UTOPÍA POLÍTICA

16 Dic 20 | Roberto Carbajal | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

Por El Vigilante Urbano
Y LAS CAMPAÑAS INICIARÓN, AL DIABLO EL RESPETO A LAS LEYES. Un amigo comentaba a un funcionario del Instituto Electoral de Querétaro, que varios actores ya estaban haciendo proselitismo electorero rumbo al 2021, y más de algún medio impreso cubriendo tales giras de los suspirantes. El funcionario aceptaba que tales acciones si eran realmente actos de campaña, pero mientras no haya una denuncia de algún partido, el instituto nada podía hacer. Un ejemplo claro es Gilberto Herrera, exdelegado de la oficina de Bienestar, la “super delegación” donde se dio un misterioso “robo” de más de 60 computadoras, a pesar de que estás oficinas, están en medio de dos instalaciones de seguridad, una de ellas la Guardia Nacional. Irónico el asunto, porque para quien es observador, de inmediato captará de que la famosa Guardia Nacional es otro fracaso más del gobierno federal.
Gilberto Herrera, hoy flamante senador, ¿qué demonios tiene que andar repartiendo dinero personalmente de los famosos programas sociales?, tiene razón amable lector, ninguna necesidad, para eso, hay personal que se hace cargo de esta compra de votos, disfrazados de apoyos al “Pueblo Bueno” y como siempre nunca falta el medio simpatizante de la causa de Gilberto Herrera, y se da vuelo cubriendo dichas “giras de trabajo”, muy rápido aprendió nuestro senador, esto de comprar votos.
Es una pena que Morena, la fallida esperanza del pueblo, no llegue con la capacidad de hacer una política diferente, sólo vemos la repetición del perverso libreto de palacio nacional. Muchos de estos actores ¿no tienen personalidad propia? ¿Dónde está ese espíritu de servicio? Hoy vemos que predomina la maldita ambición por el poder.
¿LAS ALIANZAS SÓLO SON VALIDADAS CON MORENA? En las mañaneras, ya es una constante la descalificación desde el pulpito en contra de la alianza del PAN, PRI y PRD, para la madre de todas las elecciones en México, cabe preguntar, estos vituperios a los aliancistas, ¿son una señal de preocupación del inquilino de palacio nacional? ¿Sólo en Morena se dan las buenas alianzas? Andrés Manuel López Obrador, es muy contradictorio, hoy hace lo que en su momento como opositor se quejaba, que no lo dejaban actuar, cuestionaba el cerco que le ponía el partido en el poder, y hoy, el cómo presidente, hace lo mismo corregido y aumentado.
EL LAMENTABLE GUIÓN DE CAMPAÑA DE MORENA. La tónica de lo que manejarán los candidatos de MORENA, ya lo estamos viendo… Son un fracaso las políticas de Acción Nacional, ¿en verdad, nada hay de bueno en las administraciones panistas? ¿Cómo definir con certeza que la administración azul, es fallida? ¿Cuál es la base para decir en números, que el estado de Querétaro, está en retroceso? ¿Han hecho un escrupuloso estudio, donde el resultado indica una mediocridad del gobierno azul?
NECESITAMOS UNA NUEVA CAMADA DE POLÍTICOS. Gran tarea les espera a las nuevas generaciones de políticos, para que, en cada etapa electoral, se vaya haciendo una buena poda de mediocres políticos, crear leyes para poner un limite de edad a los que se aferran al poder, nos urge purgar a las viejas camadas de los mal llamados políticos, de todos los partidos. Buscar ya un limite al número de partidos, con tanto partido, ya es un verdadero desmadre político. Pero los políticos son aferrados, sacarán sus peores artimañas para perpetuarse en el poder, son casi como los lideres sindicales, quienes sólo salen con los pies por delante.
Y LLEGO LA VACUNA CONTRA EL COVID-19 -Según las autoridades ya están aquí las famosas vacunas contra la pandemia, quizá con esto, muchos sectores de la sociedad caigan en la confianza y se relajen con más rapidez las medidas contra la pandemia, y más con esa irrespónsable propaganda desde palacio nacional, el cubrebocas, no es necesario.


LA JOYA

16 Dic 20 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin Comentarios »

Un amigo me ha recomendado que tenga más cuidado en los remates de mi columna, refiriéndose a la cita de “Nazarín”, que probablemente nada dice a los jóvenes esa película de Luis Buñuel, filmada en 1958. Pero si algún joven lector tuviese la curiosidad de investigar, descubriría que esa obra del genio aragonés es mucho más que una antigualla: es una joya, una película sin edad, como me comenta otro amigo. Como “Ciudadano Kane” de Wells o “Fresas salvajes” de Bergman. “Nazarín” ocupa el sexto lugar dentro de las cien mejores películas mexicanas, en una encuesta publicada no hace mucho por la revista “Somos”. Amén de haber sido premiada en Cannes en 1959, es una de las obras predilectas de Don Luis. “Nazarín” es la recreación fílmica de la novela de Benito Pérez Galdós (1843-1920). Y nos cuenta la historia de Nazario, un sacerdote católico envuelto en un conflicto en la religión y el humanismo, una criatura a quien atormentan las vacilaciones de su fe, por momentos más creyente en el ser humano que el mismo Dios, un hombre acosado por la idea de una caridad inoperante e inútil, que bien observa las dificultades de una auténtica praxis cristiana, enemigo también de fariseísmo de muchos cristianos apegados a las modalidades institucionales. Y sin embargo, el padre Nazario nunca se derrumba, camina por los senderos polvorientos en pos de Dios, en compañía de esas mujeres, Andara y Beatriz, que ven en él un ser milagroso por haber sanado a una niña, aunque el cura sabe que no ha sido así.
Todas las obsesiones buñuelianas fluyen en esta narrativa tan compleja como profunda. Amarga y lúcida. Como otras obras suyas: “Viridiana”, “El ángel exterminador”… Y por supuesto “Los olvidados”.
¿Descuido pues? Una cita culta sí. Y un homenaje a Pérez Galdós, cuyo centenario de su fallecimiento conmemoramos en este fatídico 2020. Merecidísimo por demás para ese escritor que con su narrativa y dramaturgia iluminaba todas las mañanas que, lápiz en mano, cubría, infatigable, páginas y páginas de sus cuadernos. ¿Benito o Bendito? Recordemos hoy a este peninsular que aportó tanto a las letras hispanas. Y también regalo para el cine. Pues quién puede olvidar “Doña Perfecta” (1950) del talentoso Alejandro Galindo con la hermosa Dolores del Río, “Tristana” del propio Buñuel, y otras muchas.
El hispano vive en las letras y en el cine y en los escenarios. Es una presencia poderosa e irrenunciable.


TRAS LA VERDAD AMLO SE LA JUGÓ CON DONALD TRUMP Y PERDIÓ

16 Dic 20 | Héctor Parra Rodríguez | Clasificado en Internacional, Política | Sin Comentarios »

Este lunes se reunió el Colegio Electoral de los EUA, ratificando cada estado (donde ganó, por supuesto) el triunfo electoral de Joe Biden, a quien no quiso reconocer el Presidente Andrés López Obrador, fallando (como en todo) en el ámbito de la diplomacia internacional ¿Por qué la resistencia de Amlo? Sencillo, electoral y políticamente se la jugó con el perdedor de Donald Trump, creyendo que ganaría la elección, quien a pesar del fallo electoral, se resiste a “reconocer” la derrota de Trump y el triunfo de Biden.

López no le ha querido dar importancia al tema y cómo hacerlo si desconoce el manejo de las relaciones diplomáticas con el vecino del norte, único país al que se atrevió a visitar para ir en plena campaña electoral. Por supuesto, pretendiendo inducir el voto de los mexicanos que radican en aquel país, aunque no lo reconozca, a eso fue. La imprudencia de López en todo su esplendor. Simplista como suele ser, ha advertido que felicitará a “quien sea declarado presidente de los EUA”, no antes ¿cuál es la prisa? Simple pretexto para no ganarse la animadversión de Donald, quien durante estos dos años se la pasó amenazando constantemente a López, con imponer sanciones a México por todo; aquel logró someterlo a sus caprichos, lo doblegó; incluso con ajustes al T-MEC, que elaboró el gobierno de Peña con Trump. Por la lluvia de amenazas, Andrés Manuel tuvo que “blindar”, con militares (de la Guardia Nacional), las fronteras norte y sur para evitar el peregrinar de los indocumentados centroamericanos y de paso, de los connacionales; entre otras imposiciones que aceptó el Presidente López.

Donald Trump, antes de dejar el poder, podría castigar a su “aliado”, de ahí que López Obrador, hasta hoy, sistemáticamente se haya negado, por “cortesía diplomática”, reconocer lo obvio: el triunfo democrático electoral del demócrata, del “izquierdista de Joe Biden. No es casualidad que, aparejada viene la renuncia de la embajadora, Martha Bárcenas, en los EUA. El pasado mes de noviembre la embajadora intentó enlazar telefónicamente al ganador Biden, con Amlo, éste siempre se negó a tomar la llamada. Mientras Marcelo Ebrard Causaubon, Secretario de Relaciones Exteriores, quien se entromete en todos los temas, en este asunto que es de su total competencia, prefirió guardar “prudente” silencio, ante la resistencia diplomática de su jefe. Bueno, bueno, a López Obrador, lo que le falta, entre muchas otras cosas, es practicar la diplomacia, es más de carácter pendenciero. Así que, la embajadora ha preferido renunciar anticipadamente después de sus 47 años de servicios diplomáticos ¿coincidencia? No quiere saber nada de lo que sucederá después del 20 de enero, una vez que el presidente electo jure, proteste y tome las riendas de los destinos de los norteamericanos, del poderoso país vecino del cual dependemos enormemente en muchos asuntos bilaterales. Toda una incógnita con López.

