Querétaro, Castillo de las empresas fantasma

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Se dice, no sé si estamos ante un rumor muy queretano, que nuestro Estado es un espacio para las familias de los que se dedican al crimen organizado en otros lugares. El terrorífico caso de Ricardo Anaya, revela que nuestro territorio es un castillo abandonado donde proliferan las empresas fantasma. Son empresas que, bajo un parapeto aparentemente legal, utilizan comprobantes comprados para evadir impuestos. Al poco tiempo se esfuman o se dispersan en el mundo en otras empresas que luego también desaparecen. Las entidades federativas son espacio propicio de actuación, pues más del 90 por ciento de recursos que manejan provienen de recursos federales. Por si fuera poco los sistemas contables de los estados son precarios y hay notarios públicos que se prestan a la simulación. Los focos de alarma se han prendido y los gobiernos estatal y federal tendrán que hacer algo para vacunarnos contra esta nueva moda de la corrupción.










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