Palabras y preguntas / Campo y ciudad

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Preguntas de Edmundo González Llaca al presidente municipal Marcos Aguilar Vega, para saber “qué piensa con quien palabro”, diría Francisco Villa, a propósito del parque infantil “Queretarolandia”:

–¿El lenguaje es parte de la cultura?
–¿Qué tan importante considera Usted al lenguaje en la formación de una nación?
–¿Se puede afirmar que el lenguaje es parte de los símbolos nacionales?
–Decía Ortega y Gasset de la palabra: “Ese poco de aire estremecido que desde la confusa madrugada del génesis tiene poder de creación”. ¿Está Usted de acuerdo con Ortega?

–¿Puede la palabra crear valores y actitudes?
–Cuando Usted llega a México del extranjero y le hablan en español, ¿Se siente identificado? O al contrario, ¿Se siente incómodo, nervioso y quiere regresar al avión para que le hablen en inglés?
–Suplico las respuestas en español.

Las palabras según Octavio Paz:

–Siempre me han atraído las palabras, criaturas dobles o triples; Villaurrutia me previno: hay que desconfiar de ellas. Hay que dejar caer una gota de duda en lo que se dice, la sombra de la incertidumbre debe acompañar a nuestras afirmaciones.
–Las palabras, además de significado, tienen peso, color, sabor, olor. Tienen, sobre todo, sombras, ecos…

Elías Canetti en sus notas de La provincia del hombre (1971):

–Hay que dejar de hablar antes de haberlo dicho todo.
–Algunos lo han dicho todo antes de empezar.
–Su atrevimiento está en decir lo que piensa.

¿Con quién dialoga Marcos Aguilar Vega?
¿Con quién habla, para quién escribe, por qué escribe?
¿Quién lee sus artículos de La Metrópoli?
¿Qué piensan sus lectores?
¿Corresponden sus palabras escritas y leídas a la realidad habitada?
¿Qué son las palabras, los números, las estadísticas, los estudios técnicos, el presupuesto público, las concesiones privadas, los servicios públicos sociales y los ciudadanos para Marcos Aguilar?
¿Dialoga o monologa con los otros?
¿Escucha, discute y convence o tira línea y desvía la mirada?
¿Avanza con la sociedad o con los centros del poder?
¿Qué son la política y la historia para MAV?
¿Dónde se ve él y dónde lo vemos nosotros hoy y en 2018?

En su artículo de hoy racionaliza, explica y justifica la construcción del parque industrial “Dynamik Park”, en Santa Rosa Jáuregui:
–No hay nada ilegal, irresponsable o que atente contra la naturaleza. Por el contrario, es un proyecto apegado a derecho y que impulsará el desarrollo económico de Santa Rosa Jáuregui. (“Apegados al Ordenamiento Ecológico”, El Universal Q, 9-X-2017, p. 3).

Liga: http://www.eluniversalqueretaro.mx/content/apegados-al-ordenamiento-ecologico

Ignorante en la materia, guardo silencio y dejo hablar a los que saben.
Sólo tengo más preguntas.
¿En la política económica del presidente municipal queretano dialogan y comulgan la cultura de la ciudad y la cultura del campo?
En vez de chocar y destruirse recíprocamente ¿se enriquecen la voz de la tierra y la voz de la ciudad?
¿Es posible el progreso industrial urbano y el progreso del campo, no su destrucción?
Cultura y natura, tradición y modernidad, ciudad y pueblo, ¿cuál es la síntesis?

juliofime@hotmail.com / www.dialogoqueretano.com.mx

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Un Comentario en “ Palabras y preguntas / Campo y ciudad”

  1. José Aguirre dice:

    A propósito, un poema del viejo abuelo, que le decía Sabines, León Felipe:

    Pero, ¿qué están hablando esos poetas ahí de la palabra?
    Siempre en discusiones de modista:
    que si desceñida o apretada…
    que si la túnica o que si la casaca…
    ¡Basta ya! La palabra es un ladrillo. ¿Me oísteis?…

    ¿Me ha oído usted, Señor Arcipreste?
    Un ladrillo. El ladrillo para levantar la Torre… y la

    Torre tiene que ser alta… alta… alta…
    hasta que no pueda ser más alta.
    Hasta que llegue a la última cornisa
    de la última ventana
    del último sol
    y no pueda ser más alta.
    Hasta que ya entonces no quede más que un ladrillo solo,
    el último ladrillo… la última palabra,
    para tirársela a Dios
    con la fuerza de la blasfemia o la plegaria…
    y romperle la frente… A ver si dentro de su cráneo
    está la Luz… o está la Nada

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