Seguramente Biden no tomará represiones en contra de México, por la torpe tozudez de Andrés López, en materia diplomática. Sin embargo, existen temas que no podrán ser soslayados como el T-MEC, los indocumentados, narcotráfico, tráfico de armas, violación de contratos con empresas norteamericanas, los “soñadores”, etcétera. A ninguno de los dos gobernantes conviene crispar las relaciones entre países. El trato, sin embargo, entre los mandatarios será diferente. Ello es incuestionable. La seriedad y responsabilidad de Biden, contrasta con la indolencia de Donald Trump, a la que se acostumbró López Obrador, quien aceptó toda clase de vejaciones y malos tratos con tal de no generar la locuaz ira de Donald, quien por medio de twitazos amenazaba a López: el sumiso.

La suerte está echada para López y el nuevo trato con el demócrata, supuesto socialista, con debiera haber más coincidencias que diferencias, que con el conservador de Trump, dada la política socialistoide de Andrés Manuel, quien no comulga con la libe empresa, con los dueños del capital, a los cuales pretende destruir para que gobierne el “pueblo” y no la burguesía. Así de contradictorios estos mandatarios; en lo que sí comulgan y bien que se entienden Andrés y Donald, es en la manera de gobernar: lo hacen por medio de mentiras y extremo populismo. En eso son campeones. Por eso se llevan bien, ambos mienten y mienten, a grado tal que Trump, a pesar de haber perdido la elección, insiste en el fraude electoral, idéntico a su homólogo: López Obrador.

Despejada la incógnita electoral del triunfo de Joe Biden, con 306 votos, contra 232 de Trump, solo queda esperar el juramento y toma de posesión para el 20 de enero próximo; antes, el 6 de enero, el senado estadounidense debe ratificar el triunfo. Hasta entonces el soez de Andrés Manuel López, felicitará al nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Antes y durante el tiempo que falta, seguirá adorando a Donald Trump. Mientras el presidente de los EUA, se resiste a la derrota. De 51 demandas, perdió 49 y podría interponer más, después de que el senado ratifique el triunfo. Los trumpistas, azuzados por Donald, han sido muy agresivos, a grado tal que los “grandes electores” de Arizona, tuvieron que sesionar en secreto, debido a la amenaza que pesaba sobre ellos. Al igual que lo ha hecho Andrés Manuel. Trump, sigue recabando apoyos económicos para su “batalla”, solo falta que haga un plantón como aquel que realizó López cuando perdió con Felipe Calderón. López recabó carretilladas de dinero.

Lo peor para los mexicanos, es el mismo Andrés Manuel. Apuesta al descarrilamiento de las elecciones del 2021. De llegar a perder el control de la Cámara de Diputados, “perderá la razón”, por eso no le importa violar las normas electorales y cometer delitos, poniendo en riesgo la viabilidad del proceso electoral ¡Eso sí es peligroso para México! López, pretendiendo destruir la democracia mexicana si pierde las elecciones. Abusará de su referéndum, pretendiendo quedarse en el poder. Lo ha dejado entrever con claridad en varias ocasiones: “lo que el pueblo decida, el pueblo manda” ¡López Obrador es un peligro para México!


EN DO MAYOR. “¿NO ES EXTRAÑO? LOS MISMOS QUE SE RÍEN DE LOS ADIVINOS SE TOMAN EN SERIO A LOS ECONOMISTAS” (ANÓNIMO)

16 Dic 20 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

Frases que surgen entre broma y sarcasmo en momentos especiales de la vida social o política de un país, donde quedan expuestas las contradicciones que se dan en toda profesión. Y, desde luego, no significan raseros para aplicar por igual a todos, pero en esta ocasión la frase parece ajustarse bien a uno de los prestigiados economistas cercano al poder, quien nunca ocultó su simpatía por el actual presidente y su proyecto de transformación.
Cito al personaje, las razones y la pertinencia de traer a memoria el fragmento de un
artículo publicado En Animal Político en junio del 2012, escrito por Gerardo Esquivel Hernández, economista, dueño de un currículum académico y desempeño profesional de gran solvencia, nombrado en enero del 2019 subgobernador del Banco de México, cargo en el que se desempeña actualmente:
“Este año, al igual que en el 2006, mi voto en la elección presidencial será para el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). A diferencia de algunos otros electores que han manifestado públicamente su apoyo a AMLO, mi voto no es un voto a regañadientes o por “el menos peor”; no es tampoco un “voto útil” o de carácter estratégico; y mucho menos aún se trata simplemente de un “voto de castigo” al PAN. Mi voto es un voto razonado, reflexionado y convencido de que AMLO es la mejor opción para México en un momento como el actual…”
El licenciado y doctor en economía por la UNAM y por la Universidad de Harvard es, en estos momentos, el funcionario más cuestionado y entrevistado por los medios de comunicación que buscan una explicación a lo que, en su carácter de experto en economía, no vio venir. Esquivel, profesional serio no supo, o no visualizó, alcances e intenciones del político hábil que es López Obrador, cuya imagen de salvador de la patria supo vestirla en un traje diseñado ex profeso para ocultar las imperfecciones e impudicias y que poco a poco van quedando desnudas ante los que le dieron su voto de confianza. Solamente aquellos que le profesan el culto de su fe siguen viendo en él cualidades inexistentes.
En este mismo artículo que escribiera Esquivel, bajo el título de “Mi voto razonado es por AMLO”, había un claro convencimiento y genuina intención de proselitismo hacía López Obrador. Una a una el economista enumeró las razones que le convencían de votar por él, al tiempo que rebatía las frases que circulaban por allá y acá cuestionando lo que se podía esperar si López Obrador llegara al poder. En materia de finanzas, por ejemplo, se advertía sobre la posibilidad de que el actual presidente pusiera en riesgo la estabilidad económica. Sobre ese punto Esquivel argumentó en ese entonces:
“… Quién dice esto no sabe del tema, no está muy bien informado o lo dice de mala fe. Supongamos, sin conceder, que en efecto AMLO quisiera tomar medidas que pusieran en riesgo a la economía. Esto sería prácticamente imposible de lograr. Para empezar, porque el país ha logrado avances institucionales muy importantes en esta materia. Por ejemplo, la política monetaria y, por lo tanto, el combate a la inflación, son responsabilidad exclusiva del Banco de México, el cuál es autónomo desde 1994 y en el cual no puede influir la voluntad del presidente. En cuanto a la política fiscal, el país tiene, desde el 2006, una Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria que garantiza la existencia de un presupuesto equilibrado y en la que cualquier aumento propuesto al gasto tiene que venir acompañado de su correspondiente fuente de ingresos. Esta Ley también impide cualquier posibilidad de que el gobierno se endeude sin justificación alguna. Claro está que esto podría cambiarse si el Congreso así lo decidiera, aunque esto sólo podría ocurrir si el presidente contara con una mayoría absoluta en el Congreso, lo que seguramente no será el caso en estas elecciones”.

“UN ECONOMISTA ES UN EXPERTO QUE MAÑANA SABRÁ EXPLICAR POR QUÉ LAS COSAS QUE PREDIJO AYER NO HAN SUCEDIDO HOY “(Lawrence J. Peter)
El escenario que el mismo Esquivel descartó como posible en ese 2012 fue el mismo que hubo en 2018: el presidente no contaba y no contó en ese momento con mayoría absoluta en el congreso. Pero las alianzas y triquiñuelas que hiciera junto con Morena lograron la obtención para contar con esa mayoría que hoy están al servicio de él. Y aquello que descartó como posible Gerardo Esquivel, parece estar por cumplirse. No hay manera de justificar tal acción. Por más que los que están tan cercanos al poder obnubilados por la “magia” del ahora presidente y sus buenas intenciones no quieren aún verlo, no hay justificación. Por más que algunos (con todo respeto don Lorenzo Meyer) insistan en disculpar las malas decisiones del presidente, sin ver las afectaciones que está haciendo, las alertas están encendidas.
Tienen razón quienes vieron con claridad hacía dónde iba el entonces candidato y hoy presidente, que advirtieron sus intenciones de querer quitarle independencia a todos los órganos autónomos y, con más énfasis al Banco de México, no se equivocaron. Tanto los que tuvieron la malicia de ver en López Obrador al tremendo político que es (dicho esto en la mejor y peor de las acepciones), como los que simplemente vieron en el a un hombre porfiado en sus empeños, no se equivocaron. A su lado tiene a uno de sus operadores de vieja raigambre priista y costumbres nada recomendables que hoy están incorporadas a Morena: Ricardo Monreal. La iniciativa promovida por el presidente a través de este, su operador, y aprobada por el senado para modificar los artículos 20 y 34 de la ley del Banco de México ha encendido las alertas. El mismo Gerardo Esquivel hoy critica esta acción y advierte al respecto:
“Lamentable que se hayan aprobado en el Senado reformas a la Ley del Banco de México que ponen en riesgo a las reservas internacionales y que atentan contra la autonomía del Banco de México. Espero que en la Cámara de Diputados se corrija esta situación”.
Por su parte, el gobernador de esa institución, Alejandro Díaz de león, destacó ante diversos medios de comunicación, que los cambios pretendidos son lesivos y sentará pésimo precedente en su autonomía, exponiéndolo a riesgos relacionados al lavado de dinero. Además de la cuestión de autonomía, si la reserva federal recibe dinero que tenga sospechas de origen ilícito, esto podría causar que otras entidades bursátiles con las que negocia veten el dinero de la institución.
Pero este es apenas uno de los aspectos delicados de las afectaciones que habría de aprobarse esta ley. Hay muchas más que son señaladas y destacadas por analistas autónomos, sobre las que vale la pena estar enterados.
¿A QUIÉN BENEFICIARIA LA APROBACIÓN DE ESTA INICIATIVA?
Si usted pensó en Ricardo Salinas Pliego como uno de los empresarios favoritos de esta administración, acertó. Quizá de los más consentidos o mejor colocados. El lo sabe y sonríe displicente y burlón. Le tienen sin cuidado las numerosas muestras de repudio que recibe en Twitter donde se enfrasca en discusiones haciendo alarde de su mundo de lujo y confort. Confrontativo y retador y no pocas veces ingenioso, sostiene que él mismo se encarga de atender su cuenta y responder a cada Twitter. Desde luego que no es difícil inferir que tiene a su servicio a un grupo de jóvenes al cuidado del manejo de su red social.
Lo cierto es que a este empresario, otrora de actitud seria y lejana, ahora se le ve sonriente y, en muchas ocasiones, abiertamente cínico. Como quien sabe que cuenta con vientos a su favor. Como los que se están moviendo ahora con respecto a esta iniciativa que, de aprobarse, será el mayor beneficiado. Al respecto Claudia Villegas de Proceso recoge las diferentes voces del sector bancario que advierten: “Sin corresponsales bancarios en Estados Unidos para enviar sus excedentes de dólares, Banco Coppel y Banco Azteca, principalmente, serán dos de las instituciones de crédito de capital mexicano que se verán beneficiadas con los cambios a los artículos 20 y 34 de la ley del Banco de México, impulsados originalmente por el senador Monreal y que obligan al banco central a captar moneda extranjera en efectivo…”
¿Qué dice al respecto el presidente López Obrador cuando se le recuerda que en su Proyecto de Nación se comprometió a respetar la autonomía del Banco de México? Pues contesta con esa característica tan suya y propia de quien ha hecho del cinismo su sello y distintivo. Sonríe socarrón y se escabulle con pasmosas evasivas por los pasillos poco claros de su realidad.


