Privatizar la democracia

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Financiamiento privado,
Cero plurinominales,
¿Alguien ya lo ha revisado?
¿No nos traerá muchos males?,
Es planteamiento alocado,
Yo digo: ¡No te la jales!

A lo largo de los últimos 30 años se han realizado una serie de modificaciones a nuestra ley electoral para tratar de que nuestra incipiente democracia sea administrada por instituciones autónomas e independientes y no por el gobierno; que existan garantías para que todos los que deseen participar en los procesos electorales y que cumplan con los requisitos fijados por la ley lo puedan hacer en igualdad de circunstancias (piso parejo);

que el voto de cada ciudadano tenga el mismo valor independientemente de su posición económica, que los ciudadanos que forman parte de las minorías tengan representación en el congreso (plurinominales) y aunque hay que reconocer que ha habido avances, la mayor parte de la población considera que nuestra democracia es cara, ineficiente, poco representativa y califica muy mal a los políticos y a los partidos, pero no hay que caer en el proceso simplista que han seguido muchos de nuestros gobernantes, que en lugar de corregir errores y evitar corrupciones, desaparecen programas e instituciones (muerto el perro se acabó la rabia), dejando vacíos sin llenar en campos prioritarios, lo que quiere decir que en mi opinión hay que ser cautos con las propuestas populistas, como la lanzada la semana pasada por el Presidente Nacional del PRI, con el ánimo de tratar de quedar bien con muchos ciudadanos, recuperar algunos votos de los millones que han perdido, ante el inminente proceso electoral del 2018.

La propuesta de Enrique Ochoa, consiste en eliminar el financiamiento público a los partidos políticos y eliminar todos los puestos plurinominales (diputados federales, senadores, diputados locales y me imagino que hasta regidores en los ayuntamientos) para que los recursos ahorrados con esas medidas se vayan a apoyar los programas de reconstrucción y de apoyo a los miles de damnificados por los recientes sismos. ¿Suena bien, verdad?

Yo estoy de acuerdo en apoyar la reconstrucción y a los afectados y creo que hay muchas partidas en el presupuesto que deben revisarse para redirigirlas a ese fin, empezando con los gastos de publicidad del gobierno federal, principalmente del Presidente de la República, partida que ha llegado a niveles insospechados, ya que en sus primeros cuatro años gastó más de 36 mil millones de pesos (9 mil millones de pesos por año o 24.8 millones de pesos por día o un millón de pesos por hora) y este año es aún mayor y no son utilizados para difundir acciones de gobierno sino para ensalzar a funcionarios. ¡Imagínense!, con todo este gasto y su popularidad ronda el 20%, aunque algunos se preguntarán ¿En qué nivel estaría sin este gasto?

Estoy de acuerdo en que se reduzca drásticamente el financiamiento público a los partidos políticos, pero no estoy de acuerdo en que se elimine. Hace pocos años se diagnosticó que más del 70% de los recursos públicos que le daban a los partidos iban a dar a las principales cadenas de televisión y radio, por el pago de spots y publicidad de dichos partidos. Se modificó la ley para prohibirlo, sustituyéndolo con el uso de los tiempos oficiales gratuitos en dichos medios y esta medida que debió haber provocado una reducción de más del 70% de los recursos a los partidos, no se concretó y lo sucedido es que los montos siguen aumentando año con año sin justificación, al igual que el monto destinado a las instituciones electorales y los montos que se destinan para que operen los congresos locales y el congreso federal, ya que aparte de los congresistas hay un número creciente de asesores y de gastos de representación injustificados. Aquí hay mucha tela de dónde cortar.

Eliminar totalmente el financiamiento público significaría “privatizar nuestra democracia”, lo que ya no es novedad pues ya han privatizado casi todo, se dejaría como casi única fuente de financiamiento la de los privados (El Narco, Slim, Salinas Pliego, Azcárraga y muchos más), quienes tendrían la capacidad para financiar las campañas políticas con candidatos a su gusto y para que gobiernen de acuerdo a sus intereses. Muchos dirán que eso ya es lo que sucede en nuestro país, pero aprobar la medida significaría declararnos derrotados e institucionalizar lo que va contra una verdadera democracia.

Eliminar plurinominales suena atractivo pero hay que analizarlo con calma. Se puede reducir la cámara de diputados federal que ahora cuenta con 500 diputados de los cuales 300 son de mayoría y 200 plurinominales (60 y 40% respectivamente). Si queremos que sólo queden 300 diputados, 180 de ellos podrían ser de mayoría (60%) y 120 plurinominales (40%) para no volver al pasado permitiendo la sobre representación de uno o dos partidos mayoritarios.

Necesitamos propuestas serias, hay muchas opciones de reducción eficiente, no hay que dejarnos llevar por el relumbrón de algunas de ellas, como ésta, que nos hará retroceder el poco camino andado. ¿Usted qué opina?

memo_casa@yahoo.com

 










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