Obama el insólito (1)

|




Así como algunos monarcas y gobernantes han sido bautizados por sus actitudes tiránicas (Tarquino ‘el soberbio’) o por sus condiciones físicas (Pipino ‘el breve’ y Pedro ‘el Grande’) el futuro ‘César’ del decadente imperio norteamericano se puede conocer como Obama ‘el insólito’. Hay varias razones para conferirle ese alias. Salvo que ocurra una desgracia inesperada o un fraude fenomenal, Barack Obama ocupará la Casa Blanca luego de las elecciones de éste martes 4 de noviembre. No rinde aún protesta, es más joven de la edad que tiene, será el primer presidente negro de los Estados Unidos y ya ha venido construyendo su leyenda.

Por su trayectoria sorprendente y vertiginosa, por su estilo y modo de ser, por sus propuestas de campaña en la que propone un cambio (el mismo lema que se convirtió en México en el fraude político más grande de nuestra historia), pero particularmente por su discurso, su retórica, la manera de dirigirse a su público y por el lenguaje que utiliza, no hay precedentes en la historia norteamericana de un caso parecido que conjuntara todos esos elementos. Por ello, el político nacido en Honolulu hace 47 años es ya para muchos observadores Obama ‘el insólito’.

En qué consiste esa personalidad que ha atraído a electores, medios de comunicación, intelectuales y hasta a escritores notables como la premio Nobel de literatura Toni Morrison. Según un artículo de Ariel Dorfman publicado en el diario español ‘El País’, la escritora norteamericana llegó a comparar a Obama con Walt Whitman. De pronto me pareció exagerado y empecé a indagar un poco sobre el tema. Sabíamos que el candidato demócrata venía utilizando una comunicación fresca, directa, que los argumentos de sus llamados a votar por él eran francos y claros, que su carácter sencillo y espontáneo (como comer patas de pavo en uno de los suburbios de Chicago), su inteligencia fuera de lo común y el uso sólido y sutil del inglés con el que se desenvuelve, lo hacen verdaderamente cautivador. Pero de eso a poeta…me parecía que había una distancia.

Claro que si comparamos al rapsoda de Hawai con la jerigonza elemental del republicano McCain y las incoherencias de su compañera de fórmula Sarah Palin, Obama puede merecer las coronas de olivo por su inspiración y bien puede figurar en las antologías universales de retórica por la calidad lingüística de su léxico. No se diga si se equipara con ese retrasado mental de su antecesor quien muchas veces frente al atril se quedó sin habla.

¿En verdad estamos ante un gran artífice de las palabras? Dorfman, escritor y ensayista chileno, escuchó un comentario de Toni Morrison en el sentido de que, sin exageración, el senador de Illinois es de la estirpe de Walt Whitman. La premio Nobel no se refería al político y poeta como alguien que se expresa de manera elocuente, que consideraba a las palabras como amigas íntimas y carnales, sino de algo más: un ser humano animado por una visión trascendental, un visionario.

Los factores del éxito de este carismático e interesante político tienen una estrecha relación entre sus ideas políticas y su biografía. El discurso tradicional ha sido superado por la capacidad didáctica de contar relatos, de referirse a historias concretas, con rostros, nombres, apellidos y aliento vital. Cuando Barack Obama no soñaba aún con ser el presidente del país más poderoso de la tierra, a la edad de 33 años, escribió ‘Los sueños de mi padre’ en donde incursiona en su identidad personal y familiar, dándole la forma de un relato autobiográfico, que se convirtió, incluso antes de ser Senador, en un éxito editorial.

Coincide con Dorfman el periodista Luis Basset cuando dice que el talento político de Obama es directamente proporcional a su talento narrativo. Sabe contar su propia vida y sus conceptos como fruto de su experiencia vital y sabe utilizar las historias de vidas, las biografías, como alegorías que le sirven para discutir y transmitir sus ideas políticas.