COMO VEO DOY EL SALARIO MÍNIMO ES UN DERECHO HUMANO

13 Dic 20 | Carlos Ricalde | Clasificado en Economía, Nacional | Sin Comentarios »

Síntesis: La sociedad debe garantizar que todo ciudadano, con o sin empleo, reciba un ingreso suficiente para vivir con decoro. ¿Es mucho pedir?
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El título de este escrito, estimado Lector, no corresponde a una especie de duda, titubeo o pregunta, sino a una afirmación y, espero de su parte, a una convicción fuera de todo cuestionamiento. Lo que a algunos nos agobia es definir y precisar el monto de dicho salario así como su alcance y manera de financiarlo. Ahora, si se le añade el necesario ingrediente de garantizar que ese ingreso mínimo lo reciba todo ciudadano en edad de trabajar, aun sin tener empleo, parece que se entra a un túnel sin salida. ¿Sueño guajiro?

Grandes esfuerzos se han hecho para mejorar el nivel de vida de los trabajadores. El concepto de salario o ingreso mínimo para ellos tiene sus orígenes en 1890, en Nueva Zelanda y Australia. La preocupación por la suficiencia del salario no ha sido ajena a nuestro contexto nacional. Tal propósito fue incorporado al artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hasta el 27 de diciembre de 1961 por el entonces Presidente Adolfo López Mateos. Desde entonces y hasta ahora, el texto del citado artículo, en su apartado A, fracción VI, establece que los salarios mínimos generales deben ser “suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. El debate sobre los sueldos cuelga de un hilo muy delgado, ya que económicamente no se puede, hasta ahora, transferir en exceso recursos de las utilidades a los salarios, sin desalentar al sector empresarial cuyo motor es la búsqueda de una ganancia. Sin este sector, cualquier país se va a pique, pues el Estado no puede realizar la tarea del empresario ni crear todos los empleos que una sociedad requiere. Al Cesar lo que es del Cesar …

La ONU, por supuesto, es punta de lanza y promotora de una vida digna y una convivencia sana para toda la humanidad. Al respecto de los salarios citaré solamente el Artículo 22: “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”. En el Artículo 23 ya se menciona el derecho al trabajo y a un salario equitativo, pero en ninguno de los 30 artículos de la Declaración de los Derechos Humanos, (París, diciembre de 1948), se establece algún parámetro de cómo medir “su dignidad” ni que hacer con los desempleados ni con tantos millones en todo el mundo que viven principalmente de milagro. Si es que el abandono se puede llamar milagro.

La creciente concentración del ingreso, sobre todo la impulsada por el capital financiero, pone en riesgo la estabilidad mundial y, concretamente, a unos países más que a otros. Cada vez son más las personas que ya no tienen que perder o están a punto de perder casi todo, y en ese trance están miles de empresarios y con ellos todos sus trabajadores. Enormes sumas de capital se concentran en las bolsas de valores de Nueva York y Londres y no puede explicarse cómo es que sube el precio de las acciones de empresas que están quebradas y de otras que sin estarlo no pagan dividendos, y de unas más que, si pagan dividendos, lo hacen con acciones. ¿Cómo puede un arriesgado empresario estadounidense estimar una tasa de retorno a su inversión con tasas de interés negativas? Chéquelo, la inflación en USA es mayor que la tasa de interés. La concentración del capital financiero es improductiva, equivale a la concentración igualmente improductiva de la tierra en siglos recientes. La culpa no es de los gobiernos, sino de un sistema que no tiene límites en el proceso de acumular ganancias y con ello concentrar el capital en pocas manos, hasta que reviente y, como una presa que se desborda en Tabasco, arrase con todos, ricos y pobres. Agua mala, mata.

Así las cosas, el futuro del análisis y el debate asociado, deberá avocarse sobre el monto mínimo que asegure un nivel de vida digno para el trabajador y su familia, así como la viabilidad y la fuente de financiamiento de una cantidad equivalente, que garantice la estabilidad económica para los ciudadanos en edad de trabajar que se queden sin empleo. Para lo primero bastará con encontrar un punto de equilibrio entre la ganancia, la recaudación fiscal y el trabajo. Se puede, ya que, a través de muchos años, la sociedad se ha ido acercando a dicho punto. En cuanto a lo segundo, hay que explorar fuentes de recursos fiscales que no han sido debidamente estudiadas, como pueden ser las herencias, el patrimonio improductivo y, sobre todo, las ganancias especulativas. Más nos vale.

Rendijas

La Guadalupana nos mira de lejos, pero nos cuida de cerquita, ¡a cada uno le lleva su cuenta!

El Covid19 es al revés, parece que no nos mira, pero lo tenemos muy cerquita, ¡Quédate en casa!


TRAS LA VERDAD. DOS SECRETARÍAS DE ESTADO, TATIANA Y LUISA MARÍA, INEPTAS EN ACCIÓN

11 Dic 20 | Héctor Parra Rodríguez | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

A pesar de que aún no entra en funciones la nueva Secretaria de Economía, Tatiana Cloutier, la del “perfil profesional” (según sus propias palabras), ya empezó a cometer sus primeros errores, derivado de su ineptitud y desconocimiento en la materia. Dado que, de hecho, ya es la nueva Secretaria (Graciela Márquez Colín ya no hace nada, bueno nunca lo hizo), fue invitada a un panel “virtual”, en donde trataron temas como el “outsourcing” o subcontratación, ahora de moda por el proyecto de iniciativa presentada en una de las “mañaneras”, por otro inepto: el Presidente López Obrador y que fuera “congelada” a propuesta de los empresarios, dado que no fueron invitados a opinar en la formación del proyecto de iniciativa de ley. La primera participación de Tatiana, le urgía mostrar su ineptitud en la materia.

Participaron especialistas en la materia. Fue invitada desde Monterrey, NL, la aún diputada federal por Morena, Tatiana Clouthier. Entre otras cosas comentó durante el panel que, la iniciativa para regular el otsoucing se planteó desde hace un año y no se pensó en adelantarse y discutirlo entre el gobierno y empleadores, ahora urgen a que se resuelva. La crítica directa para su jefe, olvidó que él, sí, López Obrador fue quien presentó el proyecto; ellos, Tatina, no lo hicieron. Debe entenderse que no denunció Andrés Manuel, que nunca tuvo en cuenta a los patrones o empleadores.

Lo peor, ella como diputada jamás presentó iniciativa alguna sobre la materia ¿Por qué ahora critica a otros? Tatiana resultó peor que su jefe, aquel echa culpas a de todo, a todos; Clouthier, culpa a López de no haber presentado antes la iniciativa ¿Y ella por qué no lo hizo? Ella bien, solo critica, pero no hizo nada como creadora de leyes. Aprendió bien la doctrina lopista, culpar a otros de lo que no se ha hecho. El problema para Tatiana, que culpó al Presidente de la República.

Y agregaría más torpezas la señora Cluthier. Dijo: “Hace un año Napoleón Gómez Urrutia (senador huido de la justicia en el sexenio de Peña Nieto, exiliado en Canadá por corrupto), y nos invitan a decir que algo está desbalanceado ¿será báscula?, que gobierno y empleadores no dijimos vamos a adelantarnos, hasta que teníamos los dedos contra la puerta recurrimos, hay un desbalance, pudimos hacerlo antes”. Quejándose la señora de lo que no hizo. Vaya irresponsable Secretaria y diputada federal. Conste que es la vicecoordinadora de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados. No solo ignorante, también tonta. “Pudimos” ¿cómo que pudimos? “Teníamos los dedos contra la puerta” ¿No se le ocurrió en más de 2 años? “Desbalanceado” ¿A qué clase de material o mercancía se referiría la diputada y Secretaria? Las relaciones laborales no se “desbalancean”. Unos u otros violan la ley, no se “desbalancea”. Así se manifiesta la señora Tatiana ¿Se imaginan cuando esté en funciones? Dirá: “ese contrato está “desbalanceado” y viola el T-MEC. Será muy honesta, según López, pero de que es inepta, sí lo es.

