Presidentes en prisión

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 Emilio Lozoya Austin

POR Efraín Mendoza Zaragoza

Como era previsible, de inmediato Emilio Lozoya negó haber recibido 10 millones de dólares de la multinacional Odebrecht. Según la revelación procedente de Brasil, una parte del soborno la recibió como director de Pemex, y otra, anterior, como responsable de Vinculación Internacional de la campaña del actual presidente de la República, entonces candidato del PRI.

No podía esta flecha apuntar con más precisión al presidente Enrique Peña Nieto. Y no son pocos quienes se frotan las manos ante la posibilidad de que la investigación profundice en esa línea y alcance a los dos ex presidentes panistas que le antecedieron, pues se han exhibido indicios que podrían llevar a vínculos con el caso.

Es bien sabido que la trama de corrupción que tiene como epicentro a Odebrecht ha tomado proporciones de escándalo global e involucra a más de una decena de países. Entre todos los países, el Perú destaca por ser una nación donde todos los ex presidentes vivos podrían acabar en prisión de probarse sus vínculos con el caso. ¡Si por un momento México fuera el Perú! ¡Si tan sólo por unas semanas el sistema judicial peruano actuara sobre la realidad mexicana!

Ahí están los hechos. Como en muy pocos países del mundo, la figura presidencial del Perú está hoy inevitablemente asociada al delito y al crimen, pero también al fin de la intocabilidad de quienes han ocupado el más alto cargo en el país.

Y, bueno, al acreditarse la recepción de sobornos para su campaña electoral a cambio de contratos, el ex presidente Ollanta Humana y su esposa, Nadine Heredia, llevan un mes en prisión. En contra del ex presidente Alejandro Toledo hay una orden de búsqueda internacional tras acreditarse que recibió 20 millones de dólares en sobornos para asegurar un megacontrato por la construcción de una gran carretera. Apenas el primero de agosto, otro ex presidente, Alán García, se presentó a declarar dentro de una investigación criminal que lo vincula con los sobornos de Odebrecht. Ese ex presidente bien sabe de líos judiciales, pues en el pasado fue procesado por enriquecimiento ilícito.

En Perú hay otro presidente en prisión: Alberto Fujimori, que purga una condena de 25 años por varios delitos, entre ellos corrupción y matanza de civiles. Si bien el ex presidente no está siendo vinculado al caso Odebrecht, su hija Keiko, que hace un año intentó ocupar la silla de su padre en la Casa de Pizarro, sí lo está por presunto financiamiento de su campaña en 2011.

Tantos ex presidentes de Perú están siendo investigados por sobornos, corrupción y uso de recursos indebidos en sus campañas electorales, que cuando se alude a la banda presidencial se dice que en realidad no se refieren a esa cinta de colores blanco y rojo que los presidentes se cruzan en el pecho, sino al hecho de que encabezan auténticas bandas criminales al más alto nivel.

Podrá Emilio Lozoya hacer malabares para tratar de no ir a prisión. Y tal vez lo consiga. Estamos en México, no en Perú. Sin embargo, la sospecha sobre él y sobre los últimos tres presidentes mexicanos ya nadie se las quita de encima. Ojalá la investigación internacional ayude a revelar el modus operandi de estos criminales de cuello blanco, hasta ahora impunes en México.

Ciudad de Querétaro, agosto 16, 2017

 










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