Mi tía Evangelina

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 cielo_azul_paz y tranquilidad

Trato de regresar a mi cotidianeidad sin la presencia de mi tía Evangelina y simplemente no puedo. Escribir es mi remedio. Mi tía amaba la vida y luchó en todo momento por ella aunque ya no le ofreciera ningún placer y alegría. Era la fidelidad a un amante por el recuerdo de lo que en algún momento le había dado. Yo no entendía su cruzada si la sobrevivencia lo único que le prometía era tos y dolor. Ella murió mientras dormía, la muerte, siempre astuta, la sorprendió con la guardia baja, sabía que despierta se hubiera defendido, aplazando y aplazando el desenlace. Siento mi conciencia tranquila, fui un fiel escudero en una batalla para mi tan incomprensible como absurda. Como Sancho al lado del Quijote hice todo por ella, más que por su causa por su ideal. ¿Cuál era el suyo? La vida siempre hay que defenderla aunque la derrota esté garantizada; que no nos mate la muerte, que se nos acabe la vida. Adiós Chaparra. Descansa en paz.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

2 Comentarios en “ Mi tía Evangelina”

  1. Mónica Moreno dice:

    Un abrazo fraterno, Dr. Edmundo. Estamos muchos con usted.

  2. Edmundo Gonzalez Llaca dice:

    Gracias Mónica. Saludos.

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