Mujer Luna Bella (I de II)

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Mujer Luna Bella vivía de chica enojada con su familia, con la escuela y con ella misma. Estaba enojada con todo el mundo. Odiaba su propia vida, por ser prieta, fea, pobre, ninguneada por todos…

El primer madrazo es el que más duele. Hoy es una estrella mediática de la Edad Luz.
¿Efímera? ¿Irrelevante? ¿Intrascendente?
Leo su vida. Vivir es tener problemas.
Me interesó su vida y la sigo desde que leí un reportaje sobre ella hace algunos años (Proceso 1918, 3-VIII-2013). Todo me llamó la atención: el tema sexual, erótico y mediático en la revista política; el desparpajo y la
lucidez de la entrevistada, sus 21 años, las fotos, la moral de otra moral.
Ganar dinero puteando es más fácil que estudiando o de vil empleada. Los valores humanos se mueven en todos los tiempos. Ya nada es como antes y todo es distinto aunque parezca que todo sigue igual. El placer es ahorita
hasta que se lo lleva la chingada. Compartí la lectura de la revista con varias amigas. Les gustó la libertad de Mujer Luna Bella que no tenían ellas, aunque no compartieran su camino.
Ahora otra vez inesperadamente me la vuelvo a encontrar en la misma revista en medio de los dos sucesos políticos del momento: la caravana de migrantes hondureños cruzando México rumbo a Estados Unidos y la consulta sobre el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México; vuelvo las páginas y me topo con “Luna Bella: una mujer forjada en la polémica”,
fragmentos de su libro, y una entrevista y video de Luciano Campos Garza con Verónica Meléndez Coronado (Mujer Luna Bella): “Striptease emocional”. Me atrapó la lectura y la vivacidad de Luna Bella. Ponerse entera y jugarse el todo por el todo, con honestidad y lucidez. Al otro día
compré su libro con mi voceador de la esquina.
Mujer Luna Bella: una vida ejemplar e infernal: sexo, alcohol, drogas, dinero, soledad, miseria, maltrato y violencia familiar. Alma en vilo y cuerpo al desnudo. Una vida con luz pública, es la diferencia, luz azul y oscura.

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Busca amor y reconocimiento, como todas y todos; trascender.
Directa, locochona, zurda, clara, inteligente, aventada, cachonda, desparpajada, honesta, con voluntad, aplicación y visión.
–¿De exhibicionista a escritora y artista?
La leo en Proceso 2190: “Luna Bella: una mujer forjada en la polémica / Striptease emocional”, 21-X-2018, pp. 54-58. Y la leo en su libro: Luna Bella: la porno-youtuber que escandalizó a México. Una descarnada autobiografía, Ediciones Proceso, 2018, 270 pp., 159 pesos.
–¿De la necesidad a la libertad?
El camino fácil no es fácil:
–Teibolera, “técnicas de teibolera”. Suena superfácil este trabajo, ¿no?
Todos le llaman “el camino fácil”, pero no lo es. De hecho, creo que es uno de los más difíciles porque tienes que enfrentarte a imbéciles que te humillan verbalmente, te golpean, te denigran, te hacen comer trapo.
–Ya quisiera ver a alguno de ustedes plantándose unos tacones de 20 centímetros, caminar y bailar con ellos toda la noche, andar enseñándole el cuerpo a todo el mundo y chuparle el pito a cualquier desconocido por unos cuantos pesos, dejar que te la metan albañiles, vatos antihigiénicos todos peludos, viejos asquerosos que huelen feo, dejar que te hagan lo que quieran hombres que no son para nada de tu agrado y, sobre todo, ser fuerte para aguantar el rechazo de la sociedad que no ve bien este trabajo.
–Antes de abordar a un cliente, primero lo observaba para determinar se traía dinero. Normalmente los buenos clientes, los que traen la cartera llena, son los señores, los gordos, los Godínez y los feos. Por lo general este tipo de hombres tiene que pagar por sexo porque gratis no consigue ni
una gripa.
–Desde un principio supe a lo que iba: sólo a sacar varo. Nada de enamoramientos ni esas mamadas. Siempre lo tuve claro: “El corazón en la casa y el cuerpo en el trabajo”. Y para sacar más provecho de las carteras de los clientes, por un tiempo me dio por enamorarlos. Ya que los tenía ahí
llevándome serenata o flores al trabajo, los mandaba al carajo. Los hacía llorar y los disfrutaba. (pp. 93-97).
Mujer Luna Bella: una experiencia real y descarada y honesta: “¿Quién les manda enamorarse de una puta?”. No es vulgar, es humana, palabra.
No es perversa, es una buena educación marginal, palabra.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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