Así se expresó durante el panel denominado “Lo bueno y lo malo del outsourcing ¿Qué reformar?” Fue organizado por Akiba, empresa especializada en el bienestar financiero de los empleados. Y siguió diciendo tonteras la señora. Comentó que Nuevo León se caracteriza por la estabilidad en el trabajo y ha ido cambiando ¿de verdad?, y se dan esas medidas, la ley es para todos (…) ¿será? tenemos que fijarnos en el trabajador, creando armonía entre la empleabilidad y los derechos de los trabajadores”. Solo ella se entendió. Los panelistas seguramente quedaron más confundidos ¿Crear armonía entre los factores de la producción y la riqueza? En materia laboral se cumple la ley y si se viola, se demanda. Por supuesto que la ley es general, o como lo dijo la señora “para todos”, sí, para todos los casos en los que existe relación laboral, solo para ellos. Los primeros tropiezos de la señora como Secretaria. Los errores (o inacciones) de Tatiana, se diluían, seguramente pasaron desapercibidos entre más de 300 legisladores morenistas y sanguijuelas que los acompañan. Ahí se perdió. Ahora la responsabilidad como Secretaria es de ella.

También Luisa María Alcalde, Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), tiene lo suyo. Dijo que se dará a la tarea de realizar algunos ajustes al Protocolo para la Legitimación de Contratos Colectivos de Trabajo ¿apenas hará lo que debió iniciar hace más de un año?, toda vez que detectó que “la autorregulación no ha sido eficaz” ¿No se dio cuenta la Secretaria? Muestra su incapacidad, falta de conocimiento e ineptitud en materia de relaciones sindicales, obvio, materia eminentemente laboral.

También aseguró que, por lo que además de la nueva ¿nueva? aplicación de la reforma laboral, busca ¿busca, la encontraría? incluir una vía para que los trabajadores presenten inconformidades respecto de los procedimientos que ha seguido el sindicato para dar cumplimiento a la Ley. Luisa, las reformas de mayo de 2019, son claras, que no apliquen y defiendan adecuadamente los derechos del personal sindicalizado, eso es otra cosa. Había que evidenciar la ignorancia después de un año.

Luisa María, agregaría que, de acuerdo con el expediente 14/0034/081220, publicado en la Cofemer, se detalló que “resulta necesario establecer un procedimiento que permita atender las inconformidades de los trabajadores que se presenten con motivo de los eventos de consulta dentro de los procedimientos de legitimación de un contrato colectivo de trabajo; ya que para la legitimación es indispensable que se realice mediante el voto libre, secreto y directo de los trabajadores”. Lo denuncia y no hace su trabajo. Se les olvida que ellos gobiernan y administran, son ellos los que deben dar solución a los problemas.

¿Qué le extraña a la Secretaria si así está la ley? Insisto, lo que falta es hacer cumplir la norma laboral, eso es todo, al igual que con la subcontratación creada el 1 de diciembre de 2012. Mas prefieren echar culpas a las normas, ellos no son responsables de nada. Siembre habrá quien pretenda burlar la norma para no cumplirla, en ese momento es cuando, ante la violación el trabajador debe acudir a la autoridad y en su caso, está la Procuraduría de la defensa del Trabajador. Eso es todo.

Buen, para que no quedara duda, Luisa maría advirtió que, “cabe recordar que la reforma laboral entró en vigor en mayo de 2019 y los sindicatos cuentan con un periodo de 4 años para legitimar su contrato colectivo de trabajo existente; lo que, además, permite transparentar los procesos democráticos que exige el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá) T-EMEC)” ¿Entonces? Otra que gusta de mostrar su ignorancia en la materia que administra. Pero, López las y los prefiere honestos, aunque sean ineptos.


LA DOBLE CARA

08 Dic 20 | Augusto Isla | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

Los populistas muestran una doble cara. Por una parte adulan a sus gobernados: su pueblo es bueno y sabio; por otra, los desprecian. ¿Desea el lector un ejemplo? A la pregunta de una reportera que, en una de esas insufribles ‘mañaneras’, le inquiere al tabasqueño qué opina acerca de la encuesta de un medio de comunicación de habla inglesa en el sentido de que ocupamos el peor lugar en el tratamiento de la pandemia, el señor responde que no tiene importancia, pues que nadie se entera dado que no sabe inglés. Respuesta que acompaña con una mueca grotesca en su rostro levemente afectado por una parálisis facial, complacido acaso de la ignorancia, de la desinformación que deja intocada su popularidad. ¡Qué gran ventaja para quien solo busca conservarse en la cima de su efímero poder! Aunque las cifras de las defunciones –¡más de un centenar de miles de mexicanos hayan caído ya víctimas del ataque brutal de la pandemia!–. No importan, pues, los fallecidos: para su fortuna envenenada, sus votos no contarán. Cuentan los vivos, los agradecidos con las dádivas clientelares que, sumados a los fanáticos que continúan creyendo en el señor de Macuspana como la encarnación de la esperanza, ratificarán el próximo año el reinado de sus desatinos cuyo listado es tan grande que ni la pena vale recordarlos, al fin y al cabo nadie está enterado, pero sí los sufra; para lo cual el Mesías de pacotilla ya ha dibujado una solución espiritual: la Constitución Moral ha caducado. Ahora es la guía ética la que ha de serenar el alma. Gobernar en estas horas se vuelve intrascendente. Démosle prioridad al bienestar del alma. El tabasqueño ha dejado a un lado el quehacer de gobernar, es decir, administrar el bien común. Predicar es su misión. La cosa pública pasa a ser un asunto de la intimidad. Las necesidades colectivas se resuelven en ese abatir el desconsuelo o la mala fe que mueven a los adversarios de un régimen de luz, de una extraña bondad solo comprendida por los suyos, sus fieles, los que le siguen indulgentemente, a ciegas. Como esas mujeres que abandonan todo para acompasar el rumbo de aquel “Nazarín” de Luis Buñuel, irónico retrato de un cristianismo extraviado.


TRAS LA VERDAD PRIMERO LO IGNORA, LUEGO LO NIEGA, AL FINAL ACEPTA Y JUSTIFICA LE LLEGARON AL PRECIO A TATIANA CLOUTHIER

08 Dic 20 | Héctor Parra Rodríguez | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

¡A proteger a la prima Felipa: Amlo! Cuando el periodista Carlos Loret de Mola dio a conocer los contratos multimillonarios celebrados entre la prima Felipa Obrador y Pemex, el Presidente de la República, López Obrador, se burló de la información. El mismo López en múltiples ocasiones ha asegurado que él está enterado de todo. Al igual que con su hermano Pio, salió en defensa, a pesar de haber sido captado “con las manos en la masa” en actos de corrupción, recibiendo millonarias cantidades, las que luego calificó Andrés como “aportaciones del pueblo”. Y así quedó impune el delito del hermano. Con Felipa sucederá lo mismo.

Luego de asegurar que no sabía nada de los contratos de su prima consanguínea y la paraestatal de Pemex, López pasó a negar el hecho, bajo el desgastado argumento de haber dado la instrucción de erradicar el “tráfico de influencias”, por lo que sus parientes no tendrían influencia laguna en su gobierno. “No somos iguales”, insiste López, para deslindarse de su corrupto pasado. Sin embargo, los hechos lo desmienten. Varios de sus parientes han quedado en evidencia, sí obtienen provecho económico del poder público a cargo del pariente Andrés López.

Dados a conocer los contratos suscritos entre la prima y Pemex, aquellos que negaba la existencia el Presidente de la República, no tuvo más remedio que reconocer la existencia, bajo el rebuscado pretexto de que, su prima no aparece como firmante, pero sí como socia de la mercantil que suscribió los documentos; una manera sencilla de “escurrirse” en el anonimato. Luego, sin demostrar su aserto, López aseguró que su prima Felipa ya tenía contratos con Pemex, mucho antes de llegar al poder ¿Por qué sus parientes tenían negocios con los gobiernos corruptos? “Nos metieron gol”, diría el cínico Presidente.

No le quedó más remedio que aceptar la existencia de los contratos de Felipa, justificando a su prima; por supuesto, para quitarle posibles problemas futuros. Sabemos que nada le sucederá, está blindada sin fuero constitucional. Y así, sin más, el Presidente de la República aseguró que ya fueron cancelados los contratos ¿Cómo? ¿Así sin más rescinden contratos? ¿Qué cláusulas se incumplieron para que el Presidente ordene la “cancelación de los contratos? Simplemente ¡López no respeta el Estado de Derecho! Si terceros fueron los que suscribieron los contratos ¿Con qué atribuciones legales ordena la cancelación, sin probar incumplimiento de los contratos? ¡Salvando a la prima! el Presidente comete más faltas que la prima, su conducta gansteril llega a la ilegalidad.

Gracias a las denuncias públicas que realizan los periodistas libres, se puede conocer los “trastupijes” que realiza López y su familia con el tráfico de influencias con el gobierno. Ya van varios en los dos años de gobierno. Sin la investigación y denuncia periodística, todo quedaría en el anonimato ¿Cuánta más suciedad existe bajo la alfombra de López Obrador? ¡“En Pemex no se dieron cuenta o hubo omisión”! Así de simple y “trapera” fue la justificación del Presidente para defender a la prima Felipa. Asunto que desconocía quien presume estar informado de todo, ese mismo negaba e ignoraba el tráfico de influencias. Este lunes falazmente hizo la defensa moldeando y quebrantando la ley a su antojo, en beneficio de Felipa y en perjuicio de terceros, los que seguramente bien sabían, por eso intentaron esconder el nombre de Felipa, otra pariente (prima) entre los contratantes. “La podredumbre hiede”.

Al inicio del gobierno de la 4T, López Obrador, ofreció a la expanista Tatina Clouthier, incorporarse a la Secretaría de Gobernación, como subsecretaria. La digna diputada federal despreció el cargo, se le hizo poca cosa. Prefirió desempeñar la función de diputada federal. Dese esa posición se “inmola” defendiendo a la 4T y a López.

