Sábado de Tijera: Qué fue primero, ¿el huevo o los impuestos?

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Por Carlos E. Ricalde Peniche – Como Veo Doy

Estimado Lector, ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? Nadie sabe, pero los políticos y sus economistas exprimen a la gallina y la aprietan cada vez más para sacarle un huevo y otro huevo y otro más y así hasta matarla, en vez de detenerse y darle de comer y beber hasta que ella, solita y robusta, ponga sus huevos.

Y así los gobernantes aprietan a la sociedad y de nueva cuenta nos dejan embromados con el círculo perverso de la crisis económica que provocan los excesos y el dispendio en el gasto público.

Cíclicamente, los gobiernos en turno pretenden corregir dichos excesos con aumentos de impuestos y ajustes al presupuesto nacional que generan mayor desempleo, elevación general de precios y creciente enardecimiento de la sociedad. De esta ofensiva realidad, se sigue la pregunta: ¿Que fue primero, el huevo o los impuestos? Quiero decir, ¿el empleo o los impuestos? El gobierno, una vez más, elige el camino de los impuestos y propone al Congreso de la Nación un presupuesto de ingresos basado en una “profunda reforma económica” que, apenas y por si acaso, pinta para otra miscelánea fiscal y para peor. Luis Videgaray, luego de asegurar en su enésimo mensaje, entre otras cosas, que la economía del país no ha avanzado en los últimos 30 años, que más del 45% de la población está en situación de pobreza y que el bajo crecimiento no ha permitido satisfacer las necesidades del segmento más pobre de la población, verdades incuestionables, se lanza sobre la evasión fiscal con el conocido argumento de que los que más tienen pagan menos. Cito en su apoyo, algunas cifras de la Comisión de Hacienda: las 30 principales empresas de este país obtuvieron en el año fiscal anterior, ingresos netos totales por dos billones 379 mil millones de pesos, una utilidad bruta de 835 mil millones y sólo pagaron 99 mil millones de pesos en impuestos, lo que equivale apenas a un 10 por ciento de sus utilidades. Por otra parte, a nosotros, pueblo aguantador y cautivo, nos imponen una carga cercana a la mitad de nuestros ingresos considerando los impuestos al trabajo, el iva, tenencias y derechos, entre otros y, animalmente, al que ladre o maulle, también le cayeron con su tax a la hora de comer. Es cierto, para reactivar la economia se necesita dinero, pero no puede ser a base de apretar al pueblo por mucha que sea nuestra mexicana vocación a evadir impuestos, tampoco se puede exprimir a las empresas medianas y menores y demás causantes cautivos sin establecer mecanismos eficientes de recaudación y procesos transparentes para ejercer el gasto público. Sin estas pinzas aplicadas con la más pura asepsia, la corrupción pública y privada seguirá hundiéndonos a todos.

Si usted, juiciosa y sufrida ama de casa, que se desvela con el Jesús en la boca porque el alimento para sus hijos no llega, estuviera en el puesto de Videgaray, estoy seguro de que para activar la economia y crear empleo, establecería un programa contrario al del gobierno actual haciendo uso, sencillamente, de su sabiduría y de una lógica elemental que le demuestra que habiendo empleo en casa, todo mejora. Absolutamente todo. Las puertas se abren e ingresa el dinero necesario para pagar la hipoteca o la renta, ropa y comida, escuela y medicina, mesada para los jóvenes e inundar las calles de un grato ambiente de confianza y seguridad. El trabajo produce una economia pujante y rica y una economía así genera muchos impuestos obteniendo el gobierno los recursos que necesita para cumplir con sus obligaciones.

¿Que haría usted, santa señora, ama de casa, al frente de la Secretaría de Hacienda? Hombre, pues bajar impuestos y compensarlo con un aumento de la base de contribuyentes así como aplicar un IVA progresivo partiendo de una tasa del 6%. Habiendo más dinero en las manos de la gente, aumentaría el consumo y con ello las ganancias de las empresas. Este hecho, junto con la baja impositiva, seria una señal para que las empresas decidieran invertir en su crecimiento generando nuevos empleos y, de esta manera, el volumen de la masa recaudatoria sería mayor. Esta vía es, por supuesto, el método para construir un círculo virtuosos y romper con las crisis económicas que padecemos, por lo menos desde los últimos 30 años. Apostemos por un orden inverso: primero, engordar a la gallina; luego, tener los huevos y, al final, los impuestos. Pero, caray, pongamos una sola condición: ¡que todos los ciudadanos paguen sus impuestos y que ningún funcionario público se los clave!

RESBALON

La guardería Nani, clausurada por el Municipio queretano, tenía una máxima: “Niños amados, niños integrados”. Como van las cosas, en todo México acabaremos diciendo: “Niños armados, niños preparados”.

Comentarios: pibihua2009@gmail.com










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