Presidencia de la Legislatura en disputa

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Legislatura Congreso_Queretaro

Hace días se veía venir la disputa entre los grupos y fracciones parlamentarias de la LVII Legislatura, por presidir el último tercio de lo que les queda de trabajo legislativo, administrativo y político. La Presidencia es el gran “reflector” de los diputados.

 Solo dos legisladores han ocupado la Presidencia de la Mesa Directiva, incluso reformaron su Ley Orgánica para ello; PRI, PAN, PRI. El grupo panista pide la presidencia, no están dispuestos a dejarle el “reflector” a Marco Antonio León –dicen- quien ni partido político tiene. Al PRD no le interesa, al Verde tampoco y Nueva Alianza espera su oportunidad.

Entre tanto el actual Presidente de la Mesa Directiva sigue al frente sin problema alguno hasta que no se arreglen, así lo dejaron en la Ley. Cuando por cualquier razón no se nombre Mesa Directiva, seguirá al frente la que está en funciones. Por eso Braulio Guerra no tiene prisa, sigue al frente del principal “reflector”.

El grupo del PAN siente y presume que tiene derecho de presidir la Mesa Directiva, es quien –dicen- ganó más votos y curules en las elecciones pasadas; llegó a diez, el PRI alcanzó nueve, sumando el voto del ex aliancista alcanzó el mismo número panista. Nueva Alianza se quedó con dos y el resto con uno.

De tal suerte que, por número de diputados -dicen los panistas- les corresponde ese derecho. Aunque en realidad si se dicen demócratas, cada diputado vale por uno en lo individual y no por el “montón” que pueden representar. Lo ideal sería que eligieran al mejor, aquel que represente a uno de los Poderes del Estado. Sobre todo por acercarse el periodo electoral -da inicio el miércoles- en el cual más del algún legislador ya levantaó la mano para pretender “arribar” a otro cargo de elección popular.

La Presidencia de la Mesa Directiva representa poder, influencia y dinero; entre otras cosas. Tiene gratuitamente el “reflector” de los medios de comunicación, recibe más prerrogativas, administra y coordina trabajos de la agenda legislativa. De ahí el interés que ello representa. Braulio Guerra y Jorge Lomelí han tenido ese privilegio. Auméntele la influencia que tienen por ser el representante del Poder Legislativo, eso incrementa el interés, sumado al de la construcción del nuevo inmueble y de responder al último informe de gobierno del Licenciado José Calzada.

Ahora veamos un poco de la problemática que puede enfrentar el nuevo Presidente ¡La entrega recepción! El dinero que reciben no les alcanza -a pesar de la millonada- a tal grado que dejaron de cumplir una obligación elemental para los trabajadores de la Legislatura: no incrementaron el salario al personal de confianza; violación laboral y a derechos humanos; dicen vendrán todos los muebles que hoy utilizan, comprarán nuevos para la sede que inaugurarán; etcétera. Esto y más tendrá que enfrentar el nuevo Presidente. Parte de la herencia en disputa que otros no alcanzan a visualizar.

Héctor Parra rodríguez










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