero también se ve que los autores no pusieron mucho de su parte. Yo tampoco lo hubiera hecho ya que la propuesta y la realización de dicha muestra carecen de aporte y seriedad.

La única obra y por la cual valió la pena tanta tortura, la autora que tiene ese espíritu contemporáneo y se defiende donde quiera, es Marja Godoy que ha vuelto a su mejor obra para fortuna de nosotros y salvación de esta expo, expo que no favorece en nadan ni da idea plena del gran talento que son los autores que radican en Querétaro y que ahí exponen, no se merecen ese montaje , curaduría, museografía u lo que sea ni Aura Moreno, ni la Maestra Coco, ni Gaby Gutiérrez, ni Jordi, ni Esmeralda Torres, ni ninguno de los creadores que con tanto esfuerzo y pasión han hecho un nombre y una obra siempre en contra de la aridez de las burocracias y los políticos, que mas de una vez, como esta, trabajan en su contra.

Esta colectiva pomposa, provinciana y francamente mala debe ser obra de alguna o algunas mentes delirantes que viven en el siglo pasado, es una falta de respeto a los autores, es una afrenta a la historia de las artes entre nosotros, es un gran paso atrás comparativamente después de la muestra de principios de sexenio llamada “Las Glorias de Querétaro”. De “las Glorias de Querétaro” al “Salón de la Plástica Queretana Contemporánea” hay todo un precipicio, un abismo de distancia. La primera realizada por profesionales de magnífica manera y esta última por principiantes o “profesores” anquilosados que organizaron un último numerito para quedar bien con los políticos. Me queda la duda si es la misma institución la que organizó ambas. Parecen la obra de un ente disociado. Si dieron muestra de saber cómo hacer las cosas honrado artistas, arte e historia con la muestra de “Las Glorias de Querétaro” lo que parecía el principio de proyectos serios en las artes que han brillado por su ausencia desde los gobiernos de todo signo, ¿Porqué hacer ahora esta muestra que denigra a todos ellos? ¿Porqué no mantener un nivel de seriedad y compromiso?

Y las omisiones son graves y delatan el desconocimiento y la incompetencia conceptual para seguir y nombrar los cambios en las artes de esta comunidad y solo mencionaré 2 olvidos de los tantos que hay: Rafael Ontiveros y Caín Torres.

La organizadora de esta muestra no ha avanzado nada desde su ejercicio como Directora y fundadora del Museo de Arte de Querétaro ideas anquilosadas, un Museo sin definición que ha vivido en la confusión gracias a la confusión intelectual de ella y la incompetencia en diseñar un Museo que nunca ha sabido a que se dedica, que atesora y si tiene un campo del saber y del hacer. Además ¿quién le nombro para hacer la curaduría?, ¿qué cuerpo colegiado la respalda que no sean las certificaciones de los gobiernos de cultura priista que ahora quieren certificar todo saber? ¿Quién los certifica a ellos? Solo el trabajo bien hecho, el arte como revelación puede sostener la voz de un creador o un animador de genio y eso lo reconoce la comunidad de creadores no tres tristes y oscuros burócratas.

Si ha de organizarse una colección de arte de hoy, de ahora, contemporánea, ha de ser con ideas y hechos claros, con gente más joven y con creaciones de hoy, con calidad y respeto a los autores, la obra y la historia y el gran talento que radica en este Querétaro de hoy, con rigor, universalidad, libertad y la obra como un asunto personal.

La institución echo mano de animadores culturales literalmente con ideas de otro siglo, formados en los 80 en la plenitud del autoritarismo priista, con el objetivo fallido de modernizar la vida cultural al mismo tiempo que ensalzar el culto al príncipe; han regresado este sexenio que termina vía Juan Antonio Isla. Magdaleno pertenece a ese grupo de ideas fallidas y provincianas de las artes que después de la modernidad, hacen planes de cómo alcanzar por fin lo moderno en la aldea, sin dejar la pertenencia al caudillo, al ideólogo.

¿Ha fallado el Instituto de Cultura? No lo creo solo se equivocó en elegir la intermediación.

¿Nos falló la “curadora”? Si, creó expectativas que no cumplió o cumplió solo para los políticos e ideólogos e indignamente para los autores y las artes.

¿Fallaron los artistas? No, siempre acuden de generosa manera a los llamados e iniciativas que se les proponen en bien del arte entre nosotros desde hace décadas con la misma promesa de: “ahí vienen los tiempos mejores y dependen de nosotros”; promesas de cultura priista de todos los colores y rostros. Los artistas son en realidad los agraviados.

Es verdad, hace falta organizar una colección de arte contemporáneo, otro de arte moderno y de esta época de penumbra donde no sabemos si en un ocaso o un amanecer. Esta administración que termina dedicada de manera decidida a recobrar el autoritarismo en los asuntos de las artes, que ha fomentado la cultura del espectáculo, que relega a la comunidad de creadores e invierte en los gustos del príncipe, tiene que entender que debe crear organismos colegiados de interés público que resuelvan y estudien caminos como ese, no echar mano de políticos y animadores culturales de otros siglo.

Ha de hacerse esa colección con sangre de artistas y animadores de hoy, sangre nueva para la cultura, habrá que abrirles paso. Y si eso nos lleva a reunir obra de artistas que han trabajado en Querétaro en estas últimas 6 décadas, que sea algo digno y bueno para los creadores, las artes. su historia y la población. Decir basta a los políticos e ideólogos que medran con las artes y nos ofrecen este lamentable tipo de muestras.

 










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2 Comentarios en “ Salón de la Plástica Contemporánea en Querétaro”

  1. Anónimo dice:

    Al menos en medio del espectáculo pseudo artístico montado por dichos mercaderes del “buen gusto” aparece una voz critica, de alguien con conocimiento y autoridad. Ojalá su voz no se detenga y pueda servir de contrapeso a tanta falacia institucional y certificada en nombre de las leyes que tan bien aprovechan los “promotores culturales” para su beneficio personal. Muchas verdades enuncia el escrito del Sr. Esquivel, que sean estas verdades las que pongan en su lugar a dichos mercaderes de la impostura, que tanto demeritan el espíritu generoso y universal del arte que se ha gestado de manera natural y fluida en estas latitudes, a pesar de haber nacido en un estado lleno de estancos burocráticos y pseudo culturales.

  2. Iré a verla para comprobar tanta verdad.

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