Ricardo Anaya cambia de estrategia

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Ricardo Anaya
En las elecciones del 2006, cuando la contienda era principalmente entre Calderón y López Obrador, para variar el tabasqueño estaba arriba de las preferencias, el parteaguas de su declive fue cuando en un mitin gritó contra el Presidente Fox: “Cállate chachalaca”. López Obrador se iba con la finta de la euforia que provocaba entre los asistentes, que no compartían los ausentes de la reunión. Al parecer los ciudadanos, que si bien no tenían una gran simpatía por Fox, sí compartían mayoritariamente el respeto a la institución presidencial y el grito les parecía majadero y ofensivo. Ahora Ricardo Anaya lanza un escopetazo y denuncia a Calderón, a Meade y, por supuesto, al Presidente Peña Nieto. Abre demasiados frentes y se gana la animadversión de los que aprecian y simpatizan con los denunciados. Pareciera un acto desesperado de Anaya, más que tratar de convencer con propuestas, opta por persuadir al electorado con el odio y la venganza.









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