Ricardo Anaya y las empresas fantasma

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No me involucro en las graves acusaciones contra Ricardo Anaya, que ya de por sí bracea dificultosamente en un lodazal de sospechas de lavado de dinero. Queda muy claro que si Anaya deja la política tiene en el negocio inmobiliario un filón de reciclaje profesional; sus éxitos económicos son espectaculares. Y eso que no se dedica de tiempo completo al negocio, pues otra parte de su tiempo lo consagra a eliminar a sus adversarios políticos. Lo que quiero resaltar es algo que subyace en esta telaraña: las empresas fantasma. Lo increíble es que tienen existencia legal ante notario, están registradas en el Registro Federal de Contribuyentes y sus facturas son legales. Por cierto, bien y con buenos reflejos actuó Francisco Domínguez contra Manuel Barreiro al cortar cualquier relación de su gobierno con este huidizo personaje, del que Anaya no define bien qué tanto lo conoce, si son compañeros de clase, amigos, socios o de plano brothers de business.










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