Dos años después, debido a otros reacomodos en el gabinete de López Obrador, sale del gabinete económico la inepta de Graciela Márquez Colín, para irse al Inegi, ahí podrá crear los “otros datos” a los que tanto alude el Presidente. Estando la Secretaría de Economía acéfala, López se la ofrece a Tatiana Clouthier, quien ahora sí acepta gustosamente ser la titular de la Secretaría de Economía, que dejó la académica, precisamente por incompetente, no dio resultados.

Esta vez “sí le llegaron al precio a la expanista”; la que, por supuesto es una ignorante en materia de economía, no sabe cómo funciona la economía de México. Pero, para López es mujer honesta y eso basta ¿Quién traicionó a su partido y principios ideológicos es confiable en el sector económico? ¡No lo creo! La expanista dejó la bancada de Morena y se lanzó a las “ligas mayores”, sin mayores méritos que haber traicionado la memoria de su padre “Maquío”, quien fuera férreo candidato a la Presidencia de la República, orgullo de los panistas.

Más ajustes en el gabinete. Mientras Galia Borja Gómez, actualmente Tesorera de la Federación, dependiente del veleta de Arturo Herrera, Secretario de Hacienda, se va al Banco de México, como subgobernadora. Y, Elvira Concheiro Bórquez, la socióloga dejará la academia, ella sustituirá a Borja ¿Quién es? Nadie lo sabe, toda su vida en la academia de Ciencias Políticas, de izquierda orgánica. López extendiendo sus tentáculos en el área que anhela hacer suya para controlar al Banco de México. Esa ambición es en extrema peligrosa. Mucho tiempo se llevó para lograr la independencia del Banco de México, del ejercicio político del gobernante en turno. ¿Se imagina bajo el control del depredador de la economía de López? El peso mexicano y las reservas del Banco, quedarían bajo la amenaza de los caprichos del nefasto Presidente, estaría en constante peligro ¿Recuerdan cuando Amlo fue a pedir las reservas multimillonarias que tiene el Banco de México? ¡El Gobernador se la negó! Hubiera sido un atraco. Bueno, ahora el Senado tiene la responsabilidad de la ratificación de Borja, quien concederá y aprobará el capricho del López.

Así las cosas, aunque le moleste a Mario Delgado, presidente de Morena, las coaliciones político-electorales que empiezan a tejer las oposiciones (reales) para quitarles el abusivo control de Morena y sus marionetas de la Cámara de Diputados, lo que de suyo democráticamente es legal, precisamente para las elecciones del 2021. Morena ya está en campaña con el pretexto de los registros adelantados de pre, precandidatos. Es la única manera en que la oposición puede arrebatarle el meta poder y control que le han concedido abusivamente al Presidente de la República, por medio de reformas, creación y abrogación de leyes al contentillo de López, muchas de ellas aberrantemente en contra de México y los mexicanos. Algunas adolecen de inconstitucionalidad y han sido declaradas inconstitucionales.


EN DO MAYOR ¿UN PAR A TODO DAR O DOS TIPOS DE CUIDADO?

08 Dic 20 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

Ojalá que las discrepancias se dirimieran con un apretón de manos y una sonrisa. Así como en esas películas tan simples que formaron y que, por desgracia, todavía son parte de nuestra cultura nacional. En ambas afloran los chistoretes y picardía de personajes disímbolos entre sí, haciendo alarde de un ingenio básico para entretener a su audiencia. Pero las discrepancias de los dos personajes que ocupan el comentario de hoy son reales. Y no son un par a todo dar, aunque puede qué si sean de cuidado por tres razones, entre otras más: ambos son del ámbito público, las dirimen en el escenario público y afectan a un país más necesitado que nunca de consensos y esfuerzos conjuntos para sacarlo a flote del fango en que se hunde.
Este par, pésimos actores de una obra de teatro que nos afecta a todos, ya se traen desde tiempo atrás. Su rechazo mutuo es añejo. Es cosa de observarles, preguntarse y reflexionar si entre las razones de ese antagonismo está el peso de su conservadurismo religioso. Por supuesto uno es declarado católico; el otro se dice “creyente” para no develar su evangelismo. Y hay otro punto en el que coinciden: ambos son de derecha. Y si el actual presidente no lo es, las acciones hasta hoy emprendidas por su gobierno lo hacen parecer. Cada uno a su modo y estilo son conservadores. A uno se le nota. Al otro no. El ex presidente Felipe Calderón Hinojosa no oculta su catolicismo conservador ni su talante dictatorial. El actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, no abre su evangelismo y trata de disimular su autoritarismo.
Pero ya se traen. Y, contradictoriamente, su rechazo mutuo los acerca más. Por eso se repelen tanto. Sus batallas tuiteras son de antología. A veces se dan una tregua, luego continúan en sus mutuas acusaciones. Insisto: es cosa de observar su inocultable antagonismo y sus orígenes que, me temo, van más allá de las razones acusatorias, nunca comprobadas, que el actual presidente ha enarbolado desde siempre sobre el robo de las elecciones del 2006 y que fueron su pretexto conveniente para atacar un día sí y otro también a la gestión de Felipe Calderón como presidente.
En la gestión de gobierno de Calderón, el actual presidente, López Obrador (que tiene entre sus características hablar fluido cuando se trata de acusar a los demás y hacer grandes pausas cuando se trata de disculpar sus yerros), criticaba todo lo que hiciera el gobierno Calderonista. Se permitía, además, adoptar tono de master para señalar las fallas y para aconsejar cómo enfrentarlas o enmendarlas. El golpeteo era incesante. Y como el mejor de los sabuesos que no suelta a su presa, se dedicó a enrarecerle el escenario. Ahora Calderón, más allá de Salinas, sigue siendo su enemigo favorito y con quien suele enfrentar discusiones virulentas en Twitter y lanzar denuestos desde el poder. Calderón responde, no deja pasar una.
Pero hoy los papeles están invertidos. López Obrador consiguió su anhelo de alcanzar el poder para destruir instituciones. Su gran habilidad para mezclar verdades inobjetables, junto con la infamia y difamación rindieron los resultados deseados para él. Y desde su templo de la moral y repartición de culpas en que ha convertido el Palacio Nacional, el actual presidente se encarga de tratar a Calderón y a todo crítico de su gobierno, como a enemigos. Sin empacho alguno los nombra, a sabiendas que eso repercutirá en el ánimo de sus incondicionales quienes han hecho de él un culto al que rinden el tributo de su Fe.
Si antes el disimulo, la actitud políticamente correcta, la sonrisa para la foto fueron parte de una regla no establecida entre la clase política tradicional, con López Obrador se inauguró la simpleza y, lo que en su momento supo vender como genuino, ha quedado ya develado como estrategia política. Hoy desde el máximo puesto de poder moldea y cincela con palabras lo que los medios informativos hacen resonar y el batallón de comunicación que opera para él en los medios digitales, difunden y multiplican sus mensajes en las redes sociales.
Aquel otrora activista que se echó a la bolsa a gran parte de la ciudadanía y secundó su actitud virulenta, su rudeza sin concesiones hacia el gobierno en turno, está ahora atrapado en la prisión de palabras con las que construyó su llegada al poder y cada vez se le cierra más la salida. Su victimismo pierde credibilidad, cada día se va descubriendo su personalidad ventajista y de mal perdedor. Hoy que es criticado por los motivos que usó antes para mermar a los demás, acude a maromas dignas de un cirquero que va perdiendo cálculo de caída.
Hoy, ¡cosas de la vida y de la política!, por esas paradojas inexplicables, Andrés Manuel López Obrador está en la presidencia enfrentando dos problemas coincidentes que tuvo Felipe Calderón en su gestión. Uno de ellos, la Influenza AH1N1. Aunque cabe señalar que la pandemia de la Influenza que se vivió en la gestión de Calderón fue menos grave que la de ahora, pero más seria también de lo que entonces se dijo, ya que se tardó en ubicar la cepa que la causó. Sin embargo, la respuesta de la administración Calderonista fue pronta, acertada y reconocida en el mundo. Pero, en ese entonces, en su papel de opositor, López Obrador, como siempre, criticó las medidas tomadas. Y, en el colmo de su soberbia, se permitió aconsejar fórmula para solucionarlos.
El otro problema coincidente entre ambos es la inundación de Tabasco, que ya sabemos cómo enfrentó. Para disculpar los errores en su actuación acude a su “estrategia” que ha causado asombro e irritación por la frivolidad y tardío de su actuar. No olvidemos que en el caso de la actual pandemia, aunque más agresiva y seria, llegó a México cuando ya estaba clara su presencia y estragos en el mundo
Y antes de que caigan insultos y denuestos contra quien esto escribe, les invito a consultar los testimonios de entrevistas a diversos medios que diera López Obrador cuando en el gobierno Calderonista se vivieron las situaciones que menciono líneas arriba. Están al alcance videos para quien esté dispuesto a ver con los ojos abiertos, no bajo el efecto seductor de palabras que supieron decir al electorado lo que querían escuchar. Allí están registradas sus críticas que acompañaron sus acciones de campaña, sus mítines en los que con vehementes palabras de enojo e indignación señalaba los errores de sus oponentes. Vigilante y agudo opositor tenía desde entonces a su disposición a grupos de colaboradores estratégicamente colocados para ir puliendo una imagen de quien tuvo la habilidad de magnificar los errores en los otros y enaltecer y crear bondades inexistentes en él.
Por ejemplo, en noviembre del 2007, anunció una denuncia penal contra diversos personajes de la vida pública y del régimen anterior a Calderón. Entre ellos a Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, hasta llegar al gobernador de Tabasco Andrés Granier Melo, y al entonces presidente Felipe Calderón y algunos de los colaboradores cercanos, por las inundaciones en Tabasco. Andrés Manuel López Obrador, acompañado por el entonces senador Ricardo Monreal, además de acusarlos por encubrimiento en delitos contra el ambiente y gestión ambiental y mal manejo de la presa “Peñitas”, argumentó que “la tragedia de Tabasco pudo evitarse y que la desgracia es consecuencia de una política energética privatizadora que ignora la seguridad de la gente y el interés nacional” (Proceso, mayo 2009).
En su papel de acusador López Obrador nunca escatimó adjetivos. Llamar a alguno de sus oponentes “cómplices” era un término suave, “pelele” – decidía- tenía otro impacto, era más pegador; lo usaba constantemente para referirse a Calderón. Y nadie se lo tomaba a mal. Cosas de la política.
“EL VIRUS DE LA IDIOTEZ E INEPTITUD”
Así llamó en marzo de 2009 a la fuerte epidemia de la influenza AH1N1 que tocó enfrentar al gobierno de Felipe Calderón. También están los videos de entonces y entrevistas diversas al respecto destacando los yerros de ese gobierno en el manejo de la Influenza: “Lo que se tenía que haber hecho, si había problemas por la influenza, pues tenían que haber detectado quienes estaban afectados y hacer un cerco sanitario a los enfermos y analizar, darle seguimiento, ver si se iba a propagar, si se iba a convertir en una epidemia, en una pandemia. Eso es lo que se hace. No que lo que hicieron fue generar miedo, pánico, afectaron la economía del país, el comercio, el turismo. Afectaron psicológicamente a la gente. Y lo peor, también nos crearon una imagen en el extranjero como nunca se había tenido. Nunca México había tenido tan mala imagen en el extranjero como ahora…”
Día a día, en cada oportunidad y foro, resaltaba y magnificaba los errores y no solamente desconocía los aciertos que, a todas luces, los había, sino que con su narrativa se encargaba de convertirlos en errores. En materia del manejo de economía, en el transcurso de la pandemia, en los meses siguientes cuestionaba ante los diversos medios informativos: “¿Dónde está el apoyo para pequeños y medianos empresarios?” La solución, señaló entonces, “era de sentido común” y cosa de tener presente datos: “El 80 por ciento de los empleos en el país lo generan pequeñas y medianas empresas. No las grandes empresas y no tienen ningún apoyo. ¿Y qué está habiendo? Antes de la influenza, lo venimos diciendo todos los días, tooodos los días, mortanda´ de negocios. 100 negocios diarios están cerrando en el país y esto significa desempleo y desempleo significa inseguridad, violencia…” (dixit)
Conforme a lo que he compartido líneas arriba, saque usted conclusiones. Y no, no se trata de ver quién lo hizo mejor o peor. Se trata de ver con madurez, ausencia de apasionamientos e incondicionalidad partidista la honestidad en el hacer y decir de quien, antes en su papel de crítico, hoy en el puesto más importante del país toma como defensa el victimismo y el soslayo a los actos de corrupción que se están dando a conocer en su administración.
Un par que no son a todo dar. Quizá de cuidado sí. Actores de una pésima película u obra de teatro con un público dividido, enardecido, que debiera estar exigiendo que ya termine, sino con un abrazo, por lo menos que todos los actores de primera línea apaguen el fuego de este teatro.
EN DO MAYOR. JZC.


