¿Qué acciones implementa la autoridad para bajar el consumo del alcohol?

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Alcoholimetro_Queretaro

Este día leímos en un medio de comunicación impresa local, el negocio que hace la autoridad municipal con la detención y pago de multas de aquellos automovilistas que “infraganti” son detenidos en los retenes del alcoholímetro.

Recuerdo como el señor Joaquín Murrieta, en el año de 1982, entonces Director de la Policía Judicial, instalaba los mismos retenes para detener a los automovilistas que manejaran alcoholizados y les cobraban 10 mil pesos como sanción.

Por supuesto que el dinero se iba a los bolsillos del Director; cuando eran remitidos a los separos de la Judicial, había que pagar los mismo 10 mil pesos, con el derecho de no ser “consignado” a la autoridad judicial por el delito de manejar de vehículo de motor en estado de ebriedad, dado que se había iniciado la averiguación previa. Total, el negocio era muy lucrativo como ahora.

Por supuesto que los retenes eran instalados estratégicamente por los rumbos en donde se vendía el alcohol, sea bares, cantinas o restaurantes; eso facilitaba las cosas, caían como “ratones en sus trampas”. A más de 30 años de distancia, el pobre consumidor –alcohólico- continúa siendo el “pagano”, en tanto que los negocios en los que se expende el alcohol sin control alguno, aquellos que alcoholizan “legalmente” a la población no tienen responsabilidad alguna, vamos ni social ni moral ¡Negocio redondo a costillas del adicto al alcohol! Sí, del enfermo.

En pocos meses, según la información que diera la autoridad municipal a la reportera, la cantidad por concepto de multas por manejar vehículo de motor en estado de ebriedad supera los 3 millones de pesos ¡Es buen negocio cobrar multas! Eso sin sumar otros ingresos; el arrastre de la grúa y el “hotel de lujo” en que hospedan a los vehículos, estos cobran por separado; por lo tanto el negocio se extiende.

Decía el maestro de Medicina Forense, por el año de 1981, Manuel Alcocer, que se trataba de alcohólicos sociales; entonces no se sabía que se era una enfermedad. Hoy se sabe que el alcoholismo es una enfermedad incurable y el mismo gobierno ha creado una dependencia oficial denominada Consejo Estatal contra las Adicciones, organismo encargado de combatir el consumo del alcohol y otras drogas; al frente despacha Guillermo Tamborrel Suárez, quien poco puede hacer ante la oleada de negocios en los que “legalmente” se expenden bebidas embriagantes, sea en botella cerrada o al copeo.

Luego entonces la finalidad del “Torito” más bien parece una mediada recaudatoria que una medida disuasiva para dejar de tomar alcohol. Claro que la autoridad municipal podrá argumentar que, según ellos, han bajado los índices de accidentes automovilísticos, gracias a los cientos de detenidos. Al enfermo se le multa por ser enfermo ¿Y los promotores de la enfermedad? Esos están exentos de sanciones.

La información periodística que brindó la autoridad municipal, bien ayuda al “amarillismo” informativo, no así al combate frontal al consumo del alcohol; la información debió estar en manos de Guillermo Tamborrel, así el Consejo Estatal contra las Adicciones, puede actuar con medidas de precisión en el combate a esta enfermedad. Pero se trata de una industria millonaria que no puede ser tocada y de paso la autoridad municipal aprovecha para obtener recursos económicos en forma “legal”, infraccionando con fuertes multas a los enfermos de alcoholismo, con el pretexto de que no deben manejar, aunque se mueran de alcohólicos, pero que no manejen vehículo de motor en estado de ebriedad.

Otro dato interesante de la información, que entre más preparación académica, más alcohólicos, según se puede desprender de la nota periodística. Y no es así de simple. La lógica indica que el nivel académico de licenciatura da mayor posibilidad para comprar vehículo y consumir alcohol, dado que, estadísticamente son los menos aquellos que llegan a concluir una licenciatura. Y los que tienen menos preparación académica, no está a su alcance comprar vehículos, aunque sí alcoholizarse, por ello no son multados.

Conclusión. El “Torito” solo es una buena medida recaudatoria que fortalece las finanzas públicas municipales, pero no combate ni abate el consumo del alcohol. Ojalá ese dinero que recauda la autoridad municipal, fuese a parar a manos del Consejo Estatal contra las Adicciones, ahí sí se buscan soluciones de fondo, no paliativos, para combatir las adicciones. Los alcohólicos debieran ser remitidos de manera forzosa al Consejo para que, todos los detenidos recibieran pláticas conducentes a dejar el consumo del alcohol. Se vale soñar; pero, deben ser realistas y valorar el grave problema que día a día aumenta en Querétaro: el consumo del alcohol. Este es el verdadero y preocupante problema que aqueja a nuestra sociedad y debe ser atajado con firmeza.

Héctor Parra Rodríguez

 










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