Pueblo de México

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El pueblo del político y el pueblo del poetaGracias al crítico y periodista Braulio Peralta

Creo que decimos pueblo y creemos saber a qué nos referimos.
Pero explicar qué es y quién es el pueblo es ya inexplicable.
Decimos pueblo y pensamos en una masa uniforme y compacta y pobre, salvo sus líderes. El pueblo de Morelos, el pueblo zapatista, los pueblos rurales, los barrios urbanos. Los de abajo. La bola. La masa.

¿Y los ciudadanos de la sociedad abierta y variopinta no somos pueblo, no somos masa, no somos parte de la bola?

No, somos ciudadanos, somos individuos, somos parte de una clase social definida o difusa.

Escribo al tanteo. Bien a bien no sé cuál pueda ser la diferencia entre pueblo y sociedad. Se lo dejo a los especialistas.

Decimos pueblo y pensamos en una población unidimensional.

(Nada más alejado de la realidad real cotidiana).

Decimos sociedad y pensamos en la compleja realidad formada por un chingo. Pueblo compacto y uniforme y sociedad plural y contradictoria.

Pueblo, sociedad, clases sociales, estratificación diversa…

¿Cuál es el pueblo del político y cuál el pueblo del poeta?

¿Cuál es el pueblo que sigue a Obrador y cuál es el pueblo que representa AMLO, presidente electo 2018?

–Por el bien de México, primero el pueblo, lo que diga el pueblo, al servicio del pueblo.

AMLO cree que se debe al pueblo y dice conocerlo, respetarlo, quererlo y servirlo. ¿Y qué sabe de la condición humana volátil y contradictoria, fiel y traicionera, prodigiosa y manchada?

¿No existe la sociedad civil honesta y legítima, real y equívoca, para Andrés Manuel López Obrador, sólo el pueblo y el no pueblo?

Bien, veamos qué hace, qué sucede, y qué nos toca y podemos hacer.

¿Cuál es el pueblo del escritor y cuál el del político? ¿Se tocan, se cruzan, van juntos o se separan?

El poder político y la potencia literaria, ¿diálogo, disputa o comunión?

¿Qué diría hoy Gabriel Zaid no a Obrador sino a los fieles de Obrador? ¿Qué dijo Zaid a los porristas de LEA: Carlos Fuentes y Fernando Benítez? ¿Democracia o fascismo? ¿Estado grande o Estado chico? ¿Más Estado o más sociedad? ¿Pueblo o sociedad? ¿Y el monstruo del gran capital y el amasiato de los poderes elitistas?

¿Qué Estado queremos que no sea ni elitista ni populista?

Del Estado tutelar gigante no pasamos al Estado medio y justo, sino al Estado privilegiado y elitista en amasiato con el poder del capital. ¿Dónde está el equilibrio social y humano posible?

Este es el punto central del México de los próximos años, 2018-2024, pienso.

El pueblo del poeta:

–¡Pueblo mío, pueblo que mis magros pensamientos alimentan con migajas, con exhaustas imágenes penosamente extraídas de la piedra! Hace siglos que no llueve. (…) Todas las palabras han muerto de sed. Nadie podrá alimentarse con estos restos pulidos, ni siquiera mis perros, mis vicios.

–Y tú, viento que soplas del Pasado, sopla con fuerza, dispersa estas pocas sílabas y hazlas aire y transparencia.

–¡Ser al fin una Palabra, un poco de aire en una boca pura, un poco de agua en unos labios ávidos! Pero ya el olvido pronuncia mi nombre: míralo brillar entre sus labios como el hueso que brilla un instante en el hocico de la noche de negro pelaje.

–Los cantos que no dije, los cantos del arenal, los dice el viento de una sola vez, en una sola frase interminable, sin principio, sin fin y sin sentido.

(¿AMLO o MAV?).

–¡Agua, agua al fin, palabra del hombre para el hombre!

–Nuestra pobreza es nuestra verdadera y única riqueza: la gente. Esa población desocupada, pasiva, ignorante, que nos parece una piedra atada al cuello, puede convertirse en brazos que trabajan e inteligencias que piensan. Si el almacén de proyectos históricos que fue Occidente se ha vaciado, ¿por qué no ponernos a pensar por nuestra cuenta, por qué no inventar soluciones?

–Muy pocos intelectuales han hecho la crítica de la modernización. (…) No sugiero volver a Zapata ni a la aldea autosuficiente ni al neolítico. Pienso que en ese sueño de nuestros campesinos hay una semilla de verdad. ¿Por qué no poner en entredicho los proyectos ruinosos que nos han llevado a la desolación que es el mundo moderno y diseñar otro proyecto, más humilde pero más humano y más justo?

–Hablo de la ciudad… novedad de hoy y ruina de pasado mañana, enterrada y resucitada cada día… la ciudad que nos sueña a todos y que todos hacemos y deshacemos y rehacemos mientras soñamos… hablo de la ciudad inmensa, realidad diaria hecha de dos palabras: los otros… hablo de nuestra historia pública y de nuestra historia secreta, la tuya y la mía… hablo de la ciudad, pastora de siglos, madre que nos engendra y nos devora, nos inventa y nos olvida.

–Si el hombre es polvo / esos que andan por el llano / son hombres.

Octavio Paz en “Trabajos forzados” e “Himno futuro” (¿Águila o sol?, 1951); en su primera entrevista con Julio Scherer, 1977 (recogida al final de El ogro filantrópico, 1979); “Hablo de la ciudad” (Árbol adentro, 1987); y “Prueba” (Ladera este, 1969).

¿Qué puedo agregar yo? ¿El pueblo del poeta o el pueblo del político? ¿Pueblo o sociedad? ¿La masa o los ciudadanos? ¿Del Estado tutelar al Estado elitista al Estado… de Morena? ¿Qué Estado tenemos y qué Estado queremos? ¿Qué hay entre el elitismo y el populismo?

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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