EL JICOTE PANDEMIA MOMENTO DE LA FILOSOFÍA Y UNA TREGUA. XX ¡PUF! Y ÚLTIMO

08 Dic 20 | dialogoqro | Clasificado en Uncategorized | Sin Comentarios »

Edmundo González Llaca
“Me encanta tu amor a la vida. Se debe amar la vida por encima de todo. -¿Incluso más que al sentido de la vida? – Desde luego hay que amarla antes de razonar, sin lógica. Sólo entonces se puede comprender su sentido”. Los hermanos Karamazov. Dostoieveski.
La filosofía nace como producto de la sorpresa. La sorpresa se estimula ante el rompimiento de lo que creemos, de lo que esperamos de la realidad. Si hay una discrepancia nos sacude y nos invita a una reflexión para disipar la duda que nos provoca el desconcierto. Existe un absurdo, una sin razón y la filosofía es la búsqueda de esa respuesta, Pues bien, nada nos sorprende más que la muerte y la pandemia nos ha hecho conscientes, no solamente de que podemos morir sino que el destino, el sagrado destino, esa mano invisible y veleidosa es la que en un momento decidirá nuestra existencia. La fugacidad de la vida y la incertidumbre nos ha hecho a todos pensar en el tránsito de nuestro paso en la tierra. No le demos vuelta, traemos pegada a la muerte y el virus nos la ha hecho presente. El miedo no anda en burro, el miedo cabalga en la filosofía.
¿Qué me dice la filosofía? Lo importante es vivir. Recuerdo un cuento árabe. Un pordiosero le pide dos monedas a un sultán, que le responde: “Te voy a dar las dos monedas si me dices para qué las quieres”. El pordiosero le responde; “Una moneda será para comprarme un pan, para vivir; la otra moneda para comprarme una rosa, por qué vivir”. La ética tiene su fundamento, su principio universal: lo más importante es conservar y defender la vida. El corona virus tomado de la mano de la muerte nos han sacudido hasta lo más profundo. Hemos revisado el andamiaje de nuestros valores, nuestras responsabilidades sociales, el trabajo, nuestras prioridades. Lo que necesitamos realmente para vivir.
No hay duda que el egoísmo personal está al acecho, mientras me salve yo, que ruede el mundo. El egoísmo lo tenemos todos y es bueno que lo tengamos. Vivir para amar, pero amar primero a nosotros mismos, luego amar a quienes más queremos, la familia, los amigos. Mi cristianismo no llega a invocar el amor a nuestros enemigos, pero sí a escucharlos. Chance tienen un poco de razón. Amar a Dios, a la Fórmula Matemática, a la gran energía creadora. Como se llame. Amar el bing-bang; amar al cosmos; amar a los misteriosos hoyos negros, amar a la naturaleza, amar a los “hijos mudos de Dios”, los animales; amar la cultura. Tiene razón Aristóteles, entre la bondad y la belleza, es preferible amar la belleza, porque la belleza no necesita comprobación; amar el milagro de nuestros sentidos; amar el silencio y la música; amar al odioso cubre bocas; amar la risa, amar mucho la risa.
De acuerdo con el poema de K.O’Meara: “Cuando la tormenta pase/ te pido Dios, apenado, /que nos devuelvas mejores/como nos habías soñado”. Después de la pandemia, seremos mejores.
UNA TREGUA. Dicen los griegos que al arco en ocasiones es necesario aflojarle la cuerda, pues la tensión permanente provoca que la flecha pierda precisión, velocidad y profundidad. Procedo a aflojarla, dejaré de escribir. Diría la canción, despedida no les doy, porque no la traigo aquí. Es una tregua. Gracias por todo.


Un análisis crítico de la transición por Jacques Coste

06 Dic 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Nacional, Política | 1 Comentario »

–La transición democrática hacia la izquierda ha generado un caos social, cultural y político que conducen al país hacia un conservadurismo inesperado, corrupto y aislacionista [¿?]

Un tema muy discutido entre los analistas y académicos mexicanos es la transición democrática de nuestro país.

Algunos autores, como Octavio Rodríguez Araujo, Alberto Aziz Nassif, Lorenzo Meyer y, más recientemente, Gibrán Ramírez, consideran que la transición mexicana no se completó con la alternancia consumada con la llegada de Vicente Fox al poder en el año 2000. Esta corriente sostiene que, pese a que el PRI dejó de ocupar la Presidencia, el modelo económico neoliberal, muchas prácticas políticas y buena parte del andamiaje jurídico-institucional quedaron intactos, por lo que se puede hablar de un cambio de gobierno, pero no de un cambio de régimen.

Otros autores encabezados por José Woldenberg y Mauricio Merino defienden la tesis reformista-gradualista, a la que yo mismo me adscribo. Consideran que la transición democrática mexicana se gestó entre 1977 y 1997, período en el que se lanzaron distintas reformas políticas y constitucionales que fueron desmontando, poco a poco, el sistema de partido hegemónico y fueron abriendo espacios para el pluralismo y la organización de elecciones legítimas. De acuerdo con esta visión, la pérdida de la mayoría legislativa del PRI en la Cámara de Diputados en 1997 y el triunfo de Vicente Fox en 2000 son, a la vez, una consecuencia y una prueba contundente de este proceso de transición democrática.

Jesús Silva-Herzog representa otra interpretación, según la cual, en México no se gestó una transición democrática como tal. Lo que ocurrió en este país se puede caracterizar como “transitocracia”, una especie de transición perpetua que jamás llegó a su fin y nunca se consolidó por completo. El producto de este fenómeno es un Estado que no termina por cumplir con todos los rasgos de una democracia, pero tampoco se puede seguir caracterizando como un régimen autoritario.

Desde mi punto de vista, es momento de refrescar y actualizar este debate, pues considero que la transición se ha resignificado a la luz de la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder. Pues bien, este texto es una contribución para empezar a delinear los marcos bajo los cuales se podría desarrollar esta nueva discusión.

Yo mismo he sido un férreo defensor de la transición democrática de México. Sin embargo, pienso que los defensores del “régimen de la transición” le debemos al país, y a nosotros mismos, un ejercicio crítico, honesto y reflexivo de este proceso. En una democracia liberal plena, todo está abierto al escrutinio público. Por tanto, quienes nos asumimos como demócratas liberales deberíamos comenzar por escrutar minuciosamente lo que hemos defendido con tanto ahínco.

No podemos limitarnos a añorar e idealizar la transición, o a defenderla a capa y espada. Debemos ser autocríticos y reconocer que la transición alentó y cobijó la pluralidad política y la democratización de nuestras instituciones, pero también dejó deudas en amplísimos sectores de la sociedad, para los que un sistema político más democrático no se materializó en una sociedad más justa e igualitaria.

Ahora bien, el ejercicio crítico que propongo tiene que empezar por algún lado. Desde mi punto de vista, un buen punto de partida sería pensar qué significa López Obrador para la transición: ¿su consolidación?, ¿su fin?, ¿su interrupción?, ¿su verdadera realización?, ¿su éxito?, ¿su fracaso?

Pienso que la respuesta a esas preguntas es más compleja que un sí o un no. López Obrador es, al mismo tiempo, un síntoma de las deudas y las cuentas pendientes de la transición, un símbolo de su éxito y su profundidad, y una advertencia sobre su fragilidad y su carácter inacabado.

En primer lugar, López Obrador y, más ampliamente, el obradorismo son un síntoma de las cuentas pendientes de la transición porque se trata de un movimiento integrado mayoritariamente por personas inconformes con el sistema de partidos y los arreglos político-económicos devenidos del proceso de democratización.

El obradorismo obtuvo una victoria arrolladora en 2018 porque integró a una coalición amplia de actores y sectores descontentos por asuntos de muy diversa índole: personas en condición de pobreza, clases populares, trabajadores con bajos salarios; pero también académicos, universitarios, personas de clase media y un largo etcétera. Hubo dos elementos que cohesionaron a un grupo tan extenso y diverso de votantes: la indignación con la corrupción del gobierno de Enrique Peña Nieto y el sentimiento de que los partidos políticos que protagonizaron la transición democrática —PRI, PAN y PRD— no los representaban.

Ambos elementos son cuentas pendientes de la transición democrática. La corrupción fue uno de los sellos distintivos del régimen posrevolucionario de partido hegemónico y, desafortunadamente, lo continuó siendo después de la alternancia en el poder. Es cierto, ninguno de los dos gobiernos panistas, presididos por Vicente Fox y Felipe Calderón, fue tan corrupto como el de Peña Nieto; pero también es cierto que el andamiaje institucional que se formó durante la transición fue insuficiente para erradicar este mal y, peor aún, algunas instituciones creadas durante la transición fueron auténticos nidos de corrupción y tráfico de influencias.

Por su parte, la poca representatividad de los partidos políticos es un tema muy complejo como para tratarse ampliamente en estas líneas, ya que responde a una tendencia internacional, que ha puesto en jaque incluso a los partidos de las democracias más desarrolladas, y a dinámicas meramente nacionales y locales. Por ahora, basta con asentar que ese sentimiento de orfandad política del ciudadano respecto a los partidos fue muy claro en la victoria de López Obrador, quien triunfó con un partido que apenas llevaba cuatro años de existencia, atacando al PRI y al PAN por ser parte de la “misma mafia del poder” —el famoso PRIAN — y criticando al PRD por ya no ser representativo de la tradición de izquierda democrática de México.

Quizá el máximo legado de esos tres partidos, en tiempos recientes —ya que los 70 años de gobiernos priistas en el siglo XX se cuecen aparte—, es precisamente la transición democrática. ¿Por qué un candidato que centró buena parte de su campaña en atacar la democratización obtuvo una victoria inapelable en las urnas? Ésa es una de tantas preguntas que tenemos que discutir seria y profundamente los defensores de la transición.

En segundo lugar, el triunfo de López Obrador es un símbolo del éxito y la profundidad de la transición democrática. Se trató de la tercera alternancia en el poder, la cual llegó después del regreso del PRI a Los Pinos. Es decir, el partido que gobernó de manera ininterrumpida al país durante siete décadas aceptó plenamente las reglas de la democracia electoral y cedió pacíficamente el poder tras ser derrotado en unas elecciones, a todas luces, limpias y justas.

En ese sentido, el regreso del PRI al poder no representó un retroceso ni una amenaza para la democracia mexicana. Se dice fácil y se asume como algo dado —lo cual es una muestra más de la profundidad de la democratización de nuestro sistema político—, pero en realidad no es poca cosa. Tan sólo 30 años antes de la elección de 2018, el PRI se robó sin recato alguno la elección presidencial, cuando Manuel Bartlett operó la famosa “caída del sistema” a favor de Carlos Salinas de Gortari. Es un avance democrático brutal en sólo tres décadas.

Otro tema que se suele dar por descontado, pero en realidad demuestra la magnitud de nuestra transición democrática, es que con la llegada de López Obrador al poder se selló una oportunidad en la Presidencia para todo el espectro político: el centro (a veces más hacia la izquierda y a veces más hacia la derecha) con el PRI, la derecha con el PAN y la izquierda con Morena. Se puede discutir si López Obrador es genuinamente un izquierdista o no —yo pienso que no lo es—, pero el electorado veía a Morena como un partido de izquierda y mucha de la tradición izquierdista mexicana estaba representada en esa fuerza política. En otras palabras, es debatible si Morena es verdaderamente un partido de izquierda, pero finalmente apareció en la boleta electoral como si lo fuera.

Aquí los defensores de la transición nos enfrentamos a otra pregunta escabrosa: si, desde hace tiempo, las posibilidades de competir y triunfar estaban dadas para la izquierda gracias a la democratización, ¿por qué quien finalmente obtuvo la victoria con una plataforma izquierdista lo hizo tildando de injusta, insuficiente y elitista a la transición?

En tercer lugar, tanto el triunfo de López Obrador como su manera de ejercer el poder constituyen una advertencia sobre el carácter endeble e inacabado de la transición. Su victoria plantea algunos problemas para la democratización, los mismos problemas, que, por cierto, enfrentan democracias mucho más maduras que la mexicana: ¿cómo puede ser que un líder de carácter autoritario y demagógico llegue al poder mediante mecanismos democráticos y, una vez en el gobierno, impulse el descrédito o incluso la destrucción de esos mismos mecanismos?

Su manera de ejercer el poder supone muchos otros problemas para la transición. De todos ellos, el principal es el siguiente: ¿por qué resultaron tan poco resistentes el andamiaje institucional, el entramado legal y el sistema de pesos y contrapesos que se crearon para impulsar, sostener y consolidar la transición?

Luego de tan sólo dos años de gobierno, López Obrador ha logrado deteriorar buena parte del legado de la transición. La independencia de los poderes Legislativo y Judicial se ha visto comprometida y cuestionada. El caso de la Suprema Corte y la ya célebre consulta popular para juzgar a los expresidentes es especialmente representativo de este fenómeno. Del Congreso, ni hablar. La supermayoría de Morena que profiere “lealtad ciega” al presidente habla por sí misma. Los organismos constitucionales autónomos, creados en parte para acotar el poder del Ejecutivo, se han visto endebles y dubitativos, o peor aún, serviles ante la voluntad del presidente. El comportamiento reciente del INE (sobre todo en el caso de México Libre) es muestra de lo primero; la actitud de la CNDH de Rosario Piedra ejemplifica lo segundo.

En este tenor, la reciente captura y posterior liberación del general Salvador Cienfuegos ponen de relieve otros problemas que debemos plantearnos los defensores de la transición. Las gestiones del gobierno mexicano para que las autoridades estadounidenses dejaran ir al general demostraron la importancia que López Obrador le confiere a los cuerpos castrenses —que se han convertido en un pilar fundamental de su gobierno— y el alto grado de influencia que el poder militar ha alcanzado sobre el poder civil en México.

Esto debe obligar a que los defensores de la transición aceptemos que la democratización del sistema político mexicano no perturbó los arreglos del viejo régimen priista con el Ejército, que se mantuvo con un grado de opacidad y autonomía notable frente al poder civil. Por ejemplo, México es de las pocas democracias occidentales en las que el secretario de Defensa no es un funcionario civil, sino un alto mando militar. La transición no trastocó ese acuerdo ni otros arreglos políticos entre las autoridades civiles y las fuerzas armadas.

Más aun, los cuerpos castrenses han adquirido mayor poder después de la transición, a partir de que se les asignaron más y más labores de seguridad pública, lo cual no es aceptable, desde ningún punto de vista, en una democracia. Esta tendencia, a su vez, ha facilitado que López Obrador le otorgue aún más funciones y mayor influencia política al Ejército. Es decir, la tendencia militarista se acentuó durante el sexenio obradorista, pero inició desde mucho antes: desde épocas de la transición. ¿Por qué la transición democrática no derivó en mayores controles civiles sobre el poder militar, sino en un aumento del poderío y la importancia política de las fuerzas armadas? Ésa es otra pregunta que debemos discutir con seriedad los defensores de la transición.

En suma, este ejercicio planteó muchas preguntas, sin darles respuesta. Ése fue su objetivo fundamental: provocar la discusión sobre la transición, evaluada a la luz de los acontecimientos recientes y de lo que significa el obradorismo para la democratización del sistema político mexicano. Quienes llevamos años defendiendo la transición debemos seguir reflexionando y debatiendo las respuestas a éstas y otras preguntas. Sólo así podremos entender cuál es el estado actual de la democracia mexicana y cómo podemos oxigenar y reinventar la agenda democrática para seguir empujándola hacia adelante. Solamente con un examen crítico de los éxitos, los fracasos, los alcances y las limitaciones de la transición podremos mirar hacia el futuro con nuevas ideas, propuestas realizables y bríos renovados.

El breve y rico ensayo de Jacques Coste allí está, al alcance de todos, ¿ya lo leyeron?
Con su amplitud de perspectiva, las cuestiones que toca y las preguntas que plantea. Esencial en su mirada crítica y autocrítica. Expresando puntos importantes sin polemizar vanamente. En un lenguaje claro y suave.
Quedan varias cosas fuera, como es natural en un breve artículo periodístico. Con lo que dice, es suficiente para enriquecer el debate.
Junto a las preguntas que hace Coste, planteo las preguntas pensadas durante mi lectura.

–¿Al final será más lo ganado que lo perdido con el gobierno de López Obrador, o será más lo perdido que lo ganado?

–Si hablamos de transición democrática, ¿qué significa López Obrador en esta transición? ¿Avanzamos en clave democrática, como dirían los autores del libro colectivo Balance temprano, o volvemos a un nuevo e inédito presidencialismo y autoritarismo?

–Lorenzo Meyer sostiene en entrevista en Proceso de esta semana (29-XI-2020) que la concentración del poder de AMLO es necesaria para lograr el cambio de régimen. ¿Varios pasos atrás para dar un probable e incierto paso hacia delante?

–¿Se está transformando en serio el andamiaje institucional para combatir la corrupción o es más un combate mediático y político que institucional?

–¿Qué hacemos los ciudadanos con los partidos políticos que ya no representan a nadie, ni a sus militantes, especialmente PAN, PRI y PRD?

–AMLO en el poder: ¿desacreditar la democracia, llegar al poder por la democracia y minar la democracia? ¿Esto es la tercera alternancia?

–Parte de toda democracia política, nos guste o no, es la existencia de un centro político, una derecha y una izquierda. Las tres políticas con posibilidades y derechos de acceder y traspasar el poder democráticamente.

–“¿Cómo puede ser que un líder de carácter autoritario y demagógico llegue al poder mediante mecanismos democráticos y, una vez en el gobierno, impulse el descrédito o incluso la destrucción de esos mismos mecanismos?”, Jacques Coste.

–¿Con el gobierno actual de AMLO ganaremos más de lo que se pierda en términos democráticos, o acabaremos perdiendo más de lo que posiblemente se gane?

–¿Y la creciente militarización del país? Y junto a la militarización, la política en clave evangelista del discurso presidencial, y no en clave de una democracia moderna y crítica. ¿A dónde vamos a parar?

–Frente a los problemas reales y agravados por la pandemia: economía y trabajo, salud y servicios sanitarios, educación de la actual y futuras generaciones de escolares, la violencia criminal y la inseguridad que no cesan, los presupuestos insuficientes de ciencia, cultura y educación superior, los derechos de la diversidad sexual y de género, la política ambiental y el cambio climático intocados, etc.

–Democracia. Como han dicho los clásicos, puede ser una forma de vida y una forma política para acceder y traspasar el poder; pero por sí misma no propicia la justicia y la igualdad social, y el gran valor de la libertad política y económica (junto a la crítica), puede propiciar más desigualdad e injusticia. Aquí estamos. ¿Qué nos toca y podemos hacer los ciudadanos todos, junto y/o frente a los actores políticos con poder?

–La actual oposición política en México, ¿ofrece alguna alternativa real a los problemas agravados durante su poder y mandato? Difícilmente. Son más causa que solución.

–Como bien dice Jacques Coste, el ejercicio de pensar y reflexionar crea más preguntas que respuestas. Pero sin hacernos las preguntas esenciales, difícilmente encontraremos las posibles respuestas y salidas humanas, personales y colectivas.

JEP en 1965, a los 26 años:
–La crítica es un vínculo antes que un rechazo. / Lejos de mí el combatir los dogmas con nuevos dogmas. No tengo respuestas: sólo interrogaciones.
El escritor a la intemperie. Gracias por su atención crítica.


TRAS LA VERDAD DOS AÑOS DE REITERADAS MENTIRAS INSTITUCIONALIZADAS

06 Dic 20 | Héctor Parra Rodríguez | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

No ha sido un fracaso el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Son las mentiras las que distinguen su administración a dos años de haber iniciado el peor gobierno de los últimos tiempos. Bien sabía López Obrador, que no cumpliría sus promesas. Bien sabía que sus promesas de campaña solo servirían para convencer al inmenso y manipulable electorado confiado en que, por fin, se terminaría con la corrupción y mejorarían las cosas para los millones de mexicanos desamparados. Muchos problemas se han agudizado desde entonces. Los conflictos se han agravado y no se ve por donde pueda el gobierno de la transformación resolverlos con atingencia. El número de mexicanos empobrecidos ha crecido.

Tres sectores de la población, sin embargo, están conformes con los fracasos y continúan apoyando ciegamente a López Obrador. Uno de ellos, el de los “menesterosos”, aquellos que solo estiran la mano para recibir dinero a cambio de nada; miles de millones de pesos del erario que absorben millones de personas sin producir nada. Ese sector de la población está conforme con todo lo que diga y haga el Presidente. Simplemente están en espera de las dádivas.

El otro gran sector de la población que apoya a López Obrador, es aquel compuesto por los que piensan que se terminó con la corrupción a la llegada de Andrés López al gobierno. Aquellos cansados de los abusos de muchos de los gobernantes del PRI, PRD y PAN; esos mismos que se resisten a reconocer el enorme equívoco que cometieron, toda vez que el Presidente y su equipo son los mismos abusivos, corruptos y tramposos, solo cambiaron de nombre; son los mismos corruptos en el poder. Morena se integró de tránsfugas, ahí albergaron a todos aquellos que abandonaron los otros partidos. La lista de aquellos que cambiaron de color es interminable ¿Acaso no lo saben? Claro que sí, pero se niegan a aceptar la realidad.

Esos mismos, hoy en día, institucionalizaron la corrupción como política de Estado. Basta observar que más del 75 por ciento de los multimillonarios contratos del gobierno federal son por asignación directa. A pesar de las evidencias irrefutables, se niegan a creer que son los mismos, sobre todo con el discurso de López, quien a diario repite: “no somos los mismos” ¡Claro que son los mismos! Ahora son “turbo cargados”. Él es el más claro ejemplo de la corrupción, de priista pasó a perredista, ahora transformado en morenista. Más ejemplos. Funcionarios como Manuel Bartlet e Irma Eréndira Sandoval, han quedado en evidencia de su amor por la corrupción y nada sucede, el Presidente los defiende. Porfirio Muñoz Ledo, desde dentro de Morena, los desnuda, hace férreas críticas por el mimetismo de Morena con los otros partidos; consecuencia de ello, su militancia es igual a lo que supuestamente critican. Y hay quienes creen que Morena es diferente.

El tercer grupo está conformado por los radicales. Aquellos convencidos por el odio y el rencor, aquellos que dividen a la sociedad entre añejas posturas políticas y filosóficas que han fracasado en los países que impusieron a sangre y fuego los regímenes totalitarios, como Rusia o China; y los que hoy sufren como Venezuela y Cuba. Este grupúsculo aun piensa que no debe existir el capitalismo, nada de privilegiar las libertades del ser humano, mucho menos el libe mercado. La eterna división entre el capital y el trabajo, la mano de obra que aporta el obrero es el capital. Aquellos fanáticos que aún gritan ¡Muera el capital! ¡Viva el comunismo! Este sector es el más peligroso, no le importa ver al país en ruinas con tal de destruir todo aquello que les signifique “opulencia”. Van por la mediocridad del pueblo: todos iguales.

El Presidente López, se ha encargado durante sus dos años de gobierno en generar el odio de “clases”. Fiel promotor desde la cúspide del poder de la división entre aquellos que tienen bienes materiales (de regular a mucho) y los que nada tienen, sin importar que en su gran mayoría de aquellos que ha logrado acumular riqueza, ha sido por el esfuerzo de su trabajo, se han desenvuelto bajo un ámbito de libertad (excepción de corruptos y delincuentes). De ahí la cancelación de obras como las de Texcoco, la cervecera Constellation Brands o los contratos entre el gobierno y empresas generadoras de energías limpias. Por esa torpe razón vuelve a promover “valores espirituales y morales”, para que el pueblo no aspire a superarse. En el más allá encontrarán el paraíso.

Por eso no sorprende que los índices delictivos hayan aumentado; que los empleos hayan declinado; que la inversión extranjera y nacional haya decaído y el PIB se haya reducido por debajo de 0 por ciento. López Obrador bien sabía que no cumpliría. El engaño le funcionó a la perfección y 30 millones de incautos cayeron en la trampa de las promesas. No es que todo le salga mal, no; López es inepto y mentiroso, él promueve la incompetencia, cual fiel imagen que representa.

Aquella frase desafortunada de “le cayó como anillo al dedo”, respecto de la pandemia, fue otra mentira. Es más, el anillo le quedó grande. Reportó la Secretaría de Salud un exceso de muertes en México hasta octubre, un 38 por ciento más de lo esperado. De tal suerte que 217 mi, 989 muertes no eran esperadas, de las cuales 155 mil, 999 de ellas son atribuidas al Covid-19 ¿Ya domó la pandemia, ya va de salida? En total, 576 mil, 955 fallecimientos habían sido registrados ¡Conducta criminal la de López Obrador! Se espera que el PIB caiga por debajo del 8 por ciento ¡Le quedó enorme el añillo!

Otra de tantas mentiras. El sentimiento de culpa lo traicionó ¡Primero el oportunismo! Ahora pretende pagar por cada muerto, dando apoyo económico a los familiares. Maquinación con la que espera revertir la enorme molestia generada por cientos de miles de muertos a causa de la pandemia ¿Por qué no dio antes el apoyo? López hizo mal sus cálculos, de ahí que haya modificado su estrategia (no para combatir la epidemia). Estima que el dinero solucionará su tremendo error, al considerar que la pandemia no representaba peligro alguno ¿Ya olvidó cuando incitó al pueblo a no tener miedo, a salir a la calle, a abrazarse, a ir a restaurantes? Pésima su estrategia. Aseguró que la influenza era más peligrosa. Entonces el gobierno de Felipe Calderón operó rápidamente cancelando reuniones masivas, entre otras acciones. Y funcionó.

Por eso no es de extrañar los resultados de los encuestólogos a modo, quienes pretendiendo quedar bien con López Obrador, aseguran que, si hoy fueran las elecciones Andrés Manuel volvería a ganar, a pesar de las enormes pifias, los engaños, los odios y los latrocinios que ha ocasionado en dos años de gobierno. Hoy, uno de diciembre dará otro informe lleno de mentiras institucionalizadas. Será de triunfalismo. Y los males serán atribuidos a los conservadores, a todos aquellos que se oponen a su deforme transformación. Los expertos en política opinan que López Obrador, debe perder las elecciones de 2021. Así evitarán que continúe destruyendo al país ¡Y no les falta razón! Por último, sus paisanos no le perdonarán que intencionalmente los haya inundado y abandonado. Otra más de sus delictivas torpezas.