Pensamientos camineros

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JEP en 1965:

–Sin adhesión preliminar no hay crítica viable. La crítica es un vínculo antes que un rechazo. Un género literario tan difícil o más que la narrativa o la poesía. ¿Quién tendrá el heroísmo de renunciar incluso al trato con sus semejantes para ser el gran crítico mexicano? Si sigo haciendo esto aunque me quede un mes de vida es que esto es lo mío. Y lo vengo haciendo desde hace años. Seguiré un poco más.

¿Y qué es esto? Mi cuerpo y espíritu en mis propias palabras y en las de otros. Escucha: ¿no oyes los pasos y la respiración de estas palabras? Cruzo el río por el puente de piedra. Gente durmiendo en el río. Hasta los indigentes tienen celular, ja ja ja. Y siguen siendo indigentes.

Odio pasar cerca de las escuelas. Ya no quiero saber nada del mundo de los niños. Se los dejo a los papás y a las mamás. Y sigo doliente mi camino y la conseja bíblica: Abandonarás a tu padre y madre. En la novela de Kazantzakis y la película de Scorsese, “La última tentación de Cristo”, Cristo también quiere ser feliz y vivir dichoso en familia, pero tiene que seguir su destino y apurar su cáliz hasta la cruz. Nadie sigue alegremente y sin dudas su propio calvario.

Vivo las ideas y las palabras como el pan y las tortillas que como todos los días, o casi todos los días, ja ja ja. Pobre en monedas mas rico en palabras: no me caben y se me salen por todos los bolsillos, ja ja ja. Las apunto en mi lap-top portátil de tres pesos: una pluma y una hoja.

Pienso caminando y escribo sobre las cabinas de los teléfonos públicos. Hola, Slim, recuerdos de Dresser. ¿Y cómo va tu acumulación de capital? Cabrón, ya deja algo, ¿no? Con tanto billete no vas a pasar por el ojo de la aguja.

Pedro Juan el habanero en Querétaro:

–No tengo nada que hacer. Es más: no tengo la más mínima idea de qué puedo hacer hoy, mañana, dentro de un mes, un año o un siglo. Tal vez es lo mejor para no angustiarme ni creerme perdido. No sabes qué vas a hacer para sobrevivir, pero no importa. Vives como un cometa, arrastrado por el viento, y te sientes bien. Sólo que muchas veces ni siquiera sopla el viento.

–Mataperreando.

–Un hombre solo en la selva tiene que cazar continuamente. Día a día. No es mucho lo que necesita: algún dinero, comida, un poco de ron, un par de tabacos, y una mujer. La falta de mujer me pone neurótico.

San Francisco Intelectual Agnóstico y Cachondo, sin el santo y con todos los pecados del mundo caminando y pensando desnudo sobre la tierra queretana.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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