Oración por Amlo

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–Nueva Política Económica, Nueva Normalidad y Nueva Filosofía Política. Están conmigo o contra mí. No hay más ruta que la 4T. Como en los viejos tiempos. Yo no soy como todos. Yo soy yo, Amlo.

El Estado es Amlo.

La Economía es Amlo.

La Política es Amlo.

La Justicia es Amlo.

La Moral es Amlo.

La Honestidad es Amlo.

La Austeridad es Amlo.

El Bienestar es Amlo.

El Bien y el Mal los define Amlo.

La Democracia y la Libertad son Amlo.

La Historia es Amlo.

La Nueva Narrativa es Amlo.

Amlo es el Verbo Encarnado.

En una palabra: México es Amlo y Amlo es la Patria.

–La vanidad de vanidades se llama hoy Andrés Manuel López Obrador.

Gracias y amén.

Atentamente, Julio Figueroa, palabrero.
Qro. Qro., Presidentes, México, mayo 2020.

Nueva Política Económica.
Amlo, satisfacción y sin problemas de conciencia en tiempos duros.
(Chínguese uno). Retador.

CUADRO del PALABRERO

Temprano por la mañana, en un jardincito perdido de la colonia, quitándome el tapabocas y los lentes, he leído las 30 páginas del ensayo del presidente hablador, historiador y escritor Andrés Manuel López Obrador sobre la Nueva Política Económica durante su sexenio.

Se agradece la claridad de su prosa sin rollos abstractos, salvo sus rollos personales de siempre.

Sus indudables buenos deseos por cambiar la realidad en un mundo harto complejo y cuyo factor humano, el barro de que estamos hecho las mujeres y hombres, es todavía más extraño, canijo y misterioso. Ni hablar de los procesos sociales y económicos de larga duración.

Su seguridad y certeza en un presente y un devenir totalmente inciertos, como son la vida y la historia, y un pasado en claro para él en blanco y negro.

Asombra el poco asombro que se percibe en el presidente del país al hablar de la realidad, el pueblo y la historia de México en el mundo.

No hay dudas ni matices. Hipótesis a probar y comprobar. En él todo parece tan claro como que Dios creó el mundo a su imagen y semejanza y luego se esfumó y nos dejó a los humanos solos aquí en la tierra, con otros dioses, monstruos, diablos y extraños poderes sueltos.

En síntesis, vemos un presidente feliz, gozando de su protagonismo político y lleno de satisfacción por lo logrado, sin contradicciones ni problemas de conciencia (chínguese uno). Todo esto en los tiempos duros que corren. Y lo que falta.

Regresé caminando a mi departamento y mentalmente fui escribiendo algo así como una letanía sobre López Obrador.

Caminé unas cuadras y llegue a mi casa, puse agua para café y me senté con un cuaderno y una pluma en la mesita de la cocina. Y escribí una Oración por Obrador.

Este es el cuadro del palabrero sobre la pintura del mismo por escrito, mal hablador y mediano escritor, palabrero.

Quería escribir una introducción breve, algo así como “el marco teórico”, y aquí ya hay más palabras que en la pintura titulada finalmente “Oración por Amlo”. Perdón y lo siento.

Crece la incredulidad y la desconfianza en la sociedad abierta mexicana hacia toda autoridad de gobierno, como siempre, más allá de los fieles.

AMLO
No sé si será el presidente más recordado, para bien o para mal, pero probablemente será el político mexicano del siglo XX más citado, para bien y para mal, en este siglo XXI de la edad luz, que apenas está en su primer cuarto. Ligado por cierto, pienso, a otro nombre: el historiador liberal crítico Enrique Krauze. Adversarios y contrarios hermanados por México. Como otros críticos y partidarios.

Última cuestión. ¿La realidad que se vive y se percibe desde el Palacio Nacional corresponde a la realidad de la república mexicana, de frontera a frontera y de costa a costa?

Perdón por el rollo y el cuadro.
Atentamente, Julio Figueroa.
Qro. Qro., Presidentes, México, mayo 2020.
juliofime@hotmail.com / @JulioRolling










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