Pare de sufrir

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Disfrutando de la delicia de la mitad de tráfico en la ciudad, varias veces me ha tocado escuchar un programa radiofónico en la grupera 89.1 FM, que se transmite desde Celaya. Llamó mi atención porque el conductor ofrecía, textualmente, “respuesta a sus dudas, solución a sus problemas y encontrar la felicidad”. Caramba, esto sí que está seductor, dije para mis adentros.

Se oyó luego una voz llena de pesadumbre en lo que parecía una llamada telefónica: “Profesor, vivo con un dolor de cabeza que no aguanto, estoy desesperada, ayúdeme”. Y el llamado profesor respondió con la convicción de un vidente: “Madrecita, a usted me la están velando”. Luego le explicó que es víctima de alguien que le tiene envidia y que le hizo un “amarre” mediante una “veladura satánica”, es decir, un “trabajo de brujería”.

Lo que siguió fue un amasijo de disparates que explotan impunemente la ignorancia de la gente sencilla. Pensé en los terroríficos programas televisivos a cargo de una iglesia mejor conocida como “Pare de sufrir”, e imaginé cómo sería la programación radiofónica el día en que se otorguen concesiones a iglesias, sean católicas o de cualquier denominación del supermercado religioso.

Recordé entonces que hace unas semanas un agrupamiento denominado Visión de Dios recibió oficialmente una concesión por 30 años para operar servicios de telecomunicaciones y radiodifusión. Tras las críticas, el Instituto Federal de Telecomunicaciones aseguró que, pese al nombre, entre los beneficiarios no hay ministros de culto y sus actividades no están encaminadas a fomentar alguna devoción. Cuando salga al aire en Mérida en el 101.9 de FM, sabremos si es así o se trata de un gol.

Para algunos malpensados, esa concesión se enfila a reformar la ley que prohíbe que asociaciones religiosas sean favorecidas con autorizaciones para operar estaciones de radio y televisión, y de este modo satisfacer las presiones que provienen tanto del frente católico como del evangélico, pues para llegar a su feligresía el campanario ya no les es suficiente y reclaman una antena.

Trátese de grupos interesados en propagar creencias ligadas a dogmas católicos; a limpias, amarres o sanaciones milagro, en el otorgamiento de las concesiones de radio debe prevalecer el carácter laico del Estado. Es más, dado que el espacio radioeléctrico es propiedad de la nación, debe extenderse hasta allá el criterio que la Constitución define para la educación pública: explicar al mundo desde la ciencia, es decir, desde las evidencias y no desde las creencias, así como “luchar contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios”.

Ciudad de Querétaro, agosto 8, 2019










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Un Comentario en “ Pare de sufrir”

  1. Carlos Ricalde dice:

    En algo se contrapone a los artículos del Dr González Llaca respecto a la libre expresion. Ver La Censura I y II. Puede ser?

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