Y aunque ya es un escritor probado, Obama no tendría tiempo como parlamentario y candidato presidencial para redactar sus discursos, los cuales memoriza y parece improvisar, cuando lo que sucede es que se graba la estructura del relato y tiene las palabras para desarrollarlo en el acto. Así que detrás de un gran político hay un buen escritor y detrás de un buen político que es escritor debe tener un mejor escritor. Obama lo tiene.

Es Jon Favreau de tan solo 27 años, jefe del equipo de redactores de discursos del aspirante demócrata. Conocido como ‘el poeta’, Favreau es licenciado en Ciencias Políticas y ya había trabajado con John Kerry, antecesor de Obama en la carrera presidencial. Jon es autor de la idea del cambio (nada nuevo y cada vez más viejo y desgastado en las campañas políticas, pero allá ha sido un éxito porque todo en Barack es novedoso y hasta sorprendente) y entre ambos redactaron en la antevíspera de los comicios el discurso de cierre de campaña. Un texto que volvió a girar sobre el mismo eje: el cambio.

El poeta conoció a Robert Gibbs, el actual director de comunicación del candidato demócrata. Gibbs fue el enlace cordial entre dos poetas. Antes de intensificar su campaña, Obama escribía sus propios discursos y Gibbs, previendo que si el proceso avanzaba con posibilidades de éxito, necesitaría ayuda, fichó a Favreau como redactor.

Ahora bien, el poeta Obama recibirá un país inmerso en una crisis profunda. La pregunta es si su imaginación creativa será suficiente para contrarrestar el momento catastrófico que vive la nación que fue el epicentro del terremoto financiero más espectacular de las últimas décadas. ¿Un poeta en la conducción del país más poderoso del mundo?, ¿bastarán las figuras narrativas y las metáforas para enfrentar los desastres ecológicos y morales que se avecinan?, ¿cómo encontrar en versos y relatos el meollo de las políticas públicas para evitar un cataclismo alimenticio y energético que parece próximo?

El mundo no requiere un juglar, sí un cambio urgente. Demos un voto de confianza al Presidente Poeta, autor del Best seller ‘La audacia de la esperanza’, para que con las palabras precisas de su alforja de bardo explique a sus compatriotas y a los dueños del capital salvaje que la actual coyuntura no admite más egoísmos y ambiciones sin límite, en donde sí cabe el inicio de un cambio verdadero, en donde es posible restaurar los sueños rotos de muchos seres del planeta. Pero de eso seguiremos comentando en la siguiente entrega.

Artículos relacionados:










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

2 Comentarios en “ Obama el insólito (1)”

  1. El poder de los sueños es lo que hace que alguien se convierta realmente en grande. Es un gran compromiso para Obama el haber pronunciado su discurso del cambio, ya que aunque ha sido utilizado multitud de veces. En este momento todo el mundo tiene los ojos puestos en él, ya que aunque no les guste a todos, lo que pasa en EU afecta al resto del mundo y todos necesitamos ese cambio. Quieres saber mas de Obama y por que logró la candidatura? Visita http://www.friedenz.com/noticias-p

  2. Antelmo dice:

    Me gustaría que en el siguiente artículo pudiera plantear las condiciones del trato de Obama hacia México. Qué se espera de un candidato bueno cuando los buenos candidatos suelen ser muy persuasivos e inteligentes mientras están en campaña y luego, cuando los dueños del dinero les clavan el diente, van dando tumbos hasta voltearse de espaldas a su puebl. Qué pasó con Lula da Silva. Alguien me puede decir cómo se hubiera comportado AMLO en el caso de que su triunfo se le hubiera reconocido? ¿Cómo se lo imaginan, qué habría hecho del proyecto económico para el país, también hubiese quedado atrapado por la telaraña de los poderosos? Alguien dijo alguna vez que AMLO ya tenía concertado con los dueños del billete. Cómo les iba a ir a Azcárraga, Salinas Pliego, y todos los que mueven a éste país (incluso Servitje y otros empresarios reaccionarios que pagaron la campaña de Calderón.

Envía tu comentario