Ricardo Anaya

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 Ricardo_Anaya_Camara de Diputados_Queretaro

Es un polemista de primera, con un discurso coherente; ya en la confrontación personal es rápido, agresivo, avasallador, Es el Señor de las láminas, tiene sentido pedagógico y siempre luce bien preparado. Su rostro no tiene una sonrisa sino un rictus congelado e inmutable entre irónico y autosuficiente. Si los ojos son las ventanas del alma, los suyos son ojos pequeños y orientales: ventanas que no garantizan transparencia ni sinceridad. En su carrera política es un trashumante; hay traiciones; puñaladas traperas; paraísos fiscales; triangulaciones financieras; amistades peligrosas; un sistema de vida que no se avala con los ingresos. La presidencia de su partido y luego su candidatura presidencial no las ganó se las apañó. Tras los humos de sus batallas se encuentran los restos de muertos y desaparecidos políticos. En Ricardo Anaya observo truculencia y demasiada opacidad. Me despierta una gran desconfianza y no votaré